martes, 25 de mayo de 2021

Cántico espiritual. Canción 14, 12-14. Silbos de aires amoroso, embestimiento de Dios, deleite en la inteligencia de Dios y de sus virtudes.

 


12a. El silbo de los aires amorosos:.

12b. Dos cosas dice el alma en el presente verso, es a saber: aires y silbos.

12c. Por aires amorosos se entienden aquí las virtudes y gracias del Amado, las cuales, mediante la dicha unión del Esposo, embisten en el alma y amorosísimamente se comunican y tocan en la sustancia[1] de ella.

12d. Al silbo de estos aires llama una subidísima y sabrosísima inteligencia de Dios y de sus virtudes.

12e. La cual redunda en el entendimiento del toque que hacen estas virtudes de Dios en la sustancia del alma.

12f. Este es el más subido deleite que hay en todo lo demás que gusta el alma aquí.

13g. Así como en el aire se sienten dos cosas, que son toques y silbo o sonido; así en esta comunicación del Esposo se sienten otras dos cosas: que son sentimiento de deleite e inteligencia.

13h. Así como el toque del aire se gusta en el sentido del tacto y el silbo del mismo aire con el oído, así también el toque de las virtudes del Amado se sienten y gozan con el tacto de esta alma, que es en la sustancia de ella.

13i. La inteligencia de las tales virtudes de Dios se sienten en el oído del alma, que es el entendimiento.

13j. Es también de saber que entonces se dice venir el aire amoroso cuando sabrosamente hiere, satisfaciendo el apetito del que deseaba el tal refrigerio.

13k. Entonces se regala y recrea el sentido del tacto.

13l. Con este regalo del tacto siente el oído gran regalo y deleite en el sonido y silbo del aire.

13m. Mucho más que el tacto en el toque del aire, porque el sentido del oído es más espiritual, o, por mejor decir, allégase más a lo espiritual que el tacto, y así el deleite que causa es más espiritual que el que causa el tacto.

14a. Este toque de Dios satisface grandemente y regala la sustancia del alma.

14b. Cumpliendo suavemente su apetito, que era de verse en tal unión, llama a dicha unión o toques aires amorosos.

14c. Porque amorosa y delicadamente se le comunican las virtudes del Amado en él, de lo cual se deriva en el entendimiento el silbo de la inteligencia.

14d. Llámale silbo, porque, así como el silbo del aire causado se entra agudamente en el vasillo del oído, así esta sutilísima y delicada inteligencia se entra con admirable sabor y deleite en lo íntimo de la sustancia del alma.

14e. Que es muy mayor deleite que todos los demás.

14f. La causa es porque se le da sustancia entendida y desnuda de accidentes y fantasmas[2].

14g. Porque se da al entendimiento que llaman los filósofos pasivo o posible, porque pasivamente, sin él hacer nada de su parte, la recibe.

14h. Lo cual es el principal deleite del alma.

14i. Porque es en el entendimiento, en que consiste la fruición[3], como dicen los teólogos, que es ver a Dios.

14j. Por significar este silbo la dicha inteligencia sustancial, piensan algunos teólogos que vio nuestro padre Elías a Dios en aquel silbo de aire delgado que sintió en el monte a la boca de la cueva.

14k. 1 Reyes 19, 12: “Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave”.

14l. Allí le llama la Escritura silbo de aire delgado, porque de la sutil y delicada comunicación del espíritu le nacía la inteligencia en el entendimiento.

14m. Aquí le llama el alma silbo de aires amorosos, porque de la amorosa comunicación de las virtudes de su Amado le redunda en el entendimiento, y por eso le llama silbo de aires amorosos.



[1] Sustancia: 8. Filosofía. Realidad que existe en sí misma y es soporte de sus cualidades o accidentes.

[2] Fantasma: 1. Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía.

[3] Fruición: 1. Goce muy vivo en el bien que alguien posee.

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