17a. Porque me parece viene muy a propósito en este lugar una autoridad de Job, que confirma mucha parte de lo que he dicho en este arrobamiento y desposorio, referirla eh aquí.
17b. Aunque nos detengamos un poco más, y
declararé las partes de ella que son a nuestro propósito.
17c. Primer la pondré toda en latín, y luego
toda en romance[1],
y después declararé brevemente lo que ella conviniere a nuestro propósito.
17d. Acabado esto, proseguiré la declaración
de los versos de la otra canción.
17e. Dice, pues, Elifaz temanites en Job de
esta manera:
17f. Porro ad ne dictum est verbum
absconditum et quasi furtive suscepit auris mea venas sussuri eius. In horrore
visionis nocturnae, quando solet sopor occupare homines, pavor tenuit me et
tremor, et omnia solet sopor ocupare homines, pavor tenuit me et tgremor, et omnia ossa mea
perterrita sunt; et cum spiritus, me praesente, transiret, inhorruerunt pili
carnis meae: stetit quiadam, cuius non agnoscebam vultum, imago coram oculis
meis, et vocem quasi lenis audivi.
17g. Y en romance quiere decir:
17h. Job 4, 12-16: De verdad a mí se me dijo
una palabra escondida, y como a hurtadillas recibió mi oreja las venas de su
susurro. En el horror de la visión nocturna, cuando el sueño suele ocupar a los
hombres ocupóme el pavor y el temblor y todos mis huesos se alborotaron; y,
como el espíritu pasase en mi presencia, encogiéronseme las pieles de mi carne;
púsose delante uno cuyo rostro no conocía; era imagen delante de mis ojos, y oí
una voz de aire delgado.
17i. En la cual autoridad se contiene casi
todo lo que habemos dicho hasta aquí, hasta este punto, de este rapto desde la
canción 13, que dice: Apártalos, Amado.
17j. Porque en lo que aquí dice Elifaz
temanites, que se le dijo una palabra escondida, se significa aquello escondido
que se le dio al alma.
17k. Cuya grandeza no pudiendo sufrir dijo:
Apártalos, amado.
18a. En decir que recibió su oreja las venas
de su susurro como a hurtadillas, es decir la sustancia desnuda que habemos
dicho que recibe el entendimiento.
18b. Venas aquí denotan sustancia interior.
18c. Y el susurro significa aquella
comunicación y toque de virtudes.
18d. De donde se comunica al entendimiento la
dicha sustancia entendida.
18e. Llámale aquí susurro, porque es muy
suave la tal comunicación, así como allí la llama aires amorosos el alma,
porque suavemente se comunica.
18f. Dice que le recibió como a hurtadillas,
porque así como lo que se hurta es ajeno, así aquel secreto era ajeno al
hombre, hablando naturalmente.
18g. Porque recibió lo que no era de su
natural.
18h. Así no le era lícito recibirle, como
tampoco a san Pablo le era lícito poder decir el suyo.
18i. Por lo cual dijo el otro profeta dos
veces:
18j. Isaías 24, 16: Mi secreto para mí.
18k. Cuando dijo: En el horror de la visión
nocturna, cuando suele el sueño ocupar los hombres, me ocupó el pavor y temblor.
18l. Da a entender el temor y temblor que
naturalmente hace el alma aquella comunicación de arrobamiento que decíamos no
podía sufrir el natural en la comunicación del espíritu de Dios.
18m. Da aquí a entender este profeta que, así
como al tiempo que se van a dormir los hombres les suele oprimir y atemorizar
una vigilia que llaman pesadilla, la cual le acaece entre el sueño y la vigilia,
que es en aquel punto que comienza el sueño.
18n. Así al tiempo de este traspaso
espiritual entre el sueño de la ignorancia natural y la vigilia del
conocimiento sobrenatural, que es el principio del arrobamiento o éxtasis, les
hace temor y temblor la visión espiritual que entonces se les comunica.
19a. Y añade más, diciendo que todos sus
huesos se asombraron o alborotaron.
19b. Que quiere decir como si dijera: se
conmovieron o desencajaron de sus lugares.
19c. En lo cual se da a entender el gran
descoyuntamiento de huesos que habemos dicho padecer a este tiempo.
19d. Lo cual da bien a entender daniel cuando
vio al ángel diciendo: Domine, in visione tua dissolutae sunt compages meae.
19e. Daniel 10, 16: Señor, en tu visión las
junturas de mis huesos se han abierto.
19f. Y en lo que dice luego que es: y, como
el espíritu pasase en mi presencia.
19g. Es a saber, haciendo pasar el mío de sus
límites y vías naturales por el arrobamiento que habemos dicho, encogiéronse
las pieles de mis carnes.
19h. Da a entender lo que habemos dicho del
cuerpo.
19i. Que en este traspaso se queda helado y
encogidas las carnes como muerto.

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