martes, 20 de abril de 2021

Cántico espiritual. Canción 8. El ser humano es agónico, lucha dolorosa entre el alma que desea el encuentro con Dios y el cuerpo que le impide la vida sabrosa de este encuentro.

Canción 8.

Mas ¿cómo perseveras,

¡oh vida!, no viviendo donde vives,

y haciendo porque mueras

las flechas que recibes

de lo que del Amado en ti concibes?

 

Anotación para la canción siguiente.

1a. Acerca de las demás criaturas acaecen al alma algunas ilustraciones al modo que habemos dicho aunque no tan subidas.

1b. Cuando Dios hace merced al alma de abrirle la noticia y el sentido del espíritu en ellas.

1c. Las cuales parece están dando a entender grandezas de Dios que no acaban de dar a entender.

1d. Es como que van a dar a entender y se quedan por entender.

1e. Es un no sé qué que quedan balbuciendo.

1f. El alma va adelante con su querella y habla con la vida de su alma en la canción.

Declaración.

2a. Como el alma se ve morir de amor, según acaba de decir, y que no se acaba de morir para poder gozar del amor con libertad, quéjase de la duración de la vida corporal, a cuya causa se le dilata la vida espiritual.

2b. En esta canción habla con la misma vida de su alma encareciendo[1] el dolor que le causa.

2c. El sentido de la canción es: Vida de mi alma, ¿cómo puedes perseverar en esta vida de carne, pues te es muerte y privación de aquella vida verdadera espiritual de Dios, en que por esencia, amor y deseo más verdaderamente que en el cuerpo vives?

2d. Ya que esto no fuese causa para que salieses y librases del cuerpo de esta muerte para vivir y gozar la vida de tu Dios.

2e. Romanos 7, 24: “¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor!”.

2f. ¿Cómo todavía puedes perseverar en el cuerpo tan frágil, pues, demás de esto, son bastantes solo por sí para acabarte la vida las heridas que recibes de amor de las grandezas que se te comunican de parte del Amado, que todas ellas vehementemente te dejan herida de amor?

2g. ¿Y así cuantas cosas de él sientes y entiendes, tantos toques y heridas, que de amor matan y recibes?

2h. Más, ¿cómo perseveras, / ¡oh vida!, no viviendo donde vives?

3a. Para cuya inteligencia[2] es de saber que el alma más vive donde ama que en el cuerpo donde anima.

3b. En el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella le da al cuerpo, y ella vive por amor en lo que ama.

3c. Pero demás de esta vida de amor, por el cual vive en Dios el alma que le ama, tiene el alma su vida radical y naturalmente, como también todas las cosas criadas, en Dios, según aquello de san Pablo, que dice:

3d. Hechos 17, 28: En él vivimos, y nos movemos y somos.

3e. Que es decir: En Dios tenemos nuestra vida y nuestro movimiento y nuestro ser.

3f. Juan 1, 4: Que todo lo que fue hecho era vida en Dios.

3g. Juan 1, 4: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

3h. Como el alma ve que tiene su vida natural en Dios por el ser que en él tiene.

3i. Y también su vida espiritual por el amor con que le ama, quéjase y lastímase que puede tanto una vida tan frágil en cuerpo mortal, que la impida gozar una vida tan fuerte, verdadera y sabrosa como vive en Dios por naturaleza y amor.

3j. Es grande el encarecimiento que el alma hace.

3k. Da aquí a entender que padece en dos contrarios, que son vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios.

3l. Son contrarios en sí, por cuanto repugna el uno al otro.

3m. Viviendo ella en entrambas por fuerza ha de tener gran tormento.

3n. La una vida penosa le impide la otra sabrosa, tanto que la vida natural le es a ella como muerte.

3ñ. Por ella está privada de la espiritual, en que tiene todo su ser y vida por naturaleza, y todas sus operaciones y afecciones por amor.

4a. Y haciendo porque mueras / las flechas que recibes.

4b. Como si dijera: Y demás de lo dicho ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí solo bastan a quitarle la vida los toques de amor, que eso entiende por flechas, que en tu corazón hace el Amado?

4c. Los cuales toques de tal manera fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, que se puede bien decir que concibe de Dios, según lo dice el verso siguiente.

4d. De lo que del Amado en ti concibes.

5. Es a saber de la grandeza, sabiduría, gracia y virtudes que de él entiendes.



[1] Encarecer: 2. Ponderar, alabar mucho algo. www.rae.es

[2] Inteligencia: 3. Conocimiento, comprensión, acto de entender.

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