¡Ay, quien podrá sanarme!
Acaba ya de entregarte ya de vero[1];
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.
Declaración.
2a.
Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sí rastro
de su hermosura y excelencia, aumentándosele el amor y, por consiguiente, le
creció el dolor de la ausencia.
2b.
Cuanto más el alma conoce a Dios, tanto más le crece el apetito y pena de verle.
2c.
Como ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista
de su Amado, desconfiada de cualquier otro remedio, pídele en esta canción la
entrega y posesión de su presencia.
2d.
Diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias y
comunicaciones suyas y rastros de su excelencia.
2e.
Estas más le aumentan las ansias y el dolor que satisfacen a su voluntad y
deseo.
2f. La
voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y presencia.
2g. Por
tanto, que sea él servido de entregarse a ella ya de veras en acabado y
perfecto amor.
3a.
¡Ay, quien podrá sanarme!
3b.
Entre todos los deleites del mundo y contentamientos de los sentidos y gusto y
suavidad del espíritu nada podrá sanarme, nada podrá satisfacerme.
4a. Acaba
de entregarte ya de vero.
4b.
Cualquier alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse
hasta poseer de veras a Dios.
4c.
Todas las demás cosas no solamente no la satisfacen, mas antes, le hacen crecer
el hambre y apetito de verle a él como es.
4d.
Cada vista que del Amado recibe de conocimiento o sentimiento, u otra cualquier
comunicación, los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de
noticias de quién él es aumentándole y despertándole más el apetito.
4e. Así
como hacen las meajas en grande hambre.
4f.
Haciéndosele pesado entretenerse en tan poco, dice: Acaba de entregarte ya de
vero.
5a.
Todo lo que de Dios en esta vida se puede conocer, por mucho que sea, no es
conocimiento de vero.
5b.
Porque es conocimiento en parte y muy remoto.
5c. Mas
conociéndole esencialmente es conocimiento de veras, el cual aquí pide el alma,
no se contentando con esas otras comunicaciones.
5d. Dice
luego: No quieras enviarme / de hoy más mensajero.
6a. No
quieras que de aquí adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de
las noticias y sentimientos que se me dan de ti.
6b. Tan
remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma.
6c. Porque
los mensajeros, a quien pena por la presencia, bien sabes tú Esposo mío, que
aumentan el dolor.
6d. Lo
uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan.
6e. Lo
otro, porque parecen dilaciones de la venida.
6f.
Luego de hoy más no quieras enviarme estas noticias remotas, porque, si hasta
aquí podía pasar con ellas.
6g.
Porque no te conocía ni te amaba mucho.
6h. Ya
la grandeza del amor que tengo no puede contentarse con estos recaudos[2].
6i. Por
tanto, acaba de entregarte.
6j.
Esto, Señor mío, Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de
darlo todo.
6k.
Esto que andas mostrando como por resquicios[3],
acaba de mostrarlo a las claras.
6l.
Esto que andas comunicando por medios, que es como comunicarte de burlas[4],
acaba de hacerlo de veras, comunicándote por ti mismo.
6m.
Parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesión y, cuando mi
alma bien se cata[5],
se halla sin ella.
6n.
Porque se la escondes, lo cual es como dar de burla.
6ñ. Entrégate,
pues, ya de vero, dándote al todo de mi alma, porque toda ella tenga a ti todo.
6o. Y
no quieras enviarme ya más mensajero.
7a. Que
no saben decirme lo que quiero.
7b. Como
si dijera: Yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo.,
7c.
Ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que de
ella desea tener de ti.
7d. Así
no sabes decirme lo que quiero.
7e. En
lugar de estos mensajeros tú seas el mensajero y los mensajes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario