9a. Ni temeré las fieras, / y pasaré los fuertes y fronteras.
9b. A
los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes.
9c.
Ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino.
9f. Sus
tentaciones y astucias son más fuertes y duras de vencer y más dificultosa de
entender que las del mundo y carne.
9g. Se
fortalecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte
guerra.
9h.
Hablando David de ellos los llama fuertes, diciendo: Fortes quasierunt animam
meam.
9i.
Salmo 53, 5: Los fuertes prendieron mi alma.
9j.
Cuya fortaleza también dice el profeta Job:
9k. Job
41, 24: No hay poder sobre la tierra que se compare a este del demonio, que fue
hecho de suerte que a ninguno temiese.
9l.
Ningún poder se podrá comparar con el suyo, y así solo el poder divino basta
para poderle vencer y sola la luz divina para poder entender sus ardides[1].
9m. El
alma que hubiere de vencer su fortaleza no podrá sin oración, ni sus engaños
podrá entender sin mortificación y humildad.
9n. Por
eso dice san Pablo, avisando a sus fieles, estas palabras: Induite vos
armaturam Dei, ut possitis stare adversus insidias diaboli, quoniam non est
nobis colluctatio adversus, carnem et sanguinem.
9ñ.
Efesios 6, 11-12: “Poneos las armas de Dios, para poder afrontar las asechanzas
del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino
contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este
mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire”.
9o. Vestíos
de las armas de Dios para que podáis resistir contra las astucias del enemigo;
porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entiendo por la sangre
el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la
humildad y mortificación que habemos dicho.
10a. Dice
también el alma que pasará las fronteras por las cuales entiende, como habemos
dicho, las repugnancias y rebeliones que naturalmente la carne tiene contra el
espíritu.
10b. La
cual, como dice san Pablo: Caro enim concupiscit adversus spiritum.
10c.
Gálatas 5, 17: La carne codicia contra el espíritu.
10d. Se
pone como en frontera resistiendo el camino espiritual.
10e.
Estas fronteras ha de pasar el alma, rompiendo las dificultades y echando por
tierra con fuerza y determinación del espíritu todos los apetitos sensuales y
afecciones naturales.
10f. En
tanto que los hubiese en el alma, de tal manera está el espíritu impedido
debajo de ellas, que no puede pasar a verdadera vida y deleite espiritual.
10g. Lo
cual nos dio a entender san Pablo, diciendo: Si spiritu facta carnis
mortificaveritis viventis.
10h. Romanos
8, 13: Si mortificáredes las inclinaciones de la carne y apetitos con el espíritu,
viviréis.
10i.
Este es el estilo que dice el alma en la dicha canción y le conviene tener para
en este camino buscar a su Amado.
10j. El
cual es tal constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para
no temer las fieras, y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras.
10k.
Solo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de las maneras que
está ya declarado.
[1]
Ardid: 3. Artificio, medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún
intento. www.rae.es

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