viernes, 30 de abril de 2021

Cántico espiritual. Canción 11, 6-10. Quien ama a Cristo no teme sufrir ni morir.

 

6a. Y mateme tu vista y hermosura.

6b. Pues tanto es el deleite de la vista de tu ser y hermosura que no la puede sufrir mi alma, sino que tengo que morir en viéndola, máteme tu vista y hermosura.

7a. Dos vistas se sabe que matan al hombre, por no poder sufrir la fuerza y eficacia de la vista.

7b. La una es la del basilisco[1], con cuya vista se mueren luego.

7c. Luego, otra es la vista de Dios.

7d. Pero son muy diferentes las causas.

7e. La una vista mata con gran ponzoña[2], y la otra con inmensa salud y bien de gloria.

7f. No hace mucho aquí el alma en querer morir a vista de la hermosura de Dios para gozarla para siempre; pues que, si el alma tuviese un solo barrunto[3] de la alteza y hermosura de Dios, no solo una muerte apetecería por verla ya para siempre, como aquí desea.

7g. Pero mil acerbísimas[4] muertes pasaría muy alegre por verla un solo momento, y, después de haberla visto, pediría padecer otras tantas por verlas otro tanto.

8a. Aquí el alma habla condicionalmente cuando dice que “la mate su vista y hermosura”, supuesto que no puede verla sin morir; que, si sin eso pudiera ser, no pidiera que la matara.

8b. Querer morir es imperfección natural.

8c. Supuesto que no puede estar vida corruptible de hombre con la otra vida inmarcesible[5] de Dios, dice: Máteme, etc.

9a. Esta doctrina da a entender san Pablo a los corintios, diciendo:

9b. 2 Corintios 5, 4: No queremos ser despojados, mas queremos ser sobrevestidos, porque lo que es mortal sea absorto de la vida.

9c. Que es decir: No deseamos ser despojados de la carne, mas ser sobrevestidos de gloria.

9d. Pero, viendo él que no se puede vivir en gloria y en carne mortal juntamente, como decimos, dice a los filipenses que desea ser desatado y verse con Cristo.

9e. Filipenses 1, 23-24: “Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho mejor, pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros”.

9f. Hay qui una duda, y es: ¿Por qué los hijos de Israel antiguamente huían y temían ver a Dios por no morir, como dijo Manué a su mujer, y esta alma a la vista de Dios desea morir?

9g. Jueces 13, 22: “Y le dijo a su esposa: Seguramente vamos a morir, porque hemos visto a Dios”.

9h. A lo cual se responde que por dos causas:

9i. La una, porque en aquel tiempo, aunque muriesen en gracia de Dios, no le habían de ver hasta que viniese Cristo.

9j. Mucho mejor les era vivir en carne aumentando los merecimientos y gozando la vida natural, que estar en el limbo[6] sin merecer y padeciendo tinieblas y espiritual ausencia de Dios.

9k. Por lo cual tenían entonces por gran merced de Dios y beneficio suyo vivir muchos años.

10a. La segunda causa es de parte del amor.

10b. Como aquellos no estaban tan fortalecidos en amor ni tan llegados a Dios por amor, temían morir a su vista.

10c. Ahora ya en la ley de la gracia, que, en muriendo el cuerpo, puede ver el alma a Dios, más sano es querer vivir poco y morir para verle.

10d. Ya que esto no fuera, amando el alma a Dios, como esta le ama, no temiera morir a su vista.

10e. El amor verdadero todo lo que le viene de parte del amado, ahora sea adverso, ahora próspero, y los mismos castigos, como sea cosa que él quiera hacer los recibe con la misma igualdad y le hace gozo y deleite.

10f. 1 Juan 4, 18: la perfecta caridad echa fuera todo temor.

10g. No puede ser al alma que ama amarga la muerte, pues en ella halla todas sus dulzuras y deleites de amor.

10h. No le puede ser triste su memoria, pues en ella halla junta la alegría.

10i. Ni le puede ser pesada y penosa, pues es el remate de todas sus pesadumbres y penas y principio de todo bien.

10j. Tiénela por amiga y esposa.

10k. Con su memoria se goza en el día de su desposorio y bodas.

10l. Más desea aquel día y aquella hora en que ha de venir su muerte que los reyes de la tierra desearon los reinos y principados.

10m. De esta suerte de muerte dice el sabio:

10n. Eclesiástico 41, 3: ¡Oh muerte! Bueno es tu juicio para el hombre que se siente necesitado.

10ñ. La cual, si para el hombre que se siente necesitado de cosas de acá es buena, no habiendo de suplirle sus necesidades, sino antes despojarlo de lo que tenía.

10o. ¿Cuánto mejor será su juicio para el alma que está necesitada de amor como esta, que está clamando por más amor, pues no solo no la despojará de lo que tenía, sino antes le será causa del cumplimiento de amor que deseaba en atreverse a decir sin temor:

10p. Máteme tu vista y hermosura.

10q. Pues que sabe que en aquel mismo punto que la viese, sería ella arrebatada a la misma hermosura.

10r. Absorta en la misma hermosura y transformada en la misma hermosura y ser ella hermosa como la misma hermosura, y abastada[7] y enriquecida como la misma hermosura.

10s. Por eso dice David que:

10t. Salmo 115, 15: la muerte de los santos es preciosa en la presencia del Señor.

10u. Lo cual no sería si no participasen sus mismas grandezas.

10v. Delante de Dios no hay nada precioso sino lo que él es en sí mismo.

10w. Por eso el alma no teme morir cuando ama, antes lo desea.

10x. Pero el pecador siempre teme morir porque barrunta que la muerte, como los bienes le ha de quitar y todos los males le ha de dar. como dice David:

10y. Salmo 33, 22: la muerte de los pecadores es pésima.

10z. Y, por eso, como dice el Sabio le es: amarga en su memoria.

10za. Eclesiástico 41, 1: “¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el que vive tranquilo entre sus bienes, para el hombre despreocupado que prospera en todo y todavía es capaz de saborear la comida!”

10zb. Como aman mucho la vida de este siglo y poco la del otro, temen mucho la muerte.

10zc. El alma que ama a Dios, más vive en la otra vida que en esta.

10zd. Más vive el alma adonde ama que donde anima.

10ze. Así tiene en poco esta vida temporal.

10zf. Por esto dice: Mátame tu vista, etc.

 



[1] Basilisco: 1. Animal fabuloso al cual se le atribuía la propiedad de matar con la vista. www.rae.es

[2] Ponzoña: 1. Sustancia que tiene en sí cualidades nocivas para la salud, o destructivas de la vida.

[3] Barrunto: 2. Indicio, noticia.

[4] Acerbo: 2. Cruel, riguroso, desapacible.

[5] Inmarcesible: 1. Que no se puede marchitar.

[6] Limbo: 1. En la doctrina tradicional católica, lugar a donde irán las almas de quienes mueren sin el bautismo antes de tener uso de razón.

[7] Abastar: 3. Satisfacerse, contentarse.

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