jueves, 29 de abril de 2021

Cántico espiritual. Canción 11, 3-5: la triple presencia de Dios y el deseo de contemplar su rostro, fuente de la belleza y la hermosura.

 

Descubre tu presencia.

3a. Tres maneras de presencias puede haber de Dios en el alma.

3b. La primera es esencial.

3c. De esta manera no solo está en las más buenas y santas almas, pero también en las malas y pecadores y en todas las demás criaturas.

3d. Esta presencia les da vida y ser y si esta presencia esencial le faltase, todas se aniquilarían y dejarían de ser.

3e. Esta nunca falta en el alma.

3f. La segunda presencia es por gracia.

3g. En la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella.

3h. Esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en pecado mortal la pierden.

3i. Esta no puede el alma saber naturalmente si la tienen.

3j. La tercera es por afección espiritual.

3k. Muchas en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales de muchas maneras, con que las recrea, deleita y alegra.

3l. Así estas presencias espirituales como las demás, todas son encubiertas, porque no se muestra Dios en ellas como es, porque no lo sufre la condición de esta vida.

3m. Así de cualquiera de ellas se puede entender el verso: Descubre tu presencia.

4a. Por cuanto está cierto que Dios está siempre presente en el alma, a lo menos según la primera manera, no dice el alma que se haga presente en ella.

4b. Sino que esta presencia encubierta que él hace en ella, ahora sea natural, ahora espiritual, ahora afectiva, que se descubre y manifiesta de manera que pueda verle en su divino ser y hermosura.

4c. Así como con su presente ser da ser natural al alma y con su presente gracia la perfecciona, que también la glorifique con su manifiesta gloria.

4d. Por cuanto esta alma anda en fervores y afecciones de amor de Dios, habemos de entender de esta presencia que aquí pide al Amado que le descubra, principalmente se entiende de cierta presencia afectiva que de sí hizo el Amado al alma.

4e. La cual fue tan alta, que le pareció al alma y sintió estar allí un inmeso ser encubierto.

4f. Del cual le comunica Dios ciertos visos entreoscuros de su divina hermosura.

4g. Hacen tal efecto en el alma, que la hace codiciar y desfallecer en deseo de aquello que siente encubierto allí en aquella presencia.

4h. Es conforme a aquello que sentía David cuando dijo:

4i. Salmo 83, 1: Codicia y desfallece mi alma en las entrañas del Señor.

4j. A este tiempo desfallece el alma con deseo de engolfarse[1] en aquel sumo bien que siente presente y encubierto.

4k. Aunque está encubierto, muy notablemente siente el bien y deleite que allí hay.

4l. Por eso, con más fuerza es atraída el alma y arrebatada de este bien que ninguna cosa natural de su centro.

4m. Con esa codicia y entrañable apetito, no pudiendo más contenerse el alma, dice: Descubre tu presencia.

5a. Lo mismo le acaeció a Moisés en el monte Sinaí que, estando allí en la presencia de Dios, tan altos y profundos visos de la alteza y hermosura de la divinidad de Dios encubierta echaba de ver.

5b. No pudiendo sufrirlo, por dos veces le rogó le descubriese su gloria, diciendo a Dios:

5c. Éxodo 33, 12: Tú dices que me conoces por mi propio nombre y que he hallado gracia delante de ti; pues, luego, se he hallado gracia en tu presencia, muéstrame tu rostro para que te conozca, y halle delante de tus ojos la gracia complida que deseo.

5d. Lo cual es llegar al perfecto amor de la gloria.

5e. Pero respondióle el Señor, diciendo:

5f. Éxodo 33, 20: No podrás tú ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá.

5g. Dificultosa cosa me pides, Moisés, porque es tanta la hermosura de mi cara y el deleite de la vista de mi ser, que no lo podrá sufrir tu alma en esta suerte de vida tan flaca.

5h. Sabedora el alma de esta verdad, ahora por palabras, que Dios aquí respondió a Moisés, ahora también por lo que habemos dicho que siente aquí encubierto en la presencia de Dios, que no le podrá ver en su hermosura en este género de vida.

5i. Aun de sólo traslucirse[2] desfallece, como habemos dicho, previene ella a la respuesta que se le puede dar, como a Moisés, y dice.

5j. Y máteme tu vista y hermosura.



[1] Engolfar: 3. Meterse mucho en un negocio, dejarse llevar o arrebatar de un pensamiento o afecto. www.rae.es

[2] Traslúcido: 1. Dicho de un cuerpo: Que deja pasar la luz, pero que no deja ver nítidamente los objetos.

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