Descubre tu presencia.
3a. Tres
maneras de presencias puede haber de Dios en el alma.
3b. La
primera es esencial.
3c. De
esta manera no solo está en las más buenas y santas almas, pero también en las
malas y pecadores y en todas las demás criaturas.
3d.
Esta presencia les da vida y ser y si esta presencia esencial le faltase, todas
se aniquilarían y dejarían de ser.
3e.
Esta nunca falta en el alma.
3f. La
segunda presencia es por gracia.
3g. En
la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella.
3h.
Esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en pecado mortal la
pierden.
3i. Esta
no puede el alma saber naturalmente si la tienen.
3j. La
tercera es por afección espiritual.
3k.
Muchas en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales
de muchas maneras, con que las recrea, deleita y alegra.
3l. Así
estas presencias espirituales como las demás, todas son encubiertas, porque no
se muestra Dios en ellas como es, porque no lo sufre la condición de esta vida.
3m. Así
de cualquiera de ellas se puede entender el verso: Descubre tu presencia.
4a. Por
cuanto está cierto que Dios está siempre presente en el alma, a lo menos según
la primera manera, no dice el alma que se haga presente en ella.
4b.
Sino que esta presencia encubierta que él hace en ella, ahora sea natural,
ahora espiritual, ahora afectiva, que se descubre y manifiesta de manera que
pueda verle en su divino ser y hermosura.
4c. Así
como con su presente ser da ser natural al alma y con su presente gracia la
perfecciona, que también la glorifique con su manifiesta gloria.
4d. Por
cuanto esta alma anda en fervores y afecciones de amor de Dios, habemos de
entender de esta presencia que aquí pide al Amado que le descubra,
principalmente se entiende de cierta presencia afectiva que de sí hizo el Amado
al alma.
4e. La
cual fue tan alta, que le pareció al alma y sintió estar allí un inmeso ser
encubierto.
4f. Del
cual le comunica Dios ciertos visos entreoscuros de su divina hermosura.
4g.
Hacen tal efecto en el alma, que la hace codiciar y desfallecer en deseo de
aquello que siente encubierto allí en aquella presencia.
4h. Es
conforme a aquello que sentía David cuando dijo:
4i.
Salmo 83, 1: Codicia y desfallece mi alma en las entrañas del Señor.
4j. A
este tiempo desfallece el alma con deseo de engolfarse[1]
en aquel sumo bien que siente presente y encubierto.
4k.
Aunque está encubierto, muy notablemente siente el bien y deleite que allí hay.
4l. Por
eso, con más fuerza es atraída el alma y arrebatada de este bien que ninguna
cosa natural de su centro.
4m. Con
esa codicia y entrañable apetito, no pudiendo más contenerse el alma, dice:
Descubre tu presencia.
5a. Lo
mismo le acaeció a Moisés en el monte Sinaí que, estando allí en la presencia
de Dios, tan altos y profundos visos de la alteza y hermosura de la divinidad
de Dios encubierta echaba de ver.
5b. No
pudiendo sufrirlo, por dos veces le rogó le descubriese su gloria, diciendo a
Dios:
5c. Éxodo
33, 12: Tú dices que me conoces por mi propio nombre y que he hallado gracia
delante de ti; pues, luego, se he hallado gracia en tu presencia, muéstrame tu
rostro para que te conozca, y halle delante de tus ojos la gracia complida que
deseo.
5d. Lo
cual es llegar al perfecto amor de la gloria.
5e.
Pero respondióle el Señor, diciendo:
5f. Éxodo
33, 20: No podrás tú ver mi rostro, porque no me verá hombre y vivirá.
5g.
Dificultosa cosa me pides, Moisés, porque es tanta la hermosura de mi cara y el
deleite de la vista de mi ser, que no lo podrá sufrir tu alma en esta suerte de
vida tan flaca.
5h. Sabedora
el alma de esta verdad, ahora por palabras, que Dios aquí respondió a Moisés,
ahora también por lo que habemos dicho que siente aquí encubierto en la
presencia de Dios, que no le podrá ver en su hermosura en este género de vida.
5i. Aun
de sólo traslucirse[2]
desfallece, como habemos dicho, previene ella a la respuesta que se le puede
dar, como a Moisés, y dice.
5j. Y
máteme tu vista y hermosura.
[1]
Engolfar: 3. Meterse mucho en un negocio, dejarse llevar o arrebatar de un
pensamiento o afecto. www.rae.es
[2]
Traslúcido: 1. Dicho de un cuerpo: Que deja pasar la luz, pero que no deja ver
nítidamente los objetos.

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