Capítulo 20. Pónense los otros cinco grados de amor.
1a. El
sexto grado hace correr al alma ligeramente a Dios y dar muchos toques en él, y
sin desfallecer correr por la esperanza, que aquí el amor le ha fortificado la
hace volar ligero.
1b. Isaías
40, 31: Los santos que esperan en Dios mudarán la fortaleza, tomarán alas, como
de águila y volarán y no desfallecerán.
1c.
Isaías 40, 31: “Pero los que esperan en el Señor, renuevan sus fuerzas, echan
alas como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan”.
1d.
Salmo 41, 2: Como el ciervo desea las aguas, mi alma desea a ti, Dios.
1e. El
ciervo con la sed con gran ligereza corre a las aguas.
1f. La
causa de esta ligereza en amor es por estar ya muy dilatada la caridad en ella,
por estar poco menos que purificada de todo.
1g. Salmo
58, 5: “Sin culpa mía avanzan para acometerme. Despierta, ven a mi encuentro,
mira”.
1h.
Salmo 118, 32: El camino de tus mandamientos corrí cuando dilataste mi corazón.
2a. El
séptimo grado hace atrever[1]
al alma con vehemencia.
2b. Aquí
el amor ni se aprovecha del juicio para esperar, ni usa de consejo para se
retirar, ni con vergüenza se puede enfrenar.
2c. El
favor, que ya Dios aquí hace al alma, le hace atrever con vehemencia.
2d. 1
Corintios 13, 7: La caridad todo lo cree, todo lo espera y todo lo puede.
2e. De
este grado habló Moisés cuando dijo a Dios que perdonase al pueblo, y, si no,
que le borrase a él del libro de la vida en que le había escrito.
2f. Éxodo
32, 32: “Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras del libro que has escrito”.
2g.
Estos alcanzan de Dios lo que con gusto le piden.
2h. De
donde dice David:
2i. Salmo 36, 4: Deleitate en Dios, y darte ha las
peticiones de tu corazón.
2j. En
este grado se atrevió la esposa y dijo:
2k.
Cantar de los cantares 1, 2: Osculate me osculo oris sui.
2l. Cantar
de los cantares 1, 2: “¡Béseme con los labios de su boca!”
2m.A
este grado no le es lícito al alma atreverse, si no sintiere el:
2n. Ester
6, 11: favor interior del cetro del rey inclinado para ella.
2ñ. Por
ventura no caiga de los demás grados que hasta allí ha subido, en los cuales
siempre se ha de conservar en humildad.
2o. De esta
osadía y mano, que Dios la da al alma se sigue el octavo, que es hacer ella
presa en el amado y unirse con él.
3a. El
octavo grado de amor hace al alma asir y apretar sin soltar, según la esposa
dice en esta manera.
3b.
Hallé al que ama mi corazón y ánima, y túvele, y no le soltaré.
3c. En
este grado de unión satisface el alma su deseo, mas no de continuo, porque
algunos llegan a poner el pie y luego lo vuelven a quitar.
3d. Si
durarse, sería cierta gloria en esta vida.
3e. Muy
pocos espacios[2]
causa el alma en él.
3f. Al
profeta Daniel, por ser varón de deseos, se le mandó de parte de Dios que permaneciese
en este grado, diciéndole:
3g.
Daniel 10, 11: Daniel, está sobre tu grado, porque eres varón de deseos.
3h. De
este grado se sigue el nono, que es ya el de los perfectos.
4a. El
nono grado de amor hace arder al alma con suavidad.
4b.
Este grado es el de los perfectos, los cuales arden ya en Dios suavemente.
4c.
Este ardor suave y deleitoso les causa el Espíritu Santo, por razón de la unión
que tienen con Dios.
4d.
Dice san Gregorio de los apóstoles que, cuando el Espíritu Santo
visiblemente vino sobre ellos, que interiormente ardieron por amor suavemente.
4e. De
los bienes y riquezas de Dios que el alma goza en este grado no se puede
hablar.
4f. Si
de ello escribiesen muchos libros, quedaría lo más por decir.
4g.
Aquí no digo mas sino que de este se sigue el décimo y el último grado que ya
no es de esta vida.
5a. El
décimo y último grado de esta escala secreta de amor hace el alma asimilarse
totalmente a Dios, por razón de la clara visión de Dios que luego posee
inmediatamente el alma.
5b.
Habiendo llegado en esta vida al nono grado sale de la carne.
5c. Estos,
pocos que son, por cuanto ya por el amor están purgadísimos, no entran en el
purgatorio.
5d.
Mateo 5, 8: Beati mundo corde, quoniam ipsi Deum videbunt, …
5e.
Mateo 5, 8: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
5f.
Esta visión es la causa de la similitud total del alma con Dios.
5g. 1
Juan 3, 2: Sabemos que seremos semejantes a él.
5h. No
porque el alma se hará capaz como Dios, porque eso es imposible.
5i.
Sino porque todo lo que ella es se hará semejante a Dios; por lo cual se
llamará, y lo será, Dios por participación.
6a. En
este último grado de clara visión ya no hay cosa para el alma encubierta, por
razón de la total asimilación; de donde nuestro Salvador dice:
6b.
Juan 16, 23: En aquel día ninguna cosa me preguntaréis, etc.
6c. Hasta
este día todavía, aunque el alma más alta vaya, le queda algo encubierto y
tanto cuanto le falta para la asimilación total con la divina esencia.
6d. Por
esta teología mística y amor secreto se va el alma saliendo de todas las cosas
y de sí misma y subiendo a Dios.
6e. El
amor es asimilado al fuego, que siempre sube hacia arriba, con apetito de
engolfarse[3]
en el centro de su esfera.
[1]
Atrever: 3. Insolentarse, faltar el respeto debido; 5 Confiarse en alguien. https://dle.rae.es/atrever?m=form
[2]
Espacio: 14. Recreo o diversión. https://dle.rae.es/espacio?m=form
[3]
Engolfar: 2. Dicho de una embarcación: entrar muy adentro del mar; de manera que
ya no se divise desde tierra. https://dle.rae.es/engolfar?m=form

No hay comentarios:
Publicar un comentario