martes, 2 de marzo de 2021

Noche oscura. Libro 2. Capítulo 19. La escalera para subir al encuentro del Amado.

Capítulo 19. Pónense los cinco primeros grados de la escala de amor.

1a. Los grados de esta escala de amor por donde el alma de uno en uno va subiendo a Dios son diez.

1b. El primer grado de amor hace enfermar al alma provechosamente.

1c. De este grado de amor habla la esposa cuando dice:

1d. Cantar de los cantares 5, 8: Conjúroos, hijas de Jerusalén, que, si encontráredes a mi Amado, le digáis que estoy enferma de amores.

1e. Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, porque en esta enfermedad desfallece el alma al pecado y a todas las cosas que no son Dios.

1f, Salmo 142, 7: Desfalleció mi alma, esto es, acerca de todas las cosas a tu salud.

1g. Así como el enfermo pierde el apetito y gusto de todos los manjares y muda de color primero, así también pierde el alma el gusto y apetito de todas las cosas, y muda como amante el color y accidente[1] de la vida pasada.

1h. Esta enfermedad no cae en ella el alma si de arriba no le envían el exceso de calor, según da a entender por este verso de David:

1i. Salmo 67, 10: “Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada”.

1j. Esta enfermedad y desfallecimiento a todas las cosas bien lo habemos dado a entender arriba, cuando dijimos la aniquilación en que se ve el alma cuando comienza a entrar en esta escala de purgación contemplativa.

1k. Cuando en ninguna cosa puede hallar gusto, arrimo, ni consuelo, ni asiento.

2a. El segundo grado hace al alma buscar sin cesar.

2b. Cuando la esposa dice que, buscándole de noche en su lecho, cuando según el primer grado de amor estaba desfalleciendo, y no le halló, dijo:

2c. Cantar de los cantares 3, 2: Levantarme he, y buscaré al alma mi alma”.

2d. Lo cual el alma hace sin cesar, como lo aconseja David:

2e. Salmo 104, 4: Buscando siempre la cara de Dios.

2f. Y, buscándole en todas las cosas, en ninguna repare hasta hallarle, como la esposa, que en preguntando por él a las guardas, luego pasó y las dejó.

2g. Cantar de los cantares 3, 2: “Me levantaré y rondaré por la ciudad, por las calles y las plazas, buscaré al amor de mi alma. Lo busqué y no lo encontré”.

2h. María Magdalena ni aun en los ángeles del sepulcro reparó:

2i. Juan 20, 14: “Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús”.

2j. Tan solícita anda el alma, que en todas las cosas busca al amado; en todo cuanto piensa, luego piensa en el amado; en cuanto habla, en cuantos negocios se ofrecen, luego es hablar y tratar del amado; cuando come, cuando duerme, cuando vela, cuando hace cualquier cosa, todo su cuidado es en el amado, según arriba queda dicho en las ansias de amor.

2k. Va ya el alma convaleciendo y cobrando fuerzas en el amor de este segundo grado.

2l. Comienza a subir al tercero por medio de algún grado de nueva purgación en la noche.

3a. El tercer grado de la escala amorosa es el que hace el alma obrar y la pone calor para no faltar.

3b. Salmo 111,1: Bienaventurado el varón que teme al Señor, porque sus mandamientos codicia obrar mucho.

3c. Si el temor, por ser hijo del amor, le hace esta obra de codicia, ¿qué hará el mismo amor?

3d. En este grado las obras grandes por el amado tiene por pequeñas, las muchas por pocas, el largo tiempo en que le sirve por corto, por el incendio de amor que ya va ardiendo.

3e. Como Jacob, que, con haberle hecho servir siete años sobre otros siete, le parecían pocos por la grandeza del amor.

3f. Génesis 29, 20: “Jacob sirvió por Raquel siete años, que le parecieron unos pocos días, de lo enamorado que estaba”.

3g. Si el amor en Jacob, con ser de criatura, tanto podía, ¿qué podrá el del Criador cuando en este tercer grado se apodera del alma?

3h. Tiene el alma aquí, por el grande amor que tiene a Dios, grandes lástimas y penas de lo poco que hace por Dios.

3i. Si le fuese lícito deshacerse mil veces por él, estaría consolada.

3j. Se tiene por inútil en todo cuanto hace, y le parece vive de balde.

3k. Hácele aquí otro efecto admirable.

3l. Es que se tiene por mala averiguadamente[2] para consigo que todas las almas.

3j. Lo uno, porque le va el amor enseñando lo que merece Dios.

3k. Lo otro, porque, como las obras que aquí hace por Dios son muchas, y todas las conoce por faltas[3] e imperfectas, de todas saca confusión y pena, conociendo la baja manera de obrar por un tal alto Señor.

3l. Muy lejos va el alma de tener vanagloria o presunción y de condenar a los otros.

3m. Estos solícitos efectos, causa en el alma, con otros muchos a este talle.

3n. Por eso en él cobra ánimo y fuerza para subir hasta el cuarto.

4a. El cuarto grado de esta escala de amor es en el cual se causa en el alma, por razón del amado, un ordinario sufrir sin fatigarse.

4b. Como dice san Agustín: todas las cosas grandes, frases y pesadas, casi ningunas las hace el amor.

4c. En este grado hablaba la esposa cuando, deseando ya verse en el último, dijo al esposo:

4d. Cantar de los cantares 8,6: Ponme como señal en tu corazón, como señal en tu brazo; porque la dilección[4] es fuerte como la muerte, y dura emulación y porfía como el infierno.

4e. La dilección, esto es, el acto y obra de amor.

4f. El espíritu aquí tiene tanta fuerza, que tiene tan sujeta a la carne y la tiene tan en poco como el árbol a una de sus hojas.

4g. En ninguna manera aquí el alma busca consuelo ni gusto, ni en Dios ni en otra cosa, ni anda deseando ni pretendiendo pedir mercedes a Dios.

4h. Ve claro que hartas[5] le tiene hechas, y queda todo su cuidado en cómo podrá dar algún gusto a Dios y servirle algo por lo que él merece y de él tiene recibido, aunque fuese muy a su costa.

4i. Dice en su corazón y espíritu: ¡Ay, Dios y Señor mío, cuán muchos hay que andan a buscar en ti consuelo y gusto y a que les concedas mercedes y dones, mas los que a ti pretenden dar gusto y darte gusto a su costa, pospuesto su particular son muy pocos!

4j. ¡Porque no está la falta, Dios mío, en no nos querer tú hacer mercedes de nuevo, sino en no emplear nosotros las recibidas sólo en tu servicio, para obligarte a que nos las hagas de continuo!

4k. Harto levantado es este grado de amor.

4l. Como aquí el alma con tan verdadero amor se anda siempre tras Dios con espíritu de padecer por él, dale su Majestad muchas veces y muy de ordinario el gozar, visitándola en espíritu sabrosa y deleitablemente.

4m. El inmenso amor del Verbo Cristo no puede sufrir penas de su amante sin acudirle.

4n. Jeremías 2, 2: Acordándome he de ti, apiadándome de tu adolescencia y ternura cuando me seguiste en el desierto.

4ñ. Hablando espiritualmente es el destierro que aquí interiormente trae el alma de toda criatura, no parando ni quietándose[6] en nada.

4o. Este cuarto grado inflama de manera al alma y la enciende tal deseo de Dios, que la hace subir al quinto.

5a. El quinto grado de esta escala de amor hace al alma apetecer y codiciar a Dios impacientemente.

5b. El amante tanta es la vehemencia que tiene por comprehender al amado y unirse con él, que toda dilación[7], por mínima que sea, se le hace muy larga, molesta y pesada, y siempre piensa que halla al amado.

5c. Cuando se ve frustrado su deseo, lo cual es casi a cada paso, desfallece en su codicia.

5d. Salmo 83, 2: Codicia y desfallece mi alma a las moradas del Señor.

5e. En este grado el amante no puede dejar de ver lo que ama, o morir.

5g. En lo cual Raquel, por la gran codicia que tenía a los hijos, dijo a Jacob, su esposo:

5h. Génesis 30, 1: Dame hijos; si no, yo moriré.

5i. Salmo 58, 7: Padecen aquí hambre como canes y cercan[8] y rodean la ciudad de Dios.

5j. En este hambriento grado se ceba el alma de amor, porque según la hambre es la hartura.

5k. De manera que de aquí puede subir al sexto grado.



[1] Accidente: 6. Pasión o movimiento del ánimo. https://dle.rae.es/accidente

[2] Averiguadamente: 1. Seguramente. https://dle.rae.es/averiguadamente?m=form

[3] Falta: 11. Defecto de la moneda en cuanto al peso que por la ley debía tener. https://dle.rae.es/falta?m=form

[4] Dilección: 1. Voluntad honesta, amor reflexivo. https://dle.rae.es/dilecci%C3%B3n?m=form  

[5] Harto: 3. Mucho, abundante. https://dle.rae.es/harto?m=form

[6] Quietar: 1. Sosegar, apaciguar, aquietar. https://dle.rae.es/quietar

[7] Dilación: 1. Demora, tardanza o detención de algo por algún tiempo. https://dle.rae.es/dilaci%C3%B3n?m=form

[8] Cercar: 2. Poner cerco o sitio a una plaza, ciudad o fortaleza. https://dle.rae.es/cercar?m=form

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