Capítulo 21. Declárase esta palabra “disfrazada” y dícense los colores del disfraz del alma en esta noche.
1.Resta
ahora saber por qué causa también dice el alma que ella salió por esta secreta
escala disfrazada.
2a.
Disfrazarse no es otra cosa que disimularse y encubrirse debajo de otro traje y
figura que de suyo tenía.
2b. Por
debajo de aquella forma y traje mostrar de fuera[1]
la voluntad y pretensión que en el corazón tiene para ganar la gracia y
voluntad de quien bien quiere.
2c.
Para encubrirse de sus émulos[2],
y así poder hacer mejor sus hechos.
2d.
Aquellos trajes y librea[3]
toma que más represente y signifique la afección de su corazón, y con que mejor
se pueda acerca de los contrarios disimular.
3a. El
alma aquí tocada del amor del esposo Cristo, pretendiendo caerle en gracia y
ganarle la voluntad, aquí sale disfrazada con aquel disfraz que más al vivo
represente las afecciones[4]
del espíritu y que con más segura vaya de los adversarios suyos y enemigos, que
son: demonio, mundo y carne.
3b. La
librea que lleva es de tres colores principales, que son blanco, verde y
colorado, por las cuales son denotadas[5]
las tres virtudes teologales, que son: fe, esperanza y caridad.
3c. Con
las cuales no solamente ganará la gracia y voluntad de su amado, pero irá muy
amparada y segura de sus tres enemigos.
3d. La
fe es una túnica interior de una blancura tan levantada, que disgrega la vista
de todo entendimiento.
3e.
Yendo el alma vestida de fe va muy amparada contra el demonio, que es el más
fuerte y astuto enemigo.
4a. San
Pedro no halló otro mayor amparo que ella para librarse de él.
4b. 1 Pedro
5, 9: Cui resistite fortes in fide.
4c. 1
Pedro 5, 8: “Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león
rugiente, ronda buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe”.
4d.
Para conseguir la gracia y unión del Amado no puede el alma mejor túnica y
camisa interior que esta blancura de la fe, porque sin ella imposible es
agradar a Dios.
4e.
Hebreos 11, 6: “Y sin fe es imposible complacerlo”.
4d. Y
con ella es imposible dejarle de agradar, pues él mismo dice por el profeta
Oseas:
4e.
Oseas 2, 20: Desponsabo te mihi in fide.
4f.
Oseas 2, 22: “Me desposaré contigo en fidelidad”.
4g. Es
como decir: si te quieres alma, unir y desposar conmigo, has de venir
interiormente vestida de fe.
5a.
Esta blancura de fe llevaba el alma en salida de esta noche oscura, cuando
caminando en tinieblas y aprietos interiores.
5b. No dándole
su entendimiento algún alivio de luz.
5c. Ni
de arriba, pues le parecía el cielo cerrado y Dios escondido.
5d. Ni
de abajo, pues los que la enseñaban no le satisfacían.
5e.
Sufrió con constancia y perseveró.
5f.
Pasando por aquellos trabajos sin desfallecer y faltar al amado.
5g. El
cual en los trabajos y tribulaciones prueba la fe de su esposa.
5h. De
manera que pueda decir:
5i.
Salmo 16, 4: Por las palabras de tus labios yo guardé caminos duros.
6a. Luego
sobre esta túnica blanca de fe, se sobrepone el segundo color, que es una
almilla[6]
verde, por el cual es significada la virtud de la esperanza.
6b. Con
la cual alma se libra y ampara del segundo enemigo, que es el mundo.
6c.
Porque esta verdura de esperanza viva en Dios da al alma una tal viveza y
animosidad y levantamiento a las cosas de la vida eterna, que, en comparación
de lo que allí espera, todo lo del mundo le parece seco y lacio[7]
y muerto, de ningún valor.
6d.
Aquí se despoja y desnuda de todas estas vestiduras y traje del mundo.
6e. No
poniendo su corazón en nada, ni esperando nada de lo que hay o ha de haber en
él.
6g.
Viviendo solamente vestida de esperanza de vida eterna.
6h.
Teniendo el corazón tan levantado del mundo, no solo no le puede tocar y asir el
corazón, pero ni alcanzarle de vista.
7a. Con
esta verde librea y disfraz va el alma muy segura de este segundo enemigo del
mundo.
7b. A
la esperanza llama san Pablo:
7c. 1
Tesalonicenses 5, 8: yelmo de salud.
7d. Que
es una arma que ampara toda la cabeza y la cubre de manera que no le queda
descubierto sino una visera por donde ver.
7e. Eso
tiene la esperanza, que todos los sentidos de la cabeza cubre.
7d. No
se engolfan en cosa alguna del mundo, ni les quede por donde les pueda herir
alguna saeta del mundo.
7e.
Solo les queda una visera para que el ojo pueda mirar hacia arriba, y no más,
que es el oficio que de ordinario hace la esperanza en el alma, que es levantar
los ojos a mirar a Dios.
7f.
Dice David que hacía él cuando dijo:
7g.
Salmo 24, 15: Oculi mei semper ad Dominum.
7h.
Salmo 24, 15: “Tengo los ojos puestos en el Señor”.
7i. No
esperando bien ninguno de otra parte, sino, como él mismo en otro salmo dice:
7j.
Salmo 122, 2: Que así como los ojos de la sierva están en manos de su señora
puestos, así los nuestros en nuestro Señor Dios, hasta que se apiade de
nosotros, esperando en él.
8a. Por
esta causa se agrada tanto el amado del alma, que es verdad decir que tanto
alcanza de él cuanto ella de él espera.
8b. Que
por eso el esposo en los Cantares le dice a ella que:
8c.
Cantar de los Cantares 4, 9: en solo el mirar de un ojo le llagó el corazón.
8d.
Cantar de los Cantares 4, 9: “Me has robado el corazón con una sola mirada tuya”.
8e. Sin
esta librea verde no le convenía al alma salir a esta pretensión de amor,
porque no alcanzará nada.
8f. La
que mueve y vence es la esperanza porfiada[8].
9a. Va
tan vacía de toda posesión y arrimo, que no lleva los ojos en otra cosa ni en
el cuidado si no es en Dios.
9b.
Lamentaciones 3, 29: poniendo en el polvo su boca si por ventura hubiere
esperanza.
9c.
Lamentaciones 3, 29: “Ponga su boca en el polvo, quizá haya esperanza”.
10a.
Sobre el blanco y verde, para remate y perfección de este disfraz y librea,
lleva el alma aquí el tercer color.
10b. Que
es una excelente toga colorada, por la cual es denotada[9]
la tercera virtud, que es caridad.
10c. No
solamente da gracia a las otras dos colores, pero hace levantar tanto el alma
de punto, que la pone cerca de Dios tan hermosa y agradable, que se atreve a decir:
10d.
Cantar de los cantares 1, 4: Aunque soy morena, ¡oh hijas de Jerusalén!, soy
hermosa; y por eso me ha amado el rey, y metídome en su lecho.
10e.
Con esta librea de caridad que en el Amado hace más amor, no solo se ampara y
encubre el alma del tercer enemigo, que es la carne.
10f.
Donde hay verdadero amor de Dios, no entrará amor de sí ni de sus cosas.
10g.
Hace válidas a las demás virtudes, dándoles vigor y fuerza para amparar al
alma, y gracia y donaire para agradar al amado con ellas.
10h.
Sin caridad ninguna virtud es graciosa delante de Dios.
10i.
Esta es la púrpura que se dice en los Cantares, sobre que se recuesta, viéndose
en el alma:
10j.
Cantar de los cantares 3, 10: “Hizo de plata sus columnas, de oro su respaldo,
de púrpura su asiento; recamado de marfil en su interior”.
10i.
Por esta librea colorada va el alma vestida cuando en la noche oscura sale de sí
y de todas las cosas criadas, con ansias en amores inflamada por esta secreta
escala de contemplación, a la perfecta unión de amor de Dios, su amada salud.
11a.
Son una acomodadísima disposición para unirse el alma con Dios, según sus tres potencias,
que son: entendimiento, memoria y voluntad.
11b. La
fe oscurece y vacía el entendimiento de toda su inteligencia natural, y en esto
le dispone para unirse con la sabiduría divina.
11c. La
esperanza vacía y aparta la memoria de toda la posesión de criatura, como dice san
Pablo:
11d.
Romanos 3, 24: La esperanza es de lo que no se posee.
11e. Aparta
la memoria de lo que se puede poseer, y pónela en lo que espera.
11h.
Por esto la esperanza de Dios sola dispone la memoria puramente para unirla con
Dios.
11i. La
caridad vacía y aniquila las afecciones y apetitos de la voluntad de cualquiera
cosa que no es Dios, y solo se los pone en él.
11j.
Esta virtud dispone esta potencia y la une con Dios por amor.
11k. Estas
virtudes tienen por oficio apartar al alma de todo lo que es menos que Dios, le
tienen, consiguientemente, de juntarla con Dios.
12a.
Sin caminar a las veras[10]
con el traje de estas virtudes es imposible llegar a la perfección de unión con
Dios por amor.
12b.
Para alcanzar el alma lo que pretendía muy necesario y conveniente traje y
disfraz fue est que tomó aquí el alma.
12c.
También atinársele a vestir y perseverar con él hasta conseguir pretensión y fe
tan deseado, como era la unión de amor, fue gran ventura, y por eso dice luego
este verso:
12d.
¡Oh dichosa ventura!
[1]
De fuera: 1. Exteriormente o por la parte exterior. www.rae.es
[2]
Émulo: Competidor o imitador de alguien o de algo, procurando excederlo o
aventajarlo.
[3]
Librea: 3. Vestido o uniforme que usaban las cuadrillas de caballeros en
festejos públicos.
[4]
Afección: 2. Afición, inclinación, apego.
[5]
Denotar: indicar, anunciar, significar.
[6]
Almilla: 1. Especie de jubón [1. Vestidura que cubría desde los hombros hasta
la cintura, ceñida y ajustada al cuerpo], con mangas o sin ellas, ajustado al
cuerpo.
[7]
Lacio: 2. Flojo, débil, sin vigor.
[8]
Porfiada: 1. Dicho de una persona: terca y obstinada en su dictamen y parecer.
[9]
Denotar: 1. Indicar, anunciar, significar.
[10]
Veras: 2. Eficacia, fervor o actividad con que se ejecuta o desea algo.

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