Canción 3.
Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
Declaración.
1a. Viendo
el alma que para hallar al Amado no le bastan gemidos y oraciones, ni tampoco
ayudarse de buenos terceros.
1b. El
deseo con que le busca es verdadero y su amor grande.
1c. No
quiere dejar de hacer alguna diligencia[1]
de las que de su parte puede.
1d. El
alma que de veras a Dios ama, no empereza[2]
hacer cuanto puede por hallar al Hijo de Dios su Amado.
1e. Y
aun después, que lo ha hecho todo, no se satisface ni piensa que ha hecho nada.
1f. En
esta tercera canción dice que ella misma por la obra le quiere buscar.
1g.
Dice el modo que ha de tener en hallarlo.
1h.
Conviene a saber, que ha de ir ejercitándose en las virtudes y ejercicios
espirituales de la vida activa y contemplativa.
1i. Para
esto no ha de admitir deleites ni regalos algunos.
1j. Ni
bastarán a detenerla e impedirla este camino todas las fuerzas y asechanzas de
los tres enemigos del alma, que son: mundo, demonio y carne.

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