6a. Decidle que adolezco, peno y muero.
6b. En
el cual representa el alma tres necesidades: dolencia, pena y muerte.
6c. El
alma que de veras ama a Dios con amor de alguna perfección, en la ausencia
padece ordinariamente de tres maneras, según las potencias del alma, que son
entendimiento, voluntad y memoria.
6d.
Acerca del entendimiento dice que adolece porque no ve a Dios que es salud del
entendimiento.
6f.
Salmo 34, 3: Yo soy tu salud.
6g.
Acerca de la voluntad dice que pena, porque no posee a Dios, que es refrigerio
y deleite de la voluntad.
4h.
Salmo 35, 9: Con el torrente de tu deleite nos hartarás.
6i.
Acerca de la memoria dice que muere, porque, acordándose que carece de todos
los bienes del entendimiento, que es ver a Dos y de los deleites de la
voluntad, que es poseerle.
6j. Y
que también es posible carecer de él para siempre entre los peligros y
ocasiones de esta vida, padece en esta memoria sentimiento a manera de muerte.
6k.
Porque echa de ver que carece de la cierta y perfecta posesión de Dios, el
cual, es vida del alma, según lo dice Moisés.
6l.
Deuteronomio 30, 20: Él ciertamente es tu vida.
7a.
Estas tres maneras de necesidades representó también Jeremías a Dios en los
Trenos[1].
7b.
Lamentaciones 3, 19: Recuérdate de mi pobre y del ajenjo[2]
y de la hiel.
7c. La
pobreza se refiere al entendimiento, porque a él pertenecen las riquezas de la
sabiduría del Hijo de Dios, en el cual, como dice san Pablo, están encerrados
todos los tesoros de Dios.
7d.
Colosenses 2, 3: “En él están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y
del conocimiento”.
7e. El
ajenjo, que es yerba amarguísima, se refiere a la voluntad.
7f. A
esta potencia pertenece la dulzura de la posesión de Dios, del cual careciendo
se queda con amargura.
7g. Que
la amargura pertenezca a la voluntad espiritualmente, se da a entender en el
Apocalipsis, cuando el ángel dijo a san Juan que, en comiendo aquel libro, le
haría amargar el vientre, entendiendo aquí por la voluntad.
7h.
Apocalipsis 10, 9: “Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él
me dice: “Toma y devóralo; te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce
como la miel”.
7i. La
hiel se refiere no solo a la memoria, sino a todas las potencias y fuerzas del
alma, porque la hiel significa la muerte del alma según da a entender Moisés,
hablando con los condenados en el Deuteronomio.
7j.
Deuteronomio 32, 33: Hiel de dragones será el vino de ellos y veneno de áspides
insanable.
7k. Lo
cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma.
7l.
Estas tres necesidades y penas, están fundadas en las tres virtudes teologales,
que son: fe, caridad y esperanza.
7m. Las
cuales se refieren a las tres dichas potencias por el orden que aquí se ponen:
entendimiento, voluntad y memoria.
8a. El
alma en el dicho verso no hace más que representar su necesidad y pena al
amado.
8b. El
que discretamente ama no cura[3]
de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad para que el
Amado haga lo que fuere servido.
8c.
Como cuando la bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Caná de
Galilea, no pidiéndole derechamente el vino sino diciéndole:
8d.
Juan 2, 3: No tienen vino.
8e. Y
las hermanas de Lázaro le enviaron no a decir que sanase a su hermano sino a
decir que mirase que al que amaba estaba enfermo.
8f.
Juan 11,3: “Señor, el que tú amas está enfermo”.
8g.
Esto por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Señor que nos conviene a
nosotros.
8h. La
segunda porque más se compadece el Amado viendo la necesidad del que le ama y
su resignación.
8i. La
tercera, porque más seguridad lleva el alma acerca del amor propio y propiedad
en representar la falta, que en pedir a su parecer lo que le falta.
8j. Ni
más ni menos hace ahora el alma representando sus tres necesidades y, es como
si dijera:
8k.
Decid a mi Amado que, pues adolezco, y él solo es mi salud, que me dé mi salud.
8l. Y
que, pues peno, y él solo es mi gozo, que me dé mi gozo.
8m. Y
que, pues muero, y él solo es mi vida, que me dé mi vida.
[1]
Treno: 1. Canto fúnebre o lamentación por alguna calamidad o desgracia. 2. Por
antonomasia. Cada una de las lamentaciones del profeta Jeremías.
[2]
Ajenjo: 1. Planta perenne de la familia de las compuestas, como de un metro de
altura, bien vestida de ramas, y hojas un poco felpudas, blanquecinas y de un
verde claro, amarga, algo aromática y de uso medicinal. 3. Bebida amarga
elaborada con ajenjo.
[3]
Curar: 5. Remediar un mal.

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