Argumento.
1a. El
orden que llevan estas canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios
hasta que llega al último estado de perfección que es el matrimonio espiritual.
1b. En
ellas se tocan los tres estados o vías de ejercicio espiritual por las cuales
el alma pasa hasta llegar al dicho estado, que son:
1c.
Purgativa, iluminativa y unitiva.
1d. Se
declaran acerca de cada una de algunas propiedades y efectos de ella.
2a. El
principio de ellas trata de los principiantes que es la vía purgativa.
2b. Las
de más adelante tratan de los aprovechados, donde se hace el desposorio espiritual,
y está es la vía iluminativa.
2c. Las
que siguen tratan de la vía unitiva, que es la de los perfectos, donde se hace
el matrimonio espiritual.
2d. Las
últimas canciones tratan del estado beatífico, que solo ya el alma en aquel
estado perfecto pretende.
Comienza
la declaración de las canciones de amor entre la esposa y el esposo Cristo.
Anotación.
1a. Cayendo
en la cuenta de lo que estaba obligada a hacer, viendo que la vida es breve
(Santiago 14, 5).
1b. Santiago
4, 14: “¡Si ni siquiera sabéis qué será el día de mañana! ¿Qué es vuestra vida?
Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece.
1c. La
senda de la vida eterna es estrecha.
1d.
Mateo 7, 14: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la
vida! Y pocos dan con ellos.
1e. Que
el justo apenas se salva.
1f. 1
Pedro 4, 18: Y si el justo a duras penas se salva, ¿qué será del impío y
pecador?
1g. Que
las cosas del mundo son vanas y engañosas, que todo se acaba y falta como el
agua que corre.
1h. 2
Samuel 14, 14: “En verdad, morimos sin remedio, como agua derramada en tierra,
que no se puede recoger, Dios no quita la vida, sino que hace planes para que
no haya exiliados lejos de él”.
1i. El
tiempo incierto, la cuesta estrecha, la perdición muy fácil, la salvación muy
dificultosa.
1j.
Conociendo la gran deuda que a Dios debe en haberle criado solamente para sí,
por lo cual le debe el servicio de toda su vida.
1k. Y
en haberla redimido solamente por sí mismo, por lo cual le debe todo el resto y
respondencia[1]
del amor de su voluntad, y otros mil beneficios en que se conoce obligada a
Dios desde antes que naciese.
1l. Y
que gran parte de su vida se ha ido en el aire y que todo esto ha de haber
cuenta y razón.
1m. Así
de lo primero como de lo postrero, hasta el último cuadrante[2].
1n.
Mateo 5, 26: “En verdad os digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado
el último céntimo”.
1ñ. Cuando
escudriñará Dios a Jerusalén con candelas encendidas.
1o. Sofonías
1, 12: “En aquel tiempo, registraré Jerusalén con lámparas y pediré cuenta a
los hombres que se sientan sobre las heces y dicen en sus corazones: “El Señor
no hace ni bien ni mal”.
1p. Y que
ya es tarde y por ventura lo postrero del día.
1q.
Mateo 20, 6: “Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?
1r.
Para remediar tanto mal y daño, mayormente sintiendo a Dios muy enojado y
escondido por haberse ella querido olvidar tanto de él entre las criaturas.
1s. Tocada
ella de pavor y dolor de corazón interior sobre tanta perdición y peligro.
1t.
Renunciando a todas las cosas.
1u.
Dando a todo negocio sin dilatar un día ni una hora.
1v. Con
ansia y gemido salido del corazón herido ya del amor de Dios.
1w.
Comienza a su Amado y dice:
v. ¿A
dónde te escondiste, / Amado, y me dejaste con gemido? / Como el ciervo huiste,
/ habiéndome herido: / salí tras ti clamando, y eras ido.
[1]
Respondencia: correspondencia, relación. www.rae.es
[2]
Hasta el último cuadrante: locución adverbial usada para explicar la exactitud
y el rigor con que se obliga a alguien a pagar lo que debe sin perdonarle nada.

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