Capítulo 11. Cómo el alma, por fruto de estos rigurosos aprietos, se halla con vehemente pasión de amor divino.
1a. Con
ansias de amor inflamada.
1b. A manera
del fuego material en el madero se va prendiendo en el alma en esta noche de
contemplación penosa.
1c. La
cual inflamación es de alguna manera tan diferente de aquella [de la parte sensitiva
del alma] esta que ahora se dice, como lo es el alma del cuerpo, o la parte
espiritual de la sensitiva.
1d.
Esta es una inflamación de amor en el espíritu.
1e. En
medio de estos oscuros aprietos se siente estar herida el alma viva y
agudamente en fuerte amor divino en cierto sentimiento y barrunto[1]
de Dios.
1f.
Aunque sin entender cosa particular porque el entendimiento está a oscuras.
2a. Siéntese
aquí el espíritu apasionado en amor mucho, porque esta inflamación espiritual
hace pasión de amor.
2b. Por
cuanto este amor es infuso, es más pasivo que activo, y engendra en el alma
pasión fuerte de amor.
2c. Va
teniendo este amor algo de unión con dios y así participa algo de sus propiedades,
las cuales son más acciones de Dios que de la misma alma.
2d. Se
sujetan en ella pasivamente.
2e. El
alma lo que hace es dar su consentimiento.
2f. El
calor y fuerza, y temple y pasión de amor solo el amor de Dios que se va
uniendo con ella se le pega.
2g. El
cual amor tanto más disposición halla con el alma para unirse y herir en ella
cuanto más encerrados, enajenados e inhabilitados le tiene todos los apetitos.
3a.
Tiene Dios tan destetados los gustos y tan recogidos, que no puede gustar de
cosa que ellos quieran.
3b. Todo
lo cual hace Dios a finde que tenga el alma más fortaleza y habilidad para
recibir esta fuente unión de amor de Dios.
3c. Por
este medio purgativo le comienza ya a dar en que el alma ha de amar con gran
fuerza de todas las fuerzas y apetitos espirituales y sensitivos del alma.
3d. Lo
cual no podría ser si ellos se derramasen en gustar de otra cosa.
3e. Para
poder David recibir la fortaleza del amor de esta unión de Dios, decía a Dios:
3f.
Salmo 58, 10: Mi fortaleza guardaré para ti.
3g.
Salmo 58, 10: “Por ti velo, fortaleza mía, que mi alcázar es Dios”.
3h.
Esto es, de toda la habilidad y apetitos y fuerzas de mis potencias.
4a. Se
podría considerar cuánta y cuán fuerte podrá ser esta inflamación de amor en el
espíritu, donde Dios tiene recogidas todas las fuerzas, potencias y apetitos
del alma.
4b.
Para que toda esta armonía emplee sus fuerzas y virtud en este amor.
4c. Deuteronomio
6, 5: Amarás a Dios de todo tu corazón, y con toda tu mente, y de toda tu alma,
y de todas tus fuerzas.
5a.
Recogidos aquí, pues, en esta inflamación de amor todos los apetitos y fuerzas
del alma, estando ella herida y tocada y apasionada, ¿cuáles podremos entender
que serán los movimientos de todas estas fuerzas y apetitos?
5b. Sin
duda padeciendo hambre, como los canes rodearon la ciudad, y, no se viendo
hartos de este amor, quedaron ahullando y gimiendo.
5c.
Salmo 58, 7: “Vuelven al atardecer ladrando como perros, merodean por la ciudad”.
5d.
Salmo 58, 15-16: “Vuelven al atardecer ladrando como perros, merodean por la
ciudad. Vagabundean buscando comida; si no se sacian, no se retiran”.
5e. El
toque de este amor y fuego divino de tal manera seca al espíritu y le enciende
tanto los apetitos por satisfacer su sed de este divino amor, que da mil
vueltas en sí y se ha de mil modos y maneras a Dios con la codicia y deseo del
apetito.
5f.
Salmo 62, 2: Mi alma tuvo sed de ti: ¡cuán de muchas maneras e ha mi carne a ti!
5g. Y
en otra traslación[2]
dice: Mi alma tuvo se de ti, mi alma se pierde o perece por ti.
6a.
Esta es la causa por qué dice el alma en este verso que “con ansias de amor
inflamada”.
6b.
Porque en todas las cosas y pensamientos ama de muchas maneras, y desea y
padece en el desierto también a este modo en muchas maneras en todos los
tiempos y lugares, no sosegando en cosa, sintiendo esta ansia de amor inflamada
herida.
6c. Job
7, 2-4: Así como el siervo desea la sombra y como el mercenario desea el fin de
su obra, así tuve yo los meses vacíos y conté las noches prolijas y trabajosas
para mí. Si me recostare a dormir, diré: ¿cuándo me levantaré? Y luego esperaré
la tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche.
6d.
Hácesele a esta alma todo angosto, no cabe en sí, no cabe en el cielo ni en la
tierra, y llénase de dolores hasta las tinieblas que aquí dice Job.
6e.
Hablando espiritualmente y a nuestro propósito es esperar y padecer sin
consuelo de cierta esperanza de alguna luz y bien espiritual, como aquí lo
padece el alma.
6f. El
ansia y pena de esta alma en esta inflamación de amor es mayor, por cuanto es
multiplicada de dos partes.
6g. Lo
uno, de parte de las tinieblas espirituales en que se ve, que con sus dudas y
recelos la afligen.
6h. Lo
otro, de parte del amor de Dios, que la inflama y estimula, que con su herida
amorosa ya maravillosamente la atemoriza.
7a. Las
cuales dos maneras de padecer es semejante sazón da bien entender Isaías
diciendo:
7b.
Salmo 62, 9: Mi alma te deseó en la noche.
7c.
Esto es, en la miseria; y esta es la una manera de padecer de parte de esta
noche oscura.
7d.
Salmo 62, 9: Pero mi espíritu, en mis entrañas hasta la mañana velará por ti.
7e. Y
esta es la segunda manera de penar en deseo y ansia de parte del amor en las
entrañas del espíritu, que son las afecciones espirituales.
7f. En
medio de estas penas oscuras y amorosas siente el alma cierta compañía y fuerza
interior, que la acompaña y esfuerza tanto, que, si se le acaba este peso de apretada
tiniebla, muchas veces se siente sola, vacía y floja.
7g. La
causa es que como la fuerza y eficacia del alma está pegada y comunicada
pasivamente del fuego tenebroso del amor que en ella embestía, de aquí es que
cesando de embestir en ella, cesa la tiniebla y la fuerza y el calor de amor en
el alma.

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