jueves, 28 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 14. El combate agónico es el camino para el encuentro con Dios.

 

Capítulo 14. En que declara el último verso de la primera canción.

1a. Estando ya esta casa de la sensualidad sosegada, esto es mortificada, sus pasiones apagadas y apetitos sosegados y dormidos por medio de esta dichosa noche de la purgación sensitiva, salió el alma a comenzar el camino y vía del espíritu, que es de los aprovechantes y aprovechados.

1b. Por otro nombre llaman vía iluminativa o de contemplación infusa, con que Dios de suyo anda apacentando y reficionando[1] al alma, sin discurso ni ayuda activa de la misma alma.

1c. La noche y purgación del sentido en el alma suele ir acompañada con graves trabajos y tentaciones sensitivas, que duran mucho tiempo, aunque en unos más que en otros.

1d. A algunos se les da el ángel de Satanás, que es el espíritu de fornicación, para que les azote los sentidos con abominables y fuertes tentaciones.

1e. Les atribule el espíritu con feas advertencias y representaciones visibles en la imaginación, que a veces les es mayor pena que el morir.

1f. 2 Corintios 12, 7: “Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría”.

2a. Otras veces se les añade a esta noche el espíritu de blasfemia.

2b. En todos sus conceptos y pensamientos se anda atravesando con intolerables blasfemias.

2c. A veces con tanta fuerza sugeridas en la imaginación, que casi se las hace pronunciar, que les es grave tormento.

3a. Otras veces se les da otro abominable espíritu, que llama Isaías spiritus vertiginis[2], no porque caigan, sino porque los ejercite.

3b. Isaías 19, 14: “El Señor infundió en ellos un espíritu de vértigo, y extravían a Egipto en todas sus empresas, como se extravía un borracho vomitando.

3c. El cual les oscurece el sentido, que los llena de mil escrúpulos y perplejidades tan intrincadas al juicio de ellos, que nunca pueden satisfacerse con nada, ni arrimar el juicio a consejo ni concepto.

3d. El cual es uno de los más graves estímulos y horrores de esta noche, muy vecino a lo que pasa en la noche espiritual.

4a. Estas tempestades y trabajos ordinariamente envía Dios en esta noche y purgación sensitiva para que castigados y abofeteados se vayan ejercitando y disponiendo y curtiendo los sentidos y potencias para la unión de la Sabiduría que allí les han de dar.

4b. Si el alma no es tentada, ejercitada y probada con trabajos y tentaciones, no puede avivar el sentido para la sabiduría.

4c. Eclesiástico 34, 9-10: El que no es tentado, ¿qué sabe? Y el que no es probado, ¿cuáles son las cosas que reconoce?

4d. Jeremías 31, 18: Castigásteme, Señor, y fui enseñado.

4e. La más propia manera de este castigo para entrar en sabiduría son los trabajos interiores que aquí decimos.

4f. Son los que más eficazmente purgan el sentido de todos los gustos y consuelos a los que con flaqueza natural estaba afectado, y donde es humillada el alma de veras para el ensalzamiento que ha de tener.

5a. El tiempo que el alma tenga en este ayuno y penitencia del sentido, cuánto sea, no es cosa cierta decirlo.

5b. No pasa en todos de una manera ni unas mismas tentaciones.

5c. Esto va medido por la voluntad de Dios conforme a lo más o menos que cada uno tiene de imperfección que purgar y conforme al grado de amor de unión a que Dios la quiere levantar, la humillará más o menos intensamente, o más o menos tiempo.

5d. Los que tienen sujeto[3] y más fuerza para sufrir con más intensión, los purgan más presto.

5e. A los muy flacos con mucha remisión[4] y flacas tentaciones mucho tiempo les lleva por esta noche, dándoles ordinarias refecciones[5] al sentido porque no vuelvan atrás, y tarde llegan a la pureza de perfección en esta vida; algunos de estos nunca.

5f. Que ni bien están en la noche, ni bien fuera de ella.

5g. Aunque no pasan adelante para que se conserven en humildad y conocimiento propio, los ejercita Dios algunos ratos y días en aquellas tentaciones y sequedades y les acude con el consuelo otras veces y temporadas, para que desmayando no se vuelvan a buscar el del mundo.

5h. A otras almas más flacas anda Dios con ellas como pareciendo y trasponiendo[6], para ejercitarlas en su amor, porque sin desvíos no aprendieran a llegarse a Dios.

6a. Las almas que han de pasar a tan dichoso y alto estado, como es la unión de amor, por muy apriesa que Dios las lleve, harto[7] tiempo suelen durar en estas sequedades y tentaciones ordinariamente como está visto por experiencia.´

6b. Tiempo es, pues, de comenzar a tratar de la segunda noche.



[1] Reficio -feci -fectum 3 (re, facio) tr.: rehacer, reparar (naves) // reconstituir, restablecer, dar nueva fuerza. Diccionario Ilustrado Latino-Español. Español-latino. VOX. Barcelona. Abril. 1986. Pg. 426

[2] Espíritu de entender al revés. Nota del comentarista, fray Maximiliano Herraiz, ocd.

[3] Sujeto: soporte de las vivencias, sensaciones y representaciones del ser individual. www.rae.es

[4] Remitir: dejar, diferir o suspender.

[5] Refección: alimento moderado para reparar fuerzas.

[6] Trasponer: dicho de una persona o cosa: ocultarse a la vista de otra, doblando una esquina, un cerro o algo similar.

[7] Mucho o abundante.

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