Capítulo 13. De otros provechos que causa en el alma est noche del sentido.
1a. Acerca
de las imperfecciones que en la avaricia espiritual tenía, en que codiciaba
unas y otras cosas espirituales y nunca se veía satisfecha el alma de unos
ejercicios y otros ahora en esta noche seca y oscura anda bien reformada.
1b. A
los que Dios pone en esta noche comúnmente les da humildad y prontitud, aunque
con sinsabor, para que solo por Dios hagan aquello que se les manda.
2.
Acerca de la lujuria espiritual se librará de aquellas impurezas que allí
notamos.
3a. De
las imperfecciones que se libra el alma en esta noche oscura acerca del cuarto
vicio, que es la gula espiritual, yo aquí no las referiré, porque querría ya
concluir con esta noche para pasar a la otra, de la cual tenemos grave palabra
y doctrina.
3b.
Dios en esta seca y oscura noche tiene refrenada la concupiscencia[1]
y enfrenado el apetito de tal manera que pierde la fuerza de las pasiones y
concupiscencia y se hace estéril, no usándose el gusto, bien así, como no
acostumbrado a sacer leche de la ubre, se secan los cursos de la leche.
3c. Síguense
por medio de esta sobriedad espiritual admirables provechos en ella.
3d.
Apagados los apetitos y concupiscencias, vive el alma en paz y tranquilidad
espiritual.
3e.
Donde no reina apetito y concupiscencia no hay perturbación, sino paz y
consuelo de Dios.
4a.
Segundo provecho: trae ordinaria memoria de Dios, con temor y recelo de volver
atrás en el camino espiritual.
4b. Se
purifica el alma y limpia de las imperfecciones que se le pegaban por medio de
los apetitos y afecciones, que de suyo embotan y ofuscan el alma.
5a.
Otro provecho: se ejercita en las virtudes de por junto, como en la paciencia y
longanimidad[2],
que se ejercitan bien en estos vacíos y sequedades.
5b. Ejercítase
la caridad de Dios, pues ya no es por el gusto que es movido, sino solo por
Dios.
5c.
Ejercita la virtud de la fortaleza, porque en estas dificultades y sinsabores que
halla en el obrar saca fuerzas de flaquezas, y así se hace fuerte.
5d. En
todas las virtudes, así teologales[3]
como cardinales[4]
y morales[5],
corporal y espiritualmente se ejercita el alma en estas sequedades.
6a.
Cuatro provechos: delectación de paz, ordinaria memoria y solicitud de Dios,
limpieza y pureza del alma y ejercicio de las virtudes.
6b.
Salmo 76, 4: Mi alma desechó las consolaciones, tuve memoria de Dios y hallé
consuelo y ejercitéme, y desfalleció mi espíritu.
6c. Salmo
76, 7: Y medité de noche con mi corazón, y ejercitábame, y barría y purificaba
mi espíritu.
7a.
Acerca de las imperfecciones de los tres vicios espirituales, ira, envidia y
acidía[6]
también en esta sequedad del apetito se purga el alma y adquiere las virtudes
en ella contrarias.
7b.
Ablandada y humillada por estas sequedades y dificultades y otras tentaciones y
trabajos en que a vueltas de esta noche Dios la ejercita, se hace mansa para con
Dios y para consigo y también para con el prójimo.
7c. Ya
no se enoja con alteración sobre las faltas propias contra sí, ni sobre las
ajenas contra el prójimo.
8a.
Acerca de la envidia aquí tiene caridad con los demás.
8b. Si
alguna envidia tiene, no es viciosa como antes solía, cuando le daba pena que
otros fuesen a él preferidos y que le llevasen ventaja.
8c. Viéndose
tan miserable como se ve, la envidia que tiene, si la tiene, es virtuosa,
deseando imitarlos, lo cual es mucha virtud.
9a. Las
acidias y tedios que aquí tiene de las cosas espirituales tampoco son viciosas
como antes.
9b.
Aquellos procedían de los gustos espirituales, pero estos no, proceden de esta
flaqueza del gusto, porque se le tiene Dios quitado.
10. En
medio de estas sequedades y aprietos, muchas veces, cuando menos piensa,
comunica Dios al alma suavidad espiritual y amor muy puro y noticias
espirituales, a veces muy delicadas, cada una de mayor provecho y precio,
aunque el alma en los principios ni piensa así y no la percibe el sentido.
11a.
Consigue la libertad de espíritu, en que se ve granjeando los doce frutos[7]
del Espíritu santo.
11b. Se
libra de las manos de los tres enemigos, mundo, demonio y carne.
11c.
Apagándose el sabor y gusto sensitivo acerca de las cosas, ni tiene el demonio,
ni el mundo, ni la sensualidad armas ni fuerzas contra el espíritu.
12a. Estas
sequedades hacen al alma andar con pureza en el amor de Dios.
12b.
Hácese no presumida ni satisfecha, sino recelosa y temerosa de sí, no teniendo
en sí satisfacción ninguna.
12c.
Apaga esta sequedad las concupiscencias y bríos[8]
naturales.
13a.
Crécele en esta noche seca el cuidado de Dios y las ansias por servirle.
13b.
Solo queda en seco y en desnudo el ansia de servir a Dios, que es cosa para
Dios muy agradable.
13c.
Salmo 50, 19: el espíritu atribulado es sacrificio para Dios.
14a.
Como el alma conoce en esta purgación seca por donde pasó sacó tantos provechos
no hace mucho en decir el dicho verso, es a saber: ¡oh dichosa ventura! – salí sin
ser notada[9].
14b. Sin
que los dichos tres enemigos me lo pudiesen impedir.
14c.
Los cuales enlazan al alma y la detienen que no salga de sí a la libertad de
amor de Dios.
[1]
En la moral católica, deseo de los bienes terrenos y, en especial, apetito
desordenado de los placeres deshonestos.
[2]
Longanimidad: grandeza y constancia de ánimo en las adversidades. Benignidad,
clemencia y generosidad. www.rae.es
[3]
Virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
[4]
Virtudes cardinales: prudencia, fortaleza, justicia y templanza.
[5]
Virtud moral: hábito de obrar bien, independientemente de los preceptos de la
ley, por sola la bondad de la operación y conformidad con la razón natural. www.rae.es
[6]
Acedia. También acidía: pereza, flojedad. Tristeza, angustia, amargura. Id.
[7]
Frutos del Espíritu Santo: Caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad,
benignidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad.
[8]
Brío: espíritu, valor, resolución. www.rae.es
[9]
Notar: percibir una sensación o darse cuenta de ella. Ib.

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