Capítulo 11. Decláranse los tres versos de la canción.
1a. La
cual inflamación de amor, aunque comúnmente a los principios no se siete,
cuanto más va, más se va viendo el alma aficionada e inflamada en amor de Dios,
sin saber ni entender cómo y de dónde le nacen el tal amor y afición.
1b. Ve
crecer tanto en sí a veces esta llama e inflamación, que con ansias de amor
desea a Dios.
1c.
Según David, estando en esta noche, lo dice de sí por estas palabras: Porque
se inflamó mi corazón, es a saber, en amor de contemplación, también mis
renes[1]
se mudaron, esto es, mis apetitos de afecciones sensitivas se mudaron, es a
saber, de la vida sensitiva a la espiritual, que es sequedad y cesación en
todos ellos que vamos diciendo; y yo, dice, fui resuelto en nada y
aniquilado, y no supe.
1d. Sal
72, 21-22: “Cuando mi corazón se agriaba / y me punzaba mi interior, // yo era
un necio y un ignorante, / yo era un animal ante ti.
1e. Sin
saber el alma por dónde va, se ve aniquilada acerca de todas las cosas de
arriba y de abajo que solía gustar, y solo se ve enamorada sin saber como y por
qué.
1f. A
veces crece mucho la inflamación de amor en el espíritu.
1g. Son
las ansias de Dios tan grandes en el alma, que parece se le secan los huesos en
esta sed y se marchita el natural, y se estraga[2]
su calor y fuerza con la viveza de la sed de amor.
1h. Lo
cual también David tenía y sentía, cuando dijo:
1i.
Salmo 41, 3: Mi alma tuvo sed de Dios.
1j.
Viva fue la sed que tuvo mi alma.
1k. La
cual sed podemos decir que mata de sed.
1l. La
vehemencia de esta sed no es continua, sino algunas veces, aunque de ordinario
suele tener alguna sed.
2a. A
principios comúnmente no se siente este amor, sino la sequedad y vacío que
vamos diciendo.
2b.
Entonces en lugar de este amor lo que trae el alma en medio de aquellas
sequedades y vacíos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de
Dios, con pena y recelo de que no le sirve.
2c. Que
no es para Dios poco agradable sacrificio ver andar el espíritu contribuido y
solícito por su amor.
2d.
Salmo 50, 19: “El sacrificio agradable a Dios / es un espíritu quebrantado; /
un corazón quebrantado y humillado, / tú, oh Dios, tú no lo desprecias”.
2e.
Esta solicitud y cuidado pone en el alma aquella secreta contemplación hasta
que, por tiempo habiendo purgado algo el sentido va ya encendiendo en el
espíritu este amor divino.
2d.
Pero entretanto todo es padecer en esta oscura y seca purgación del apetito,
curándose de muchas imperfecciones e imponiéndose en muchas virtudes para
hacerse capaz del dicho amor.
3a.
¡Oh, dichosa ventura!
3b. Pone
Dios el alma en esta noche sensitiva a fin de purgar el sentido de la parte
inferior y acomodarle y sujetarle y unirle con el espíritu, oscureciéndole y
haciéndole cesar acerca de los discursos.
3c. A
fin de purificar el espíritu para unirle con Dios le pone en la noche espiritual.
3d.
Gana el alma, aunque a ella no se le parece, tantos provechos, que tiene por
dichosa ventura haber salido del lazo y apretura del sentido de la parte
inferior por esta dicha noche.
3e. ¡Oh
dichosa ventura! Acerca de la cual nos conviene aquí notar los provechos que
halla en esta noche el alma, por causa de los cuales tiene por buena ventura
pasar por ella.
3f.
Todos los cuales provechos encierra el alma en el siguiente verso.
4a.
Salí sin ser notada.
4b. La
cual se entiende de la sujeción que tenía el alma a la parte sensitiva en
buscar a Dios por operaciones tan flacas, tan limitadas y tan ocasionadas como
las de esta parte inferior son.
4c. A
cada paso tropezaba con mil imperfecciones e ignorancias, como habemos notado
arriba en los siete vicios capitales.
4d.
Será cosa gustosa y de gran consuelo para el que por aquí camina, ver cómo cosa
que tan áspera y adversa parece al alma y tan contraria al gusto espiritual,
obra tantos bienes en ella.
4e. Los
cuales se consiguen en salir el alma según la afección y operación, por medio
de esta noche, de todas las cosas criadas, y caminar a las eternas, que es
grande dicha y ventura.
4f. Lo
uno por el grande bien que es apagar el apetito y afección acerca de todas las
cosas.
4g. Lo
otro, por ser muy pocos los que sufren y perseveran en entrar por esta puerta
angosta, y por el camino estrecho que guía a la vida.
4h.
Mateo 7, 14: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la
vida! Y pocos dan con ellos”.
4i. La
angosta puerta es esta noche del sentido, del cual se despoja y desnuda el alma
para entrar en ella, juntándose en fe, que es ajena de todo sentido, para
caminar después por el camino estrecho, que es la otra noche de espíritu.
4j. En
que después entra el alma para caminar a Dios en pura fe, que es el medio por
donde el alma se une a Dios.
4k. Por
el cual camino, por ser tan estrecho, oscuro y terrible que no hay comparación
de esta noche de sentido a la oscuridad y trabajos de aquella, son muchos menos
los que caminan por él.
4l. Son
sus provechos sin comparación muchos mayores que los de esta.

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