lunes, 25 de enero de 2021

Noche oscura. Libro 1. Capítulo 11. Salir de lo caduco para entrar en la eternidad, unirse al Amor Eterno que engrandece nuestra capacidad del amor a los demás.

 


Capítulo 11. Decláranse los tres versos de la canción.

1a. La cual inflamación de amor, aunque comúnmente a los principios no se siete, cuanto más va, más se va viendo el alma aficionada e inflamada en amor de Dios, sin saber ni entender cómo y de dónde le nacen el tal amor y afición.

1b. Ve crecer tanto en sí a veces esta llama e inflamación, que con ansias de amor desea a Dios.

1c. Según David, estando en esta noche, lo dice de sí por estas palabras: Porque se inflamó mi corazón, es a saber, en amor de contemplación, también mis renes[1] se mudaron, esto es, mis apetitos de afecciones sensitivas se mudaron, es a saber, de la vida sensitiva a la espiritual, que es sequedad y cesación en todos ellos que vamos diciendo; y yo, dice, fui resuelto en nada y aniquilado, y no supe.

1d. Sal 72, 21-22: “Cuando mi corazón se agriaba / y me punzaba mi interior, // yo era un necio y un ignorante, / yo era un animal ante ti.

1e. Sin saber el alma por dónde va, se ve aniquilada acerca de todas las cosas de arriba y de abajo que solía gustar, y solo se ve enamorada sin saber como y por qué.

1f. A veces crece mucho la inflamación de amor en el espíritu.

1g. Son las ansias de Dios tan grandes en el alma, que parece se le secan los huesos en esta sed y se marchita el natural, y se estraga[2] su calor y fuerza con la viveza de la sed de amor.

1h. Lo cual también David tenía y sentía, cuando dijo:

1i. Salmo 41, 3: Mi alma tuvo sed de Dios.

1j. Viva fue la sed que tuvo mi alma.

1k. La cual sed podemos decir que mata de sed.

1l. La vehemencia de esta sed no es continua, sino algunas veces, aunque de ordinario suele tener alguna sed.

2a. A principios comúnmente no se siente este amor, sino la sequedad y vacío que vamos diciendo.

2b. Entonces en lugar de este amor lo que trae el alma en medio de aquellas sequedades y vacíos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de Dios, con pena y recelo de que no le sirve.

2c. Que no es para Dios poco agradable sacrificio ver andar el espíritu contribuido y solícito por su amor.

2d. Salmo 50, 19: “El sacrificio agradable a Dios / es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú, oh Dios, tú no lo desprecias”.

2e. Esta solicitud y cuidado pone en el alma aquella secreta contemplación hasta que, por tiempo habiendo purgado algo el sentido va ya encendiendo en el espíritu este amor divino.

2d. Pero entretanto todo es padecer en esta oscura y seca purgación del apetito, curándose de muchas imperfecciones e imponiéndose en muchas virtudes para hacerse capaz del dicho amor.

3a. ¡Oh, dichosa ventura!

3b. Pone Dios el alma en esta noche sensitiva a fin de purgar el sentido de la parte inferior y acomodarle y sujetarle y unirle con el espíritu, oscureciéndole y haciéndole cesar acerca de los discursos.

3c. A fin de purificar el espíritu para unirle con Dios le pone en la noche espiritual.

3d. Gana el alma, aunque a ella no se le parece, tantos provechos, que tiene por dichosa ventura haber salido del lazo y apretura del sentido de la parte inferior por esta dicha noche.

3e. ¡Oh dichosa ventura! Acerca de la cual nos conviene aquí notar los provechos que halla en esta noche el alma, por causa de los cuales tiene por buena ventura pasar por ella.

3f. Todos los cuales provechos encierra el alma en el siguiente verso.

4a. Salí sin ser notada.

4b. La cual se entiende de la sujeción que tenía el alma a la parte sensitiva en buscar a Dios por operaciones tan flacas, tan limitadas y tan ocasionadas como las de esta parte inferior son.

4c. A cada paso tropezaba con mil imperfecciones e ignorancias, como habemos notado arriba en los siete vicios capitales.

4d. Será cosa gustosa y de gran consuelo para el que por aquí camina, ver cómo cosa que tan áspera y adversa parece al alma y tan contraria al gusto espiritual, obra tantos bienes en ella.

4e. Los cuales se consiguen en salir el alma según la afección y operación, por medio de esta noche, de todas las cosas criadas, y caminar a las eternas, que es grande dicha y ventura.

4f. Lo uno por el grande bien que es apagar el apetito y afección acerca de todas las cosas.

4g. Lo otro, por ser muy pocos los que sufren y perseveran en entrar por esta puerta angosta, y por el camino estrecho que guía a la vida.

4h. Mateo 7, 14: “¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos”.

4i. La angosta puerta es esta noche del sentido, del cual se despoja y desnuda el alma para entrar en ella, juntándose en fe, que es ajena de todo sentido, para caminar después por el camino estrecho, que es la otra noche de espíritu.

4j. En que después entra el alma para caminar a Dios en pura fe, que es el medio por donde el alma se une a Dios.

4k. Por el cual camino, por ser tan estrecho, oscuro y terrible que no hay comparación de esta noche de sentido a la oscuridad y trabajos de aquella, son muchos menos los que caminan por él.

4l. Son sus provechos sin comparación muchos mayores que los de esta.



[1] Rene: riñón. www.rae.es

[2] Estragar: viciar (dañar física o moralmente).

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