lunes, 28 de diciembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 40. Sobriedad del lugar, sobriedad interior, conciencia pura y voluntad entera para Dios.

 Capítulo 40. Que prosigue encaminando el espíritu al recogimiento interior acerca de lo dicho.

1a. La causa por qué algunos espirituales nunca acaban de entrar en los gozos verdaderos del espíritu es porque nunca acaban ellos de alzar el apetito del gozo de estas cosas exteriores y visibles.

1b. Aunque el lugar decente y delicado para oración es el templo y oratorio visible, y la imagen motivo, que no ha de ser de manera que se emplee el juego y sabor del alma en el templo visible y motivo.

1c. Y se olvide de orar en el templo vivo, que es el recogimiento interior del alma.

1d. 1 Corintios 3, 16: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?”.

1e. Juan 4, 24: “Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad”.

1f. A esta consideración nos envía la autoridad que habemos alegado de Cristo, es a saber, a los verdaderos adoradores conviene adorar en espíritu y verdad.

1g. Muy poco caso hace Dios de tus oratorios y lugares acomodados si, por tener el apetito y gusto asido a ellos, tienes algo menos de desnudez interior, que es la pobreza espiritual en negación de todas las cosas que puedes poseer.

2a. Debes para purgar la voluntad del gozo y apetito vano en esto y enderezarlo a Dios en tu oración.

2b. Solo mirar que tu conciencia es pura y tu voluntad entera en Dios, y la mente puesta de veras en él.

2c. Escoger el lugar más apartado y solitario que pudieres y convertir todo el gozo de la voluntad en invocar y glorificar a Dios.

2d. De esotros gustillos del exterior no hagas caso, antes los procures negar.

2e. Si se hace el alma al sabor de la devoción sensible, nunca atinará a pasar a la fuerza del deleite del espíritu, que se halla en la desnudez espiritual mediante el recogimiento interior.

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