1a. La
causa por qué algunos espirituales nunca acaban de entrar en los gozos verdaderos
del espíritu es porque nunca acaban ellos de alzar el apetito del gozo de estas
cosas exteriores y visibles.
1b.
Aunque el lugar decente y delicado para oración es el templo y oratorio visible,
y la imagen motivo, que no ha de ser de manera que se emplee el juego y sabor
del alma en el templo visible y motivo.
1c. Y
se olvide de orar en el templo vivo, que es el recogimiento interior del alma.
1d. 1
Corintios 3, 16: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios
habita en vosotros?”.
1e.
Juan 4, 24: “Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y
verdad”.
1f. A
esta consideración nos envía la autoridad que habemos alegado de Cristo, es a
saber, a los verdaderos adoradores conviene adorar en espíritu y verdad.
1g. Muy
poco caso hace Dios de tus oratorios y lugares acomodados si, por tener el
apetito y gusto asido a ellos, tienes algo menos de desnudez interior, que es
la pobreza espiritual en negación de todas las cosas que puedes poseer.
2a.
Debes para purgar la voluntad del gozo y apetito vano en esto y enderezarlo a
Dios en tu oración.
2b.
Solo mirar que tu conciencia es pura y tu voluntad entera en Dios, y la mente
puesta de veras en él.
2c.
Escoger el lugar más apartado y solitario que pudieres y convertir todo el gozo
de la voluntad en invocar y glorificar a Dios.
2d. De
esotros gustillos del exterior no hagas caso, antes los procures negar.
2e. Si
se hace el alma al sabor de la devoción sensible, nunca atinará a pasar a la
fuerza del deleite del espíritu, que se halla en la desnudez espiritual
mediante el recogimiento interior.

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