Capítulo 41. De algunos daños en que caen los que se dan al gusto sensible de las cosas y lugares devotos de la manera que se ha dicho.
1a. Muchos
daños se le siguen al espiritual por quererse andar al sabor sensitivo acerca
de las dichas cosas.
1b.
Acerca del espíritu, nunca llegará al recogimiento interior del espíritu, que
consiste en pasar de todo eso, y hacer olvidar al alma todos esos sabores sensibles,
y entrar en lo vivo del recogimiento del alma, y adquirir las virtudes con
fuerza.
1c.
Cuanto a lo exterior, le causa no acomodarse a orar en todos los lugares, sino
en los que son a su gusto.
1d.
Muchas veces faltará a la oración, pues como dicen, no está hecho más que al
libro de su aldea.
2a.
Este apetito les causa muchas variedades[1].
2b. De
estos son los que nunca perseveran en un lugar, ni a veces en un estado, sino
que ahora los veréis en un lugar, ahora en otro; ahora tomar una ermita, ahora
otra; ahora componer un oratorio, ahora otro.
2c. De
estos también aquellos que se les acaba la vida en mudanzas de estados y modos
de vivir.
2d.
Como solo tienen aquel hervor y gozo sensible acerca de las cosas espirituales,
y nunca se han hecho fuerza para llegar al recogimiento espiritual por negación
de la voluntad y sujeción en sufrirse en desacomodamientos.
2e.
Todas las veces que ven un lugar devoto a su parecer, o alguna manera de vida,
o estado que cuadre con su condición e inclinación, luego se van con él y dejan
el que tenían.
2f.
Como se movieron por aquel gusto sensible, de aquí es presto[2]
que buscan otra cosa, porque el gusto sensible no es constante, porque falta
muy presto.
[1]
Inconstancia, inestabilidad o mutabilidad de las cosas. www.rae.es
[2]
Pronto, diligente, ligero en la ejecución de algo. www.rae.es

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