Capítulo
29. De los provechos que se siguen al alma de apartar el gozo de os bienes
morales.
1a. Muy
grandes son los provechos que se siguen al alma en no querer aplicar vanamente
el gozo de la voluntad a este género de bienes.
1b. Cuando
a lo primero, se libra de caer en muchas tentaciones y engaños del demonio, los
cuales están encubiertos en el gozo de las buenas obras.
1c. Job
40, 16: Debajo de la sombra duerme, en lo secreto de la pluma y en los lugares
húmedos.
1d. Lo
cual dice por el demonio, porque en la humedad del gozo y en el vano de la
caña, esto es, de la obra vana, engaña al alma.
1e. Sin
esperar a sugestión el mismo gozo vano se es él mismo engaño, mayormente cuando
hay jactancia de ellas en el corazón.
1f.
Jeremías 49, 16: Arrogantia tua decepit te.
1g.
Jeremías 49, 16: “Pensabas que sembrabas el terror, / la arrogancia te henchía
el corazón: / habitas en las crestas rocosas, / asida a la cima de las
cumbres; / pero da lo mismo, aunque anides / arriba en lo alto, como el águila,
/ haré que desciendas de allí /– oráculo del Señor –.
1h. Porque
¿qué mayor engaño que la jactancia? Y de esto se libra el alma purgándose de
este gozo.
2a. El
segundo provecho es que hace las obras más acordadas cabalmente.
2b. A
lo cual si hay pasión de gozo y gusto en ellas no se da lugar.
2c. Por
medio de esta pasión de gozo, la irascible y concupiscible andan tan sobradas,
que no dan lugar al peso de la razón, sino que ordinariamente anda variando en
las obras y propósito, dejando unas y tomando otras.
2d.
Apagado el gozo, muere y acaba la obra, y no perseveran.
2e.
Lucas 8, 12: reciben la palabra con gozo y luego se la quita el demonio, porque
no perseveren.
2f. Es
porque no tenían más fuerza y raíces que el dicho gozo.
2g. Quitarles
y apartarles, pues, la voluntad de este gozo, es causa de perseverancia y de
acertar.
2h. El
sabio pone sus ojos en la sustancia y provecho de la obra, no en el sabor y
placer de ella.
2i. No echa
lances al aire, y saca de la obra gozo estable sin tributo del sinsabor.
3a. El
tercero es divino provecho.
3b.
Apagando el gozo vano en estas obras, se hace pobre de espíritu.
3c. Mateo
5, 3: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el reino de los
cielos.
4. El
cuarto es que el que negare este gozo, será en él obrar manso, humilde y prudente:
porque no obrará impetuosa y presuntuosamente, ni presuntuosamente, afectado
por la estimación que tiene de su obra.
5. El
quinto provecho es que se hace agradable a Dios y a los hombres y se libra de
la avaricia, y gula, y acedia[1]
espiritual; y de la envidia espiritual, y de otros mil vicios.

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