lunes, 16 de noviembre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 20. Orar desde la naturaleza, sin atar el corazón a ella. Desde ella volar a Dios, que se encuentra más allá de las nubes y las estrellas.

 


Capítulo 20. De los provechos que se siguen al alma en apartar el gozo de las cosas temporales.

1a. Ha el espiritual de mirar mucho que no le comience a asir el corazón y el gozo a las cosas temporales.

1b. Temiendo que de poco vendrá a mucho, creciendo de grado en grado.

1c. De lo poco se viene a lo mucho, y de pequeño principio, al fin es el negocio grande.

1d. Una centella basta para quemar un monte y todo el mundo.

1e. Nunca se fie por ser pequeño el asimiento, si no le corta luego, pensando que adelante lo hará.

1f. Si cuando es tan poco no tiene ánimo para acabarlo, cuando sea mucho y más arraigado, ¿cómo piensa y presume que podrá?

1g. Lc 16, 10: el que es infiel en lo poco, también lo será en lo mucho.

1h. El que lo poco evita, no caerá en lo mucho.

1i. En lo poco hay gran daño.

1j. Como dice el adagio: el que comienza, la mitad tiene hecho.

1k. Salmo 61, 11: Aunque abunden las riquezas, no les apliquemos el corazón.

2a. Había de liberar perfectamente su corazón de todo gozo acerca de lo dicho.

2b. En quitar el gozo de los bienes temporales adquiere virtud de liberalidad, que es una de las principales condiciones de Dios.

2c. La cual en ninguna manera se puede tener con codicia.

2d. Adquiere libertad de ánimo, claridad en la razón, sosiego, tranquilidad y confianza pacífica en Dios, y culto y obsequio verdadero en la voluntad de Dios.

2e. Adquiere gozo y recreación en las criaturas con el desapropio de ellas.

2f. No puede gozar en ellas si las mira con asimiento, porque ata al espíritu en la tierra y no le deja anchura de corazón.

2g. En el desasimiento de las cosas adquiere clara noticia de ellas para entender bien las verdades acerca de ellas.

2h. Las goza muy diferentemente que el que está asido a ellas.

2i. Este las gusta según la verdad de ellas, esotro según la mentira de ellas.

3a. Gozase no teniendo el gozo apropiado en ellas, como si las tuviese todas.

3b. 2 Corintios 6, 10: “Como afligidos, pero siempre alegres, como pobres, pero que enriquecen a muchos, como necesitados, pero poseyéndolo todo”.

3c. Tiene de ellas la voluntad asida.

3d. No tiene ni posee nada, antes ellas la tienen poseído a él el corazón; por lo cual, como cautivo pena.

3e. Cuantos gozos quiere tener en las criaturas, de necesidad ha de tener otras tantas apreturas y penas en su asido y poseído corazón.

3f. Al desasido no le molestan cuidados, ni en oración ni fuera de ella.

3g. Sin perder tiempo con facilidad hace mucha hacienda espiritual.

3h. Pero a esotro todo se le suele ir en dar vueltas y revueltas sobre el lazo a la que tiene asido su corazón.

3i. Con diligencia aun apenas se puede liberar por poco tiempo de este lazo del pensamiento y gozo de lo que está asido el corazón.

3h. Debe el espiritual, al primer movimiento, cuando se le va el gozo a las cosas, reprimirle, acordándose del presupuesto que aquí llevamos:

3i. No hay cosa en que el hombre se deba gozar, sino en si sirve a Dios y en procurar su honra y gloria en todas las cosas, enderezándolas solo a esto y desviándose en ellas de la vanidad, no mirando en ellas su gusto ni consuelo.

4a. Hay otro provecho muy grande en desasir el gozo de las criaturas, que es dejar el corazón libre para Dios.

4b, Mateo 19, 29: “Todo el que por mi deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna”.

4c. Aunque no fuese por estos intereses, sino solo por el disgusto que a Dios se hace en estos gozos de las criaturas, había el espiritual de apagarlos en su alma.

4d. Vemos en el evangelio que, solo porque aquel rico se gozaba porque tenía bienes para muchos años, se enojó tanto Dios, que le dijo que aquella misma noche había de ser su alma llevada a cuenta.

4e. Lucas 12, 20: “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

4f. Todas las veces que vagamente nos gozamos está Dios mirando y diciendo algún castigo y trago amargo según lo merecido, que, a veces, sea más de ciento tanto más la pena que redunda del tal gozo que lo que se gozó.

4g. Aunque es verdad que en aquello que dice por san Juan en el Apocalipsis de Babilonia, diciendo que:

4h. Apocalipsis 18, 7: Cuanto se había gozado y estado en deleite le diesen de tormentos y pena.

4i. No es para decir que no será más la pena que el gozo que sí será, pues por breves placeres se dan eternos tormentos, sino para dar a entender que no quedará cosa sin su castigo particular, porque el que la inútil palabra castigará, no perdonará el gozo vano.

4j. Mateo 12, 36: “En verdad os digo que el hombre dará cuenta en el día del juicio de cualquier palabra inconsiderada que haya dicho”.

 

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