Capítulo 20. De los provechos que se siguen al alma en apartar el gozo de las cosas temporales.
1a. Ha
el espiritual de mirar mucho que no le comience a asir el corazón y el gozo a
las cosas temporales.
1b.
Temiendo que de poco vendrá a mucho, creciendo de grado en grado.
1c. De
lo poco se viene a lo mucho, y de pequeño principio, al fin es el negocio
grande.
1d. Una
centella basta para quemar un monte y todo el mundo.
1e.
Nunca se fie por ser pequeño el asimiento, si no le corta luego, pensando que
adelante lo hará.
1f. Si
cuando es tan poco no tiene ánimo para acabarlo, cuando sea mucho y más
arraigado, ¿cómo piensa y presume que podrá?
1g. Lc
16, 10: el que es infiel en lo poco, también lo será en lo mucho.
1h. El
que lo poco evita, no caerá en lo mucho.
1i. En
lo poco hay gran daño.
1j.
Como dice el adagio: el que comienza, la mitad tiene hecho.
1k.
Salmo 61, 11: Aunque abunden las riquezas, no les apliquemos el corazón.
2a.
Había de liberar perfectamente su corazón de todo gozo acerca de lo dicho.
2b. En
quitar el gozo de los bienes temporales adquiere virtud de liberalidad, que es
una de las principales condiciones de Dios.
2c. La
cual en ninguna manera se puede tener con codicia.
2d.
Adquiere libertad de ánimo, claridad en la razón, sosiego, tranquilidad y
confianza pacífica en Dios, y culto y obsequio verdadero en la voluntad de
Dios.
2e.
Adquiere gozo y recreación en las criaturas con el desapropio de ellas.
2f. No
puede gozar en ellas si las mira con asimiento, porque ata al espíritu en la
tierra y no le deja anchura de corazón.
2g. En
el desasimiento de las cosas adquiere clara noticia de ellas para entender bien
las verdades acerca de ellas.
2h. Las
goza muy diferentemente que el que está asido a ellas.
2i. Este
las gusta según la verdad de ellas, esotro según la mentira de ellas.
3a. Gozase
no teniendo el gozo apropiado en ellas, como si las tuviese todas.
3b. 2
Corintios 6, 10: “Como afligidos, pero siempre alegres, como pobres, pero que enriquecen
a muchos, como necesitados, pero poseyéndolo todo”.
3c.
Tiene de ellas la voluntad asida.
3d. No
tiene ni posee nada, antes ellas la tienen poseído a él el corazón; por lo
cual, como cautivo pena.
3e.
Cuantos gozos quiere tener en las criaturas, de necesidad ha de tener otras
tantas apreturas y penas en su asido y poseído corazón.
3f. Al
desasido no le molestan cuidados, ni en oración ni fuera de ella.
3g. Sin
perder tiempo con facilidad hace mucha hacienda espiritual.
3h.
Pero a esotro todo se le suele ir en dar vueltas y revueltas sobre el lazo a la
que tiene asido su corazón.
3i. Con
diligencia aun apenas se puede liberar por poco tiempo de este lazo del
pensamiento y gozo de lo que está asido el corazón.
3h.
Debe el espiritual, al primer movimiento, cuando se le va el gozo a las cosas, reprimirle,
acordándose del presupuesto que aquí llevamos:
3i. No
hay cosa en que el hombre se deba gozar, sino en si sirve a Dios y en procurar
su honra y gloria en todas las cosas, enderezándolas solo a esto y desviándose en
ellas de la vanidad, no mirando en ellas su gusto ni consuelo.
4a. Hay
otro provecho muy grande en desasir el gozo de las criaturas, que es dejar el
corazón libre para Dios.
4b, Mateo
19, 29: “Todo el que por mi deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre,
hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna”.
4c.
Aunque no fuese por estos intereses, sino solo por el disgusto que a Dios se
hace en estos gozos de las criaturas, había el espiritual de apagarlos en su
alma.
4d. Vemos
en el evangelio que, solo porque aquel rico se gozaba porque tenía bienes para
muchos años, se enojó tanto Dios, que le dijo que aquella misma noche había de
ser su alma llevada a cuenta.
4e. Lucas
12, 20: “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de
quién será lo que has preparado?”.
4f.
Todas las veces que vagamente nos gozamos está Dios mirando y diciendo algún
castigo y trago amargo según lo merecido, que, a veces, sea más de ciento tanto
más la pena que redunda del tal gozo que lo que se gozó.
4g.
Aunque es verdad que en aquello que dice por san Juan en el Apocalipsis de Babilonia,
diciendo que:
4h. Apocalipsis
18, 7: Cuanto se había gozado y estado en deleite le diesen de tormentos y
pena.
4i. No
es para decir que no será más la pena que el gozo que sí será, pues por breves
placeres se dan eternos tormentos, sino para dar a entender que no quedará cosa
sin su castigo particular, porque el que la inútil palabra castigará, no
perdonará el gozo vano.
4j.
Mateo 12, 36: “En verdad os digo que el hombre dará cuenta en el día del juicio
de cualquier palabra inconsiderada que haya dicho”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario