Capítulo 21. En que se trata cómo es vanidad poner el gozo de la voluntad en los bienes naturales y cómo se ha de enderezar a Dios por ellos.
1a. Por
bienes naturales entendemos aquí hermosura, gracia, donaire, complexión
corporal y todo los demás dotes corporales, y también en el alma, buen
entendimiento, discreción, con las demás cosas que pertenecen a la razón.
1b.
Poner el hombre el hombre el gozo y no dar antes gracias a Dios, que las da
para ser por ellas más conocido y amado, y solo gozarse, vanidad y engaño es.
1c.
Proverbios 31, 30: Engañosa es la gracia y vana la hermosura: la que teme a
Dios, ésa será alabada.
1d. Antes
en estos dones naturales se debe el hombre recelar, pues por ellos puede el
hombre fácilmente distraerse del amor de Dios y caer en vanidad, atraído de
ellos, y ser engañado.
1e. La
gracia corporal es engañadora, porque en la vía al hombre engaña y le atrae a
lo que no le conviene, por ano gozo y complacencia de sí o del que la tal
gracia tiene.
1f. “La
hermosura es vana”, pues que al hombre hace caer de muchas maneras cuando la
estima y en ella se goza.
1g. Sólo
se debe gozar en sí sirve a Dios en él o en otros por él.
1h.
Antes debe temer y recelarse que no, por ventura, sean causa que Dios sea
ofendido por ellas, por su vana presunción.
1i. Debe
tener recato y vivir con cuidado el que tuviere las tales partes, que no de
causa a alguno de que se aparte un punto de Dios su corazón.
1j. Por
este temor habemos visto que muchas personas espirituales, que tenían algunas
partes de estas, alcanzaron de Dios con oraciones que las desfigurase.
2a. Ha
el espiritual de purgar y oscurecer su voluntad en este vano gozo, advirtiendo
que la hermosura y todas las demás partes naturales son tierra, y que de ahí
viene y a la tierra vuelven.
2b. La
gracia y el donaire es humo y aire de esta tierra.
2c. En
estas cosas enderezar el corazón a Dios en gozo y alegría de que Dios es en sí
todas esas hermosuras y gracias eminentísimo, en infinito sobre todas las
criaturas.
2e.
Salmo 101, 27: Todas ellas, como la vestidura, se envejecerán y pasarán, y solo
él permanece inmutable para siempre.
2f. Si
en todas las cosas no enderezare a Dios su gozo, siempre será falso y engañado.
2g.
Eclesiástico 2, 2: Al gozo dije: ¿por qué te dejas engañar en vano?
2h.
Esto es, cuando e deja atraer de las criaturas el corazón.

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