Capítulo 24. Que trata del tercer género de bienes en que puede la voluntad poner la afección del gozo, que son los sensuales. Dice a cuáles sean y de cuántos géneros y cómo se ha de enderezar la voluntad a Dios purgándose de este gozo.
1.Por
bienes sensuales entendemos aquí todo aquello que en esta vida puede caer en el
sentido de la vista, del oído, del olfato, gusto y tacto, y de la fábrica
interior del discurso imaginario que todo pertenece a los sentidos corporales,
interiores y exteriores.
2a.
Para oscurecer y purgar la voluntad del gozo es necesario presuponer una
verdad.
2b. El
sentido de la parte inferior del hombre no es ni puede ser capaz de conocer ni
comprender a Dios como Dios es.
2c. Ni
el ojo puede ver ni cosa que se parezca a él, ni el oído puede oír su voz ni
sonido que se le parezca, ni el olfato puede oler olor tan suave, ni el gusto
alcanza sabor tan subido y sabroso, ni el tacto puede sentir toque tan delicado
y tan deleitable ni cosa semejante; ni puede car en pensamiento ni imaginación
su forma, ni figura alguna que le represente.
2d: 1
Cor 2, 9 e Is 64, 3: Que ni el ojo le vio, ni oído le oyó, ni cayó en corazón
de hombre.
2e: 1
Corintios 2, 9: “Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido, pues,
si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria”.
2f. Isaías
64, 3: “Jamás se oyó ni se escuchó, / ni ojo vio un Dios, fuera de ti, / que
hiciera tato por quien espera de él”.
3a. Los
sentidos pueden recibir gusto o deleite, o de parte del espíritu, mediante
alguna comunicación que recibe de Dios interiormente, o de parte de las cosas
exteriores comunicadas a los sentidos.
3b. Ni
por vía del espíritu ni por la del sentido puede conocer a Dios la parte
sensitiva.
3c.
Parar la voluntad en gozarse del gusto, poniendo su gozo solo en Él.
3d. Lo
cual no puede hacer ella enteramente si no es purgándose y oscureciéndose[1]
del gozo.
4a. Cuando
no para en eso, sino que luego que siente la voluntad el gusto de lo que oye,
ve y trata, se levanta a gozar en Dios muy bueno es.
4b.
Entonces no solo no se ha de evitar las tales mociones cuando causan esta
devoción y oración, mas se pueden aprovechar de ellas, y aun deben, para tan
santo ejercicio.
4c. Hay
almas que se mueven mucho en Dios por los objetos sensibles.
4d. Ha
de haber mucho recato en esto, mirando los efectos de de ahí sacan.
4e.
Muchas veces muchos espirituales usan de las dichas recreaciones de sentidos
con pretexto de oración y de darse a Dios.
4f. Es
de manera que más se puede llamar recreación que oración y darse gusto a sí
mismo más que a Dios.
4g. La
intención que tienen es para Dios, y el efecto que sacan es para la recreación
sensitiva, en que sacan más flaqueza de imperfección que avivar la voluntad y
entregarla a Dios.
5a. Todas
las veces que, oyendo músicas u otras cosas, y viendo cosas agradables, y
oliendo suaves olores, y gustando algunos sabores y delicados toques, luego, al
primer momento, se pone la noticia y afección de la voluntad en Dios, dándole
más gusto aquella noticia que el motivo sensual que la causa, y no gusta de tal
motivo sino por eso, es señal que saca provecho de lo dicho y que le ayuda lo
tal sensitivo al espíritu.
5b. De
esta manera se puede usar, porque sirven los sensibles al fin para que Dios los
crio.
5c.
Para ser por ellos más amado y conocido.
5d.
Cuando se le ofrecen luego pasa la voluntad de ellos, y los deja y se pone en
Dios.
6a. El
espíritu está tan cebado y prevenido y satisfecho con el espíritu de Dios, que
no echa menos nada ni le apetece.
6b. El
que no sintiere esta libertad de espíritu en las dichas cosas y gustos sensibles,
sino que su voluntad se detiene en estos gustos y se ceba con ellos, daño le
hacen y debe apartarse de usarlos.
6c.
Cuando viere que reina en sí el apetito de las tales recreaciones, debe
mortificarle; porque cuanto más fuere fuerte, tiene más de imperfección y
flaqueza.
7a.
Debe el espiritual, en cualquiera gusto que de parte del sentido se le
ofreciere, aprovecharse de él solo para Dios.
7b.
Advirtiendo que todo gozo que no es en negación y aniquilación de otro
cualquiera gozo es vano y sin provecho y estorba para la unión de la voluntad
en Dios.
[1]
2.Disminuir la estimación y esplendor de algo, deslustrarlo [desacreditar] y
abatirlo [desarmar o descomponer algo]. www.rae.es

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