Capítulo 12. Del quinto daño que al alma se le puede seguir en las formas y aprehensiones imaginarias sobrenaturales, que es juzgar de Dios baja e impropiamente.
1a. Es
cosa muy fácil juzgar del ser y alteza de Dios menos digna y altamente de lo
que conviene su incomprensibilidad.
1b. No
estimar y sentir de Dios tan altamente como enseña la fe, que nos dice ser
incomparable, incomprensible, etc.
1c.
Todo lo que el alma pone en la criatura quita de Dios, naturalmente se hace en
el interior de ella, no deja de juzgar ni estimar de Dios tan altamente como
debe.
1d. Las
criaturas por altas que sean ellas en esta vida, ninguna comparación ni
proporción tiene con el ser de Dios.
1e.
Dios no cae debajo de género y especio, y ellas sí, como dicen los teólogos.
1f. Jn
1, 18: “A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del
Padre, es quien lo ha dado a conocer”.
1g.
Como dice san Juan que ninguno jamás vio a Dios.
1h.
Isaías 64, 4: “Sales al encuentro / de quien practica con alegría la justicia /
y, andando en tus caminos, se acuerda de Ti. / He aquí que tú estabas airado /
y nosotros hemos pecado. / Pero en los caminos de antiguo / seremos salvados”.
1i. E
Isaías, que no subió en corazón de hombre, cómo sea Dios.
1j.
Éxodo 33, 20: Y [Dios] añadió: “Pero mi rostro no lo puedes ver, porque no
puede verlo nadie y quedar con vida”.
1k. Y
Dios dijo a Moisés que no le podía ver en este estado de vida.
1l. El
que embaraza la memoria y las demás potencias del alma con lo que ellas pueden
comprender, no puede estimar a Dios y sentir de él como debe.
2a.
Cuanto más uno pusiese los ojos en los criados del rey y más reparase en ellos,
menos caso hacía del rey en tanto menos estimaba.
2b. Así
acaece el alma para con Dios cuando hace caso de las dichas criaturas.
2c.
Aunque esta comparación es muy baja, porque Dios es de otro ser que sus criaturas,
en que infinitamente dista de todas ellas.
2d.
Todas ellas han de quedar perdidas de vista, y en ninguna forma de ellas han de
poner el alma los ojos, para poderlos poner en Dios por fe y esperanza.
3a. Los
que no hacen caso de dichas aprehensiones imaginarias, sino que piensan que
Dios será semejante a alguna de ellas, y que por ellas podrán ir a unión con
Dios, yerran mucho.
3b.
Siempre irán perdiendo la luz de la fe en el entendimiento.
3c. No
crecerán en la alteza de la esperanza, por medio de la cual la memoria se une
con Dios en esperanza.
3d. Lo
cual ha de ser desuniéndose de todo lo imaginario.

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