viernes, 9 de octubre de 2020

Subida del Monte Carmelo. Libro 3. Capítulo 2, números 9-16. Experiencia mística, abandonarse pacientemente en Dios, sin pretender pensar, recordar,...

 


9a. El Espíritu de Dios las hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que conviene ignorar, y acordarse de lo que han de acordar y olvidar lo que es de olvidar, y amar lo que han de amar, y no amar lo que no es en Dios.

9b. No hay que maravillar que los movimientos y operaciones de estas potencias sean divinos, pues están transformadas en ser divino.

10a. Dios solo mueve las potencias de estas almas para aquellas obras que convienen según la voluntad y ordenación de Dios.

10b. La Virgen nuestra Señora estando desde el principio levantada a este alto estado nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura; ni por ella se movió, sino siempre su moción fue por el Espíritu santo.

11. Ha de acudir a tal tiempo a cierto negocio necesario; no se acordará por forma ninguna, sino que, sin saber como, se le asentará en el alma cuándo y cómo convendrá acudir a aquello, sin que haya falta.

12a. Aunque algunas veces es por formas intelectuales, muchas es sin formas aprehensibles.

12b. Esto les viene de parte de la sabiduría divina.

12c. Les viene generalmente, como decimos en el Monte, a saber todo, según aquello que dice el Sabio.

12d. Salmo 7, 21: El artífice de todo que es la Sabiduría, me lo enseñó todo.

13. Dirás que el alma no podrá vaciar y privar tanto la memoria de todas las formas y fantasías, que pueda llegar a un estado tan alto.

13b. Porque hay dos dificultades que son sobre las fuerzas y habilidad humana: despedir lo natural con habilidad natural, que no puede ser, y tocar y unirse a lo sobrenatural, que es mucho más dificultoso, y con natural habilidad solo es imposible.

13c.Esto va Dios obrando en ella pasivamente, Deo dante, en la noche pasiva del alma.

13d. Cuando Dios fuere servido la acabará de dar el hábito de la divina unión perfecta.

14a. Ordinariamente el espiritual tenga esta cautela: en todas las cosas que oyere, viere, oliere, gustare o tocare, no haga archivo ni presa de ellas en la memoria, sino que las deje luego olvidar.

14b. De manera que no le quede en la memoria de alguna noticia ni figura de ellas, como si en el mundo no fuesen, dejando la memoria libre y desembarazada, no atándola a ninguna consideración de arriba ni de abajo, como si tal potencia de memoria no tuviese, dejándola libremente perder en el olvido.

14c. Todo lo natural antes estorba que ayuda.

15a. Aunque en algún tiempo no se sienta provecho de esta suspensión de noticias y formas, no por eso se ha de cansar el espiritual; que no dejará Dios de acudir a su tiempo.

15b. Por un bien tan grande mucho conviene pasar y sufrir con paciencia y esperanza.

16a. Todavía hay almas que muy ordinariamente son movidas de Dios en sus operaciones, y ellas no son las que se mueven.

16b. Romanos 8, 14: “Cuántos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios”.

16c. Ellas son las que se mueven, según aquello de san Pablo que los hijos de Dios, que son estos transformados y unidos en Dios, son movidas del Espíritu de Dios, esto es, a divinas obras en sus potencias.

16d. No es maravilla que las operaciones sean divinas, pues la unión del alma es divina.

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