lunes, 14 de septiembre de 2020

2 Subida del Monte Carmelo, capítulo 22, 11-15: necesidad de los demás.

 


11a. Oídas estas palabras, Moisés animóse luego con la esperanza del consuelo del consejo que de su hermano había de tener.

11b. Esto tiene el alma humilde, que no se atreve a tratar a solas con Dios ni se puede acabar de satisfacer sin gobierno y consejo humano.

11c. Así lo quiere Dios, porque en aquellos que se juntan a tratar la verdad se junta él allí para declararla y confirmarla en ellos.

11c. Mateo 18, 20: Donde estuvieren dos o tres juntos para mirar lo que es más honra y gloria de mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos.

11d. No dijo: Donde estuviere uno solo, yo estoy allí, sino, por lo menos, dos; para dar a entender que no quiere Dios que ninguno a solas se crea para sí las cosas que tiene por de Dios, ni se confirme ni afirme en ellas sin la Iglesia o sus ministros.

12a. Eclesiástico 4, 10.12: ¡Ay del solo que cuando cayere no tiene quien le levante! Si dos durmieren juntos, alentarse ha el uno al otro, es a saber, con el calor de Dios, que está en medio; uno solo, ¿cómo calentará?

12b. Es a saber: ¿cómo dejará de estar frío en las cosas de Dios?

12c. Y, si alguno pudiere más y prevaleciere contra uno, esto es, el demonio, que puede y prevalece contra los que a solas se quiere haber en las cosas de Dios, dos juntos le resistirán, que son el discípulo y el maestro.

12d. Gálatas 2, 2: No por ventura corriese en vano o no hubiese corrido.

12e. No teniéndose por seguro hasta que le dio seguridad el hombre.

13a. No hay que asegurarse de las coas que Dios revela, sino es por el orden que vamos diciendo.

13b. Aunque la revelación sea de Dios, todavía el hombre puede errar acerca de ella o en lo tocante a ella.

13c. Éxodo 18, 21-22: “Después busca entre todo el pueblo algunos hombres valientes temerosos de Dios, sinceros y enemigos del soborno y establece entre ellos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de veinte. Ellos administrarán justicia al pueblo regularmente: los asuntos graves, que te los pasen a ti, los asuntos sencillos que los resuelvan ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la compartirán contigo”.

13d. Acerca de las visiones y revelaciones y locuciones de Dios, no las suele revelar Dios, porque siempre quiere que se aprovechen de éste en cuanto se pudiere, y todas ellas han de ser reguladas por éste, salvo las que son fe, que exceden todo juicio y razón, aunque no son contra ella.

14a. Gálatas 2, 14: Como yo viese, dice Pablo, que no andaban rectamente los discípulos según la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si siendo tú judío, como lo eres, vives gentílicamente, ¿cómo haces tal ficción que fuerzas a los gentiles a judaizar.

14b. Dios no advertía esta falta a san Pedro por sí mismo, porque era cosa que caía en razón aquella simulación, y la podía saber por vía razonal.

15a. De donde muchas faltas y pecados castigará Dios en muchos el día del juicio, con los cuales habrá tenido acá muy ordinario trato y dado mucha luz y virtud, porque, en lo demás que ellos sabían que debían hacer, se descuidaron, confiando en aquel trato y virtud que tenían con Dios.

15b. Mateo 7, 22: Señor, ¿por ventura las profecías que tú nos hablabas no las profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos los demonios, y en tu nombre no hicimos muchos milagros y virtudes?

15c. Y dice el Señor que les responderá diciendo.

15d. Mateo 7, 23: Apartaos de mí los obreros de la maldad, porque nunca os conocí.

15e. Números 22-24: De estos eran el profeta Balaán y otros semejantes, a los cuales aunque hablaba Dios con ellos y les daba gracia, eran pecadores.

15f. En su tanto reprenderá también el Señor a los escogidos y amigos suyos, con quien acá se comunicó familiarmente, en las faltas y descuidos que ellos hayan tenido.

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