11a. Oídas
estas palabras, Moisés animóse luego con la esperanza del consuelo del consejo
que de su hermano había de tener.
11b.
Esto tiene el alma humilde, que no se atreve a tratar a solas con Dios ni se puede
acabar de satisfacer sin gobierno y consejo humano.
11c. Así
lo quiere Dios, porque en aquellos que se juntan a tratar la verdad se junta él
allí para declararla y confirmarla en ellos.
11c.
Mateo 18, 20: Donde estuvieren dos o tres juntos para mirar lo que es más honra
y gloria de mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos.
11d. No
dijo: Donde estuviere uno solo, yo estoy allí, sino, por lo menos, dos; para
dar a entender que no quiere Dios que ninguno a solas se crea para sí las cosas
que tiene por de Dios, ni se confirme ni afirme en ellas sin la Iglesia o sus
ministros.
12a.
Eclesiástico 4, 10.12: ¡Ay del solo que cuando cayere no tiene quien le
levante! Si dos durmieren juntos, alentarse ha el uno al otro, es a saber, con
el calor de Dios, que está en medio; uno solo, ¿cómo calentará?
12b. Es
a saber: ¿cómo dejará de estar frío en las cosas de Dios?
12c. Y,
si alguno pudiere más y prevaleciere contra uno, esto es, el demonio, que puede
y prevalece contra los que a solas se quiere haber en las cosas de Dios, dos
juntos le resistirán, que son el discípulo y el maestro.
12d. Gálatas
2, 2: No por ventura corriese en vano o no hubiese corrido.
12e. No
teniéndose por seguro hasta que le dio seguridad el hombre.
13a. No
hay que asegurarse de las coas que Dios revela, sino es por el orden que vamos
diciendo.
13b.
Aunque la revelación sea de Dios, todavía el hombre puede errar acerca de ella
o en lo tocante a ella.
13c.
Éxodo 18, 21-22: “Después busca entre todo el pueblo algunos hombres valientes
temerosos de Dios, sinceros y enemigos del soborno y establece entre ellos jefes
de mil, de cien, de cincuenta y de veinte. Ellos administrarán justicia al
pueblo regularmente: los asuntos graves, que te los pasen a ti, los asuntos
sencillos que los resuelvan ellos. Así aligerarás tu carga, pues ellos la
compartirán contigo”.
13d. Acerca
de las visiones y revelaciones y locuciones de Dios, no las suele revelar Dios,
porque siempre quiere que se aprovechen de éste en cuanto se pudiere, y todas
ellas han de ser reguladas por éste, salvo las que son fe, que exceden todo
juicio y razón, aunque no son contra ella.
14a. Gálatas
2, 14: Como yo viese, dice Pablo, que no andaban rectamente los discípulos
según la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si siendo tú
judío, como lo eres, vives gentílicamente, ¿cómo haces tal ficción que fuerzas
a los gentiles a judaizar.
14b.
Dios no advertía esta falta a san Pedro por sí mismo, porque era cosa que caía
en razón aquella simulación, y la podía saber por vía razonal.
15a. De
donde muchas faltas y pecados castigará Dios en muchos el día del juicio, con
los cuales habrá tenido acá muy ordinario trato y dado mucha luz y virtud,
porque, en lo demás que ellos sabían que debían hacer, se descuidaron,
confiando en aquel trato y virtud que tenían con Dios.
15b. Mateo
7, 22: Señor, ¿por ventura las profecías que tú nos hablabas no las
profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos los demonios, y en tu nombre
no hicimos muchos milagros y virtudes?
15c. Y
dice el Señor que les responderá diciendo.
15d. Mateo
7, 23: Apartaos de mí los obreros de la maldad, porque nunca os conocí.
15e. Números
22-24: De estos eran el profeta Balaán y otros semejantes, a los cuales aunque hablaba
Dios con ellos y les daba gracia, eran pecadores.
15f. En
su tanto reprenderá también el Señor a los escogidos y amigos suyos, con quien
acá se comunicó familiarmente, en las faltas y descuidos que ellos hayan
tenido.
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