16a. Cualquiera cosa que el alma reciba de cualquier manera que sea por vía sobrenatural, clara y rasa, entera y sencillamente ha de ser comunicada luego con el maestro espiritual.
16b. Con
desecharlo y no hacer caso de ello ni quererlo queda el alma segura mayormente
cuando son cosas de visiones o revelaciones u otras comunicaciones
sobrenaturales, que o son claras o va poco en que sean o no sean.
16c. Causas:
16e.
Primera: muchas cosas comunica Dios, cuyo efecto y fuerza y luz y seguridad, no
la confirma del todo en el alma hasta que se trate con quien Dios tiene puesto
por juez espiritual de aquel alma.
17.
Segunda: ha menester el alma doctrina sobre las cosas que le acaecen, para
encaminarla por aquella vía a la desnudez y pobreza espiritual que es la noche
oscura.
18.
Tercera: para la humildad y sujeción y mortificación del alma conviene dar
parte de todo, aunque de todo ello no haga caso ni lo tenga en nada.
19a.
Convendrá que las muestren desabrimiento los padres espirituales acerca de
ellas, ni de tal manera les haga desvíos y desprecio en ellas, que les den
ocasión a que se encojan y no se atrevan a manifestarlas.
19b. Pues
es medio y modo por donde Dios lleva las tales almas, no hay para que estar mal
con él ni por qué espantarse ni escandalizarse de él.
19c. Con
mucha benignidad y sosiego, poniéndoles ánimo y dándoles salida para que lo
digan y, si fuere menester, poniéndoles preceptos, porque, a veces, en la
dificultad que algunas almas sienten en tratarlo, todo es menester.
19d.
Encamínelas en la fe, enseñándolas buenamente a desviar los ojos de todas
aquellas cosas, y dándoles doctrina en cómo han de desnudar el apetito y
espíritu de ellas para ir adelante, y dándoles a entender cómo es más preciosa
delante de Dios una obra o acto de voluntad hecho en caridad, que cuantas
visiones y revelaciones y comunicaciones pueden tener del cielo.
19e.
Muchas almas, no teniendo cosas de esas, están sin comparación mucho más
adelante que otras que tienen muchas.

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