miércoles, 9 de septiembre de 2020

2 Subida del Monte Carmelo. Capítulo 21. Dios se enfada con quien admite revelaciones, visiones y locuciones sobrenaturales.

 


11a. Y puede conocer el demonio que Pedro naturalmente no puede vivir más que tantos años y decirlo antes.

11b. Y así otras y muchas maneras de lo cual no se pueden librar si no es huyendo de todas revelaciones y visiones y locuciones sobrenaturales.

11c. Por lo cual justamente se enoja con quien las admite, porque ve es temeridad de tal meterse en tanto peligro, y presunción y curiosidad, y ramo de soberbia y raíz y fundamento de vanagloria y desprecio de las cosas de Dios, y principio de muchos males en que vinieron muchos.

11d. Los cuales tanto vinieron a enojar a Dios, que de propósito los dejó errar y engañar, y oscurecer el espíritu, y dejar las vías ordenadas de la vida, dando lugar a sus vanidades y fantasías.

11e. Isaías 19, 14: El Señor mezcló en medio espíritu de revuelta y confusión.

11f. Que en buen romance quiere decir espíritu de entender al revés.

11g. Ellos se quisieron meter en lo que naturalmente no podían alcanzar.

11h. Enojado de esto los dejó desatinar, no dándoles luz en lo que Dios no quería que se entremetiesen.

12a.Y de esta manera da Dios licencia al demonio para que ciegue y engañe a muchos, mereciendo sus pecados y atrevimientos.

12b. Cuál leemos haber acaecido a los profetas del rey Acab, dejándoles Dios engañar con el espíritu de mentira, dando licencia al demonio para ello.

12c. 1 Reyes 22, 22: Prevalecerás con tu mentira y engañarlos has; sal y hazlo así.

13a. Así lo profetizó Ezequiel en nombre de Dios, el cual, hablando contra el que se pone querer saber por vía de Dios curiosamente, según la variedad de su espíritu, dice:

13b. Ezequiel 14, 7-9: Cuando el tal hombre viniere al profeta para preguntarme a mí por él, yo, el Señor, le responderé por mí mismo, y pondré mi rostro enojado sobre aquel hombre y el profeta cuando hubiere errado en lo que fue preguntado. Yo el Señor, le responderé por mí mismo, enojado.

13c. Entonces acude el demonio a responder según el gusto y apetito de aquel hombre, el cual, como gusta de ello, y la respuesta y comunicaciones son de su voluntad, mucho se deja engañar.

14. Todo lo dicho hace probar nuestro intento, pues en todo se ve no gustar Dios de que quieran las tales visiones, pues da lugar a que de tantas maneras sean engañados en ellas.

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