Capítulo
19. En que se declara y prueba cómo, aunque las visiones y locuciones que son de
parte de Dios son verdaderas, no podemos engañar acerca de ellas. Pruébase con
autoridades de la Escritura divina.
1a. Aunque
las visiones y locuciones de Dios son verdaderas y siembre en sí ciertas, no lo
son siempre para nosotros.
1b. La
una es por nuestra defectuosa manera de entender, y la otra, porque las causas
de ellas a veces son variables.
1c. Lo
primero: la causa de esto es porque como Dios es inmenso y profundo, suele
llevar en sus profecías, locuciones y revelaciones, otras vías, conceptos e
inteligencias muy diferentes de aquel propósito y modo a que comúnmente se
pueden entender de nosotros.
1d. En
la sagrada Escritura, donde a muchos de los antiguos no les salían muchas
profecías y locuciones de Dios como ellos esperaban, por entenderlas ellos a su
modo, de otra manera, muy a la letra.
2a.
Génesis 15, 7: Esta tierra te daré. Dijo Dios a Abrahán.
2b. Génesis
15, 8: Señor, ¿de dónde o por qué señal tengo de saber que la tengo de poseer?
Respondió Abrahán
2c.
Entonces le reveló Dios que no él en persona, sino sus hijos, después de
cuatrocientos años, la habían de poseer.
2d.
Abrahán estaba engañado en la manera de entender. Si obrara según él entendía
la profecía, pudiera errar mucho.
3a. Génesis
46, 3-4: Jacob, no temas, desciende a Egipto, que yo descenderé allí contigo, y
cuando de ahí volviere a salir, yo te sacaré, guiándote.
3b.
Sabemos que el santo viejo Jacob murió en Egipto, y no volvió a salir vivo. Y
era que se había de cumplir en sus hijos, a los cuales de allí sacó de muchos
años, siéndoles él mismo la guía del camino.
4a. Jueces
20, 11ss: habiéndose juntado todas las tribus de Israel para pelear contra la
tribu de Benjamín, para castigar cierta maldad que entre ellos se había consentido,
por razón de haberles Dios señalado capitán para le guerra, fueron ellos tan
asegurados de la victoria, que, saliendo vencidos y muertos de los suyos
veintidós mil, quedaron muy maravillados y puestos delante de Dios llorando
todo el día, no sabiendo la causa de la caída, habiendo ellos entendido la
victoria suya. Y como preguntasen a Dios si volverían a pelear o no, les
respondió que fuesen y peleasen contra ellos. Los cuales, teniendo ya esta vez
por suya la victoria, salieron con grande atrevimiento, y salieron vencidos
también la segunda vez y con pérdida de diez y ocho mil de su parte. De donde
quedaron confusísimos, no sabiendo qué se hacer, viendo que, mandándoles Dios pelear,
siempre salían vencidos.
4b. Porque
el dicho de Dios no era engañoso, porque él no les había dicho que vencerían,
sino que peleasen; porque en estas caídas les quiso Dios castigar cierto
descuido y presunción que tuvieron, y humillarlos así.
5a. De
esta manera y muchas acaece engañarse las almas acerca de las locuciones y
revelaciones de parte de Dios, por tomar la inteligencia de ellas a la letra y
corteza.
5b. El
principal intento de Dios en aquellas cosas es decir y dar el espíritu que está
allí encerrado, el cual es dificultoso de entender.
5c.
Este es muy más abundante que la letra y muy extraordinario y fuera de los
límites de ella.
5d. 2
Corintios 3, 6: la letra mata y el espíritu da vida.
5e. Se
ha de renunciar la letra, en este caso, del sentido y quedarse a oscuras en la
fe, que es el espíritu, al cual no puede comprehender el sentido.

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