lunes, 31 de agosto de 2020

2 Subida del monte Carmelo. Capítulo 18. Si en la oración hay visiones no detenerse en ellas.

 


Capítulo 18. Que trata del daño que algunos maestros espirituales pueden hacer a las almas por no las llevar con buen estilo acerca de las dichas visiones. Y dice también cómo, aunque sean de Dios, se pueden engañar.

1.No podemos en esta materia de visiones ser tan breves como querríamos, por lo mucho que acerca de ellas hay que decir. Aunque en sustancia queda dicho lo que hace al caso para dar a entender al espíritual cómo se ha de haber acerca de las dichas visiones.

2a. La razón que me ha movido a alargarme ahora en esto un poco es la poca discreción que he echado de ver en algunos maestros espirituales, los cuales, asegurándose acerca de las dichas aprehensiones sobrenaturales vinieron los unos y los otros a errar mucho, y a hallarse muy cortos, cumpliéndose en ellos la sentencia de nuestro Salvador.

2b. Mt 15, 14: Si un ciego guiare a otro ciego, entrambos caen en la hoya.

2c. Solo el atreverse a gobernarse el uno por el otro ya es yerro, y así ya solo en eso caen cuanto a lo menos.

2d. Hay algunos que llevan tal modo y estilo con las almas que tienen las tales cosas, que hacen errar, o las embarazan con ellas, o no las llevan por camino de humildad y no edifican en la fe, poniéndose a hacer mucho lenguaje de aquellas cosas.

2e. Dan a sentir que hacen ellos alguna presa o caso de aquello, y, le hacen ellas; y quédanseles las almas puestas en aquellas aprehensiones, y no edificadas en la fe, y vacías y desnudas y desasidas de aquellas cosas, para volar en alteza de oscura fe.

3a. Basta ver en su confesor o en otra persona alguna estima y precio de ella para que no solamente el alma la haga, sino que también se engolosine más el apetito en ellas sin sentir, y se cebe más de ellas, y quede más inclinado a ellas, y haga en ellas alguna presa.

3b. De aquí salen muchas imperfecciones, porque el lama ya no queda tan humilde, pensando que aquello es algo, y que Dios hace caso de ella, y anda contenta y algo satisfecha de sí, lo cual es contra humildad.

3c. Luego el demonio va aumentando esto secretamente y le comienza a poner un concepto acerca de los otros, en si tienen o no tienen las tales cosas, o son o no son, lo cual es contra la santa simplicidad y soledad espiritual.

4. Hay otros en el dicho término más sutiles y más odiosos a los divinos ojos por no ir en desnudez de todo.

6. Paréceme a mí si el padre espiritual es inclinado a espíritu de revelaciones no podrá dejar de imprimir en el espíritu del discípulo aquel jugo y término si el descípulo no está más adelante que él.

7a. Hablemos de cuando el confesor no tiene el recato de su discípulo en estas cosas, antes se pone a platicar de ello con él.

7b. Aunque es bueno saberlo, no hay para qué meter al alma en ese trabajo, cuidado y peligro.

8a. Como ellos están aficionados a aquella manera de trato con Dios, asiénteseles mucho y allánaseles la voluntad.

8b. Yerran mucho muchas veces, y ven en ellos que no les sale como habían entendido, y maravíllanse; y luego salen las dudas en si era de Dios o no era de Dios.

9a. Aquí está un grande engaño, porque las revelaciones o locuciones de Dios no siempre salen como los hombres las entienden o como ellas suenan en sí.

9b. Aunque Dios responde a veces a lo que se le pide sobrenaturalmente, no gusta de ello, y cómo a veces se enoja, aunque responde.

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