Capítulo 16. En que se trata de las
aprehensiones imaginarias que sobrenaturalmente se representan en la fantasía.
Dice cómo se pueden servir al alma de medio próximo para la unión con Dios.
1.Conviene
aquí tratar de las aprehensiones sobrenaturales, que se llaman visiones
imaginarias [y] las naturales.
2a.
[Por] visiones imaginarias queremos entender todas las cosas que debajo de
imagen, forma, y figura y especie sobrenaturalmente se puede representar a la
imaginación.
2b.
Este sentido de la fantasía, junto con la memoria, es como un archivo y
receptáculo del entendimiento, en que se reciben todas las formas e imágenes
inteligibles, y así, como si fuese un espejo, las tiene en sí.
2d. Habiéndolas
recibido de los cinco sentidos, o, como decimos, sobrenaturalmente; y así las
representa al entendimiento, y allí el entendimiento las considera y juzga de
ellas.
2e.
Puede componer e imaginar otras a la semejanza de aquellas que allí conoce.
3a. Así
como los cinco sentidos exteriores representan las imágenes y especies de sus
objetos a estos interiores, así sobrenaturalmente, sin los sentidos exteriores
puede Dios y el demonio representar las mismas imágenes y especies, y mucho más
hermosas y acabadas.
3b.
Debajo de estas imágenes muchas veces representa Dios al alma muchas cosas, y
la enseña mucha sabiduría; como a cada paso se ve en la sagrada Escritura.
3c.
Isaías 6, 2-4: “Junto a él estaban los serafines, cada uno con seis alas; con dos
alas se cubrían el rostro, con dos el cuerpo, con dos volaban, y se gritaban
uno a otro diciendo: “¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está
la tierra de su gloria!”. Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su
voz, y el templo estaba lleno de humo”.
3d.
Como vio Isaías a Dios en su gloria debajo del humo que cubría el templo y de
los serafines con las alas el rostro y los pies.
3e. Jeremías
1, 11: “El Señor volvió a dirigirme la palabra: ¿Qué ves, Jeremías?’ Respondí: ‘Veo
una rama de almendro”.
3f.
Jeremías la vara que velaba.
3g. Daniel
7, 10: “Un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él. / Miles y miles lo
servían, millones estaban a sus órdenes. / Comenzó la sesión y se abrieron los
libros”.
3h.
Daniel multitud de visiones.
3i. Y también
el demonio procura con las suyas, aparentemente buenas, engañar al alma, como
es de ver en el de los Reyes, cuando engañó a todos los profetas de Acab,
representándoles en la imaginación los cuernos con que dijo había de destruir a
los asirios, y fue mentira.
3j. 1 Re
22, 11: “Sedecías, hijo de Quenaaná, se había hecho unos cuernos de hierro y
decía: Así dice el Señor: Embestirás con
estos a los arameos hasta acabar con ellos”.
3k. Y
las visiones que tuvo la mujer de Pilatos sobre que no condenase a Cristo, y a
otros muchos lugares.
3l. Mt
27, 19: “Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer mandó a decir: No
te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él”.
3ll. En
este espejo de la fantasía e imaginativa, estas visiones imaginarias acaecen a
los aprovechados más frecuentemente que las corporales exteriores.
3m. Estas
no se diferencian de las que entran por los sentidos exteriores en cuanto
imágenes y especies, pero son más sutiles y hacen más efecto en el alma.
3n. Son
sobrenaturales y más interiores que las sobrenaturales exteriores.
4.
Siempre Dios y también el demonio acuden aquí con sus joyas de imágenes y
formas sobrenaturales para ofrecerlas al entendimiento.
5. Mi intento
aquí no es ese [que se conozcan cuáles visiones serán de Dios y cuáles no], sino
sólo instruir al entendimiento en ellas, para que no se embarace e impida para
la unión con la divina Sabiduría con las buenas, ni se engañe con las falsas.
6. De
todas estas aprensiones y visiones el entendimiento no se ha de embarazar ni
cebar en ellas, ni las ha el alma admitir ni tener.
6b.
Para poder estar desasida, desnuda, pura y sencilla, sin algún modo y manera,
como se requiere para la unión.
7a. El
alma ha de estar pura y sencilla, no limitada ni atendida a alguna inteligencia
particular.
7b.
Dios no cae debajo de imagen ni forma, ni cabe debajo de inteligencia
particular.
7c.
Tampoco el alma para caer en Dios ha de caer debajo de forma e inteligencia
distinta.

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