lunes, 24 de agosto de 2020

2 Subida del monte Carmelo. Capítulo 15. Vaciarse de todo para que Dios entre.

 

Capítulo 15. En que se declara cómo a los aprovechantes que comienzan a entrar en esta noticia general de la contemplación les conviene a veces aprovecharse del discurso natural y obra de potencias naturales.

1a. Podría acerca de lo dicho haber una duda, y es si los aprovechantes, que es a los que Dios comienza a poner en esta noticia sobrenatural de contemplación de que habemos hablado, por el mismo caso que la comienzan a tener, no hayan para siempre de aprovecharse de la vía de la meditación y discurso y formas naturales.

1b. No se entiende que los que comienzan a tener esta noticia amorosa en general, nunca hayan ya de procurar de tener meditación.

1c. A los principios que van aprovechando ni está tan perfecto el hábito de ella que, luego que ellos quieran, se puedan poner en el acto de ella,

1d. Ni están tan remotos de la meditación, que no pueden meditar y discurrir algunas veces naturalmente como solían.

1e. No está el alma empleada en aquel sosiego y noticia, habrán menester aprovecharse del discurso, hasta que vengan en ella a adquirir el hábito que habemos dicho en alguna manera perfecto.

2a. Muchas veces hallará el alma en esta amorosa y pacífica asistencia sin obrar nada con las potencias.

2b. Muchas habrá menester ayudarse blanda y moderadamente del discurso para ponerse en ella.

2c. Puesta el alma en ella no obre ella alguna cosa, sino solamente tener advertencia el alma con amar a Dios, sin querer sentir ni ver nada.

2d. Pasivamente se le comunica Dios, así como al que tiene los ojos abiertos, que pasivamente sin hacer él más que tenerlos abiertos se le comunica la luz.

2e. Este recibir la luz es entender pasivamente, solo recibir lo que le dan, como acaece en las iluminaciones e ilustraciones o inspiraciones de Dios.

3a. Solamente es necesario que no se cure de entre poner otras luces más palpables que otras luces o formas o noticias o figuras de discurso alguno.

3b. Nada de aquello es semejante a aquella serena y limpia luz.

4a. Como el alma se acabe de purificar y vaciar de todas las formas e imágenes aprehensibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella en estado de perfección, porque esta luz nunca falta en el alma.

4b. Si quitase estos impedimentos y velos del todo quedándose en la pura desnudez y pobreza de espíritu, luego el alma, ya sencilla y pura, se transforma en la sencilla y pura Sabiduría, que es el Hijo de Dios.

5. Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa en Dios, con sosiego de entendimiento, cuando no se puede meditar, aunque le parezca que no hace nada.

5b. Así, poco a poco, y muy presto, se infundirá en su alma el divino sosiego y paz con admirables y subidas noticias de Dios, envueltas en divino amor.

5c. No se entremeta en formas, meditaciones e imaginaciones, o algún discurso, porque no desasosiegue el alma y la saque de su contento y paz.

5d. Salmo 45, 11: “Rendíos, reconoced que yo soy Dios”.

5f. Como si dijera: Aprended a estarnos vacíos de todas las cosas, es a saber, interior y exteriormente y veréis cómo yo soy Dios.

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