Capítulo
15. En que se declara cómo a los aprovechantes que comienzan a entrar en esta
noticia general de la contemplación les conviene a veces aprovecharse del
discurso natural y obra de potencias naturales.
1a. Podría
acerca de lo dicho haber una duda, y es si los aprovechantes, que es a los que
Dios comienza a poner en esta noticia sobrenatural de contemplación de que
habemos hablado, por el mismo caso que la comienzan a tener, no hayan para
siempre de aprovecharse de la vía de la meditación y discurso y formas naturales.
1b. No se
entiende que los que comienzan a tener esta noticia amorosa en general, nunca
hayan ya de procurar de tener meditación.
1c. A
los principios que van aprovechando ni está tan perfecto el hábito de ella que,
luego que ellos quieran, se puedan poner en el acto de ella,
1d. Ni
están tan remotos de la meditación, que no pueden meditar y discurrir algunas
veces naturalmente como solían.
1e. No
está el alma empleada en aquel sosiego y noticia, habrán menester aprovecharse
del discurso, hasta que vengan en ella a adquirir el hábito que habemos dicho en
alguna manera perfecto.
2a.
Muchas veces hallará el alma en esta amorosa y pacífica asistencia sin obrar
nada con las potencias.
2b.
Muchas habrá menester ayudarse blanda y moderadamente del discurso para ponerse
en ella.
2c.
Puesta el alma en ella no obre ella alguna cosa, sino solamente tener
advertencia el alma con amar a Dios, sin querer sentir ni ver nada.
2d.
Pasivamente se le comunica Dios, así como al que tiene los ojos abiertos, que
pasivamente sin hacer él más que tenerlos abiertos se le comunica la luz.
2e.
Este recibir la luz es entender pasivamente, solo recibir lo que le dan, como
acaece en las iluminaciones e ilustraciones o inspiraciones de Dios.
3a.
Solamente es necesario que no se cure de entre poner otras luces más palpables
que otras luces o formas o noticias o figuras de discurso alguno.
3b.
Nada de aquello es semejante a aquella serena y limpia luz.
4a.
Como el alma se acabe de purificar y vaciar de todas las formas e imágenes
aprehensibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella
en estado de perfección, porque esta luz nunca falta en el alma.
4b. Si
quitase estos impedimentos y velos del todo quedándose en la pura desnudez y
pobreza de espíritu, luego el alma, ya sencilla y pura, se transforma en la
sencilla y pura Sabiduría, que es el Hijo de Dios.
5.
Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa en Dios, con sosiego de
entendimiento, cuando no se puede meditar, aunque le parezca que no hace nada.
5b.
Así, poco a poco, y muy presto, se infundirá en su alma el divino sosiego y paz
con admirables y subidas noticias de Dios, envueltas en divino amor.
5c. No
se entremeta en formas, meditaciones e imaginaciones, o algún discurso, porque
no desasosiegue el alma y la saque de su contento y paz.
5d.
Salmo 45, 11: “Rendíos, reconoced que yo soy Dios”.
5f. Como
si dijera: Aprended a estarnos vacíos de todas las cosas, es a saber, interior
y exteriormente y veréis cómo yo soy Dios.

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