Capítulo
9. En que se trata como los apetitos ensucian el alma. Pruébalo por
comparaciones y autoridades de la Escritura sagrada.
1a. Eclo
13, 1: El que tocare a la pez, ensuciarse las de ella.
1b.
Toda uno la pez cuando en alguna criatura cumple el apetito de su voluntad.
1c. El
alma que está caliente de apetito sobre alguna criatura en el calor de su apetito
saca inmundicia y mancha de él en sí.
2a. Lam
4, 7-8: Sus cabellos, es a saber, del alma, son más levantados en blancura que
la nieve, más resplandecientes que la leche, y más bermejos que el marfil
antiguo, y más hermosos que la piedra de zafiro [corindón (piedra preciosa, la
más dura que el diamante) cristalizado de color blanco, rae.es]. La haz de
ellos se ha ennegrecido sobre los carbones, y no son conocidos en las plazas.
2b. Por
los cabellos entendemos aquí los afectos y pensamientos del alma, los cuales
ordenados en lo que Dios ordena son más blancos que la nieve.
3a.
Aunque es verdad que el alma desordenada, en cuanto al ser natural, está tan
perfecta como Dios la crió (sic), pero, en cuanto al ser de razón, está fea,
abominable, sucia, oscura y con todos los males que aquí se van escribiendo y
mucho más.
3b. Aun
sólo un apetito desordenado, aunque no sea de materia de pecado mortal, basta
para poner un alma tan sujeta, sucia y fea, que en ninguna manera pueda
convenir con Dios en una unión hasta que el apetito se purifique.
4. Así
como el alma del justo en una sola perfección, que es la rectitud del alma,
tiene innumerables dones riquísimos y muchas virtudes hermosísimas, así el alma
desordenada tiene en sí variedad miserable de inmundicias y bajezas, tal cual
en ella la pintan muchos apetitos.
5a.
Ezequiel 8, 10-16: Hijo del hombre, ¿de veras no has visto las abominaciones
que hacen éstos, cada uno en lo secreto de su retrete [cuarto pequeño de la
casa o habitación, destinado a retirarse, rae.es]?
5b. En
Ezequiel se escribe que mostró Dios a este profeta en lo interior del templo, pintadas
en derredor [circuito o contorno de una cosa, rae.es] de las paredes, todas las
semejanzas de sabandijas que arrastran por tierra, y allí toda la abominación
de animales inmundos.
5c. Y
mandando Dios al profeta que entrase más adentro y vería mayores abominaciones,
dice que vio allí las mujeres sentadas llorando al dios de los amores, Adonis.
5d. Y
mandándole Dios entrar más adentro dice que vio allí a veinticinco viejos que
tenían vueltas las espaldas contra el templo.
6a. Las
diferencias de sabandijas y animales inmundos son los pensamientos y concepciones
que el entendimiento hace de las cosas bajas de la tierra y de todas las
criaturas.
6b. Las
mujeres son los apetitos que están en la segunda potencia del alma, que es la
voluntad. Los cuales están como llorando en cuanto codician a lo que está
aficionada la voluntad, que son las sabandijas.
6c. Los
varones son las imágenes y representaciones de las criaturas, que guarda y
resuelve en sí la tercera parte del alma, que es la memoria.
6d.
Están vueltas de espaldas contra el templo cuando ya según estas tres potencias
abraza el alma alguna cosa de la tierra acabada.
6e.
Tiene las espaldas acabadas contra el templo de Dios, que es la recta razón del
alma, la cual no admite en sí cosa de criatura.
7a. Si
hubieras de tratar en particular de la fealdad menor que hacen y causan en el
alma las imperfecciones, y su variedad, y la que hacen los pecados veniales y
también las que hacen los apetitos de pecado mortal, sería nunca acabar, ni
entendimiento angélico bastaría para lo poder entender.
7b. Cualquier
apetito, aunque sea de la más mínima imperfección, mancha y ensucia el alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario