Capítulo
10. en que trata cómo los apetitos entibian y enflaquecen al alma en la virtud.
1a.Lo
quinto que dañan los apetitos al alma es que la entibian y enflaquecen para que
no tenga fuerza para seguir la virtud y perseverar en ella.
1b. Si
el apetito de la voluntad se derrama en otra cosa fuera de la virtud, ha de
quedar más flaco para la virtud.
1c. El
Alma que tiene la voluntad repartida en menudencias es como el agua que,
teniendo por donde derramar hacia abajo, no crece para arriba, y así no es de
provecho.
1d. Gen
49, 4: Derramado estás como el agua; no crezcas.
1e. El patriarca
Jacob comparó a su hijo Rubén al agua derramada, porque en cierto pecado había
dado rienda a sus apetitos.
1f.
Porque estás derramado según los apetitos como el agua, no crecerás en virtud.
1g. El
alma no recogida en un solo apetito de Dios, pierde el valor y vigor en la
virtud.
2a. Mt
24, 19: ¡Ay de los que en aquellos días estuvieren preñados y de los que
criaren”.
2b. La
cual preñez y cría entiende por la de los apetitos, los cuales, si no se
atejan, siempre irán quitando más virtud al alma y crecerán para mal del alma,
como los renuevos en el árbol.
2c. Lc
12, 34: “Tened ceñidos vuestros lomos”.
2d. Que
significa aquí los apetitos.
2e. Ellos
son como las sanguijuelas, que siempre están chupando la sangre de las venas.
2f. Proverbios
30, 15: Sanguijuelas son las hijas.
2g.
Esto es, los apetitos.
3a. Los
apetitos no ponen al alma bien ninguno, sino quítanle (sic) el que tiene.
3b. Si
no los mortificare, no pararían hasta hacer en ella lo que dicen que hacen a su
madre los hijos de la víbora, que, cuando van creciendo en el vientre, comen a
su madre y mátanla (sic), quedando ellos vivos a costa de su madre.
3c. Los
apetitos no mortificados llegan a tanto, que matan al alma en Dios.
3d.
Eclo 23, 6: Que la sensualidad y la lujuria no se apoderen de mí, / no me
entregues a una pasión vergonzosa.
4. Aunque
no lleguen, es gran lástima considerar cuál tiene a la pobre alma los apetitos
que viven en ella, cuál desgraciada para consigo misma, cuán seca para los prójimos,
y cuán pesada y perezosa para las cosas de Dios.
4b. La causa
por la que muchas almas ni tienen diligencia y gana de cobrar virtud es porque
tienen los apetitos y aficiones no puras en Dios.

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