miércoles, 20 de mayo de 2020

Subida al monte Carmelo 10. El deseo desenfrenado mata la persona.


Capítulo 10. en que trata cómo los apetitos entibian y enflaquecen al alma en la virtud.
1a.Lo quinto que dañan los apetitos al alma es que la entibian y enflaquecen para que no tenga fuerza para seguir la virtud y perseverar en ella.
1b. Si el apetito de la voluntad se derrama en otra cosa fuera de la virtud, ha de quedar más flaco para la virtud.
1c. El Alma que tiene la voluntad repartida en menudencias es como el agua que, teniendo por donde derramar hacia abajo, no crece para arriba, y así no es de provecho.
1d. Gen 49, 4: Derramado estás como el agua; no crezcas.
1e. El patriarca Jacob comparó a su hijo Rubén al agua derramada, porque en cierto pecado había dado rienda a sus apetitos.
1f. Porque estás derramado según los apetitos como el agua, no crecerás en virtud.
1g. El alma no recogida en un solo apetito de Dios, pierde el valor y vigor en la virtud.
2a. Mt 24, 19: ¡Ay de los que en aquellos días estuvieren preñados y de los que criaren”.
2b. La cual preñez y cría entiende por la de los apetitos, los cuales, si no se atejan, siempre irán quitando más virtud al alma y crecerán para mal del alma, como los renuevos en el árbol.
2c. Lc 12, 34: “Tened ceñidos vuestros lomos”.
2d. Que significa aquí los apetitos.
2e. Ellos son como las sanguijuelas, que siempre están chupando la sangre de las venas.
2f. Proverbios 30, 15: Sanguijuelas son las hijas.
2g. Esto es, los apetitos.
3a. Los apetitos no ponen al alma bien ninguno, sino quítanle (sic) el que tiene.
3b. Si no los mortificare, no pararían hasta hacer en ella lo que dicen que hacen a su madre los hijos de la víbora, que, cuando van creciendo en el vientre, comen a su madre y mátanla (sic), quedando ellos vivos a costa de su madre.
3c. Los apetitos no mortificados llegan a tanto, que matan al alma en Dios.
3d. Eclo 23, 6: Que la sensualidad y la lujuria no se apoderen de mí, / no me entregues a una pasión vergonzosa.
4. Aunque no lleguen, es gran lástima considerar cuál tiene a la pobre alma los apetitos que viven en ella, cuál desgraciada para consigo misma, cuán seca para los prójimos, y cuán pesada y perezosa para las cosas de Dios.
4b. La causa por la que muchas almas ni tienen diligencia y gana de cobrar virtud es porque tienen los apetitos y aficiones no puras en Dios.

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