Capítulo
5. Donde se trata y prosigue lo dicho, mostrando por autoridades de la Sangrada
Escritura y por figuras cuan necesario sea al alma ir a Dios en esta noche
oscura de la mortificación del apetito en todas las cosas.
1a. Se
puede echar de ver la distancia que hay de todo lo que las criaturas son en sí
a lo que Dios es en sí.
1b. Las
almas que en alguna de ellas ponen su afición, esa misma disitancia tienen de
Dios.
1c. San
Agustín. Soliloquios: Tú verdaderamente eres bueno, y yo malo; tú piadoso y yo
impío; tú santo, yo miserable; tú justo, yo injusto; tú luz, yo ciego; tú vida,
yo muerte; tú medicina, yo enfermo; tú suma verdad, yo toda vanidad.
2a. Es
suma ignorancia del alma pensar podrá pasar este alto estado de unión con Dios
si primero no vacía el apetito de todas las cosas naturales y sobrenaturales
que le pueden impedir.
2b. La
doctrina que el Hijo de Dios sino a enseñar fue el menosprecio de todas las
cosas para poder recibir el precio [premio o prez que se ganaba en las justas,
rae.es] del espíritu de Dios en sí.
3a. De
todo esto tenemos figura en el Éxodo (Ex 16) donde se lee que Dios no dio el
manjar del cielo, que era el maná, a los hijos de Israel hasta que no les faltó
la harina que ellos habían traído de Egipto.
3b.
Primero conviene renunciar a todas las cosas, porque el manjar de ángeles no
conviene al paladar que quiere tomar sabor en el de los hombres.
3c.
Enojan mucho a la Majestad Divina los que, pretendiendo el manjar de espíritu,
no se contentan con sólo Dios, sino que quieren entretener el apetito y afición
[cariño, afecto o simpatía hacia alguien, rae.es] de otras cosas.
3d. Ex
15, 8-13: No contentando ellos con aquel manjar tan sencillo apetecieron y
pidieron majar de carne; Nuestro Señor se enojó gravemente.
4a. ¡Oh
si supiesen los espirituales cuánto bien pierden y abundancia de espíritu por
no querer ellos acabar de levantar el apetito de niñerías [comportamiento caprichoso
y superficial, que tiene su raíz en la sensualidad de tantos “espirituales”,
nota Maximiliano Herraiz, carmelita descalzo).
4b. El
que quiere amar otra cosa juntamente con Dios, sin duda es tener en poco a
Dios, porque pone en una balanza con Dios lo que sumamente, como habemos dicho
dista de Dios.
6a. Ex
34, 3: cuando mandaba Dios a Moisés que subiese al monte a hablar con él. Le
mandó no solamente subiese él solo, dejando abajo a los hijos de Israel, pero
que ni aun las bestias paciesen de contra del monte.
6b. El
alma que hubiere de subir a este monte de perfección a de comunicar con Dios,
no solo ha de renunciar todas las cosas y dejarlas abajo, mas también los
apetitos, que son las bestias.
6c. El
camino y subida para Dios sea un ordinario cuidado de hacer cesar y mortificar
los apetitos, y tanto más presto llegará el alma, cuanto más priesa en esto se
diere.
6d. Mas
hasta que cesen, no ha de llegar, aunque más virtudes ejercite, porque le falta
el conseguirlas en perfección, la cual consiste en tener el alma vacía y
desnuda y purificada de todo apetito.
6e. Gn
35, 2: Queriendo el patriarca Jacob subir al monte Betel a edificar allí a Dios
un altar, en que le ofreció sacrificio, primero mandó a toda su gente tres
cosas: que arrojasen de sí todos los dioses extraños; se purificasen; y que
mudasen vestiduras.
7a. Lo
primero, que arroje los dioses ajenos, que son todas las extrañas aficiones y
asimientos [adhesión, apego o afecto, rae.es].
7b. Lo
segundo, que se purifique del dejo [gusto o sabor que queda de la comida o la
bebida] que han dejado en el alma los dichos apetitos con noche oscura del
sentido que decimos, negándonos y arrepintiéndose ordinariamente.
7c. Lo
tercero que han de tener para llegar a este alto Monte es las vestiduras
mudadas.
7d. Se
le mudará Dios de viejas en nuevas, poniendo en el alma un nuevo ya entender de
Dios en Dios, dejando el viejo entender de hombre, y un nuevo amar a Dios en
Dios, desnuda ya la voluntad de todos sus viejos quereres y gustos de hombres,
haciendo cesar todo lo que es el hombre viejo, que es la habilidad de ser natural,
y vistiéndose de nueva habilidad sobrenatural según todas sus potencias.
7e. De manera
que su obrar ya humano se haya vuelto en divino, que es lo que se alcanza en
estado de unión.
7f. En la
cual el lama no sirve de otra cosa sino de altar, en que Dios es adorado en
alabanza y amor, y solo Dios en ella está.
7g. Ex
27, 8: Por eso mandó Dios que el altar donde había de estar el arca del
Testamento estuviese de dentro vacío, para que entienda el alma cuán vacía la
quiere Dios en todas las cosas.
7h. Lv
10, 1: Tampoco permitía ni que hubiese fuego ajeno ni que faltase jamás el
propio.
7i. En
el alma ni ha de faltar amor de Dios para ser digno altar, ni tampoco otro amor
ajeno se ha de mezclar.
7a. No
consiente Dios a otra cosa morar en uno.
7b. 1
Sam 5, 2-4: metiendo los filisteos al arca del Testamento en el templo donde
estaba su ídolo, amanecía el ídolo cada día arrojado en el suelo y hecho
pedazos.
7c. Dt
31, 26: Nos dice la Sagrada Escritura divina que mandase Dios poner en el arca
donde estaba el maná otra cosa, sino el libro de la ley y la vara de Moisés,
que significa la cruz.
7d. El
alma que otra cosa no pretendiere que guardar perfectamente la ley del señor y
llevar la cruz de Cristo, será arca verdadera, que tendrá en sí esta ley y esta
vara perfectamente, sin otra cosa alguna.

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