Capítulo
6. En que trata de dos daños principales que causan los apetitos en el alma, el
uno privativo y el otro positivo.
1a. El
uno es que privan del espíritu de Dios.
1b. El
otro es que al lama en que viven la cansan, atormentan, oscurecen, ensucian y
enflaquecen y llagan.
1c. La
afición de Dios y la afición de criatura son contrarios; y así, no caben en una
voluntad afición de criatura y afición de Dios.
2.Mateo
14, 26: No es conveniente tomar el pan de los hijos y darlo a los canes.
3a.
Todas las criaturas son meajas que cayeron en la mesa de Dios.
3b. Por
tanto es llamado can el que anda apacentándose en las criaturas.
3c.
Como perros, siempre andan hambreando, porque las meajas más sirven de avivar
el apetito que de satisfacer el hambre.
3d.
Esto es la propiedad del que tiene apetitos, que siempre está descontento y desabrido
como el que tiene hambre.
3e. No
puede entrar esta hartura increada en el alma si no se echa primero esotra
hambre criada del apetito del alma.
3f. No
pueden morar dos contrarios en un sujeto, los cuales en este caso son hambre y hartura.
4. El
primer daño que hacen al alma los apetitos, que es resistir el espíritu de
Dios.
5. El
segundo efecto que hacen en ella, el cual es de muchas maneras, porque los apetitos
cansan el alma, y atormentan, y oscurecen, y la ensucian, y la enflaquecen.
6a. Los
apetitos cansan y fatigan el alma, porque son como unos hijuelos inquietos y de
mal contento, que siempre están pidiendo a su madre uno y otro y nunca se
contentan.
6b. Así
como se cansa y se fatiga el alma por conseguir lo que sus apetitos le
piden. Y, aunque lo consiga, en fin,
siempre se cansa, porque nunca se satisface.
6c. Jr
2, 13: son cisternas rotas las que cava, que no pueden tener agua para
satisfacer la sed.
6d. Is 29,
8: Está su apetito vacío y cánsase y fatígase el alma que tiene apetitos,
porque es como el enfermo de calentura, que no se halla bien hasta que se le
quite la fiebre, y cada rato le crece la sed.
6e. Job
20, 22: Cuando hubiere satisfecho su apetito, quedará más apretado y agravado;
creció en su alma el calor del apetito y así caerá sobre él todo dolor.
6f. Is
57, 20: “El corazón del malo es como el mar cuando hierve”; y es malo el que no
vence los apetitos.
6g. Jr
2, 24: En el apetito de su voluntad atrajo a sí el viento de su afición.
6h. Jr
2, 25: “Aparta tu pie, esto es, tu pensamiento, de la desnudez y tu garganta de
la sed”, es a saber, tu voluntad del cumplimento del apetito que hace más
sequía.
6i. Así
como se cansa y se fatiga el enamorado en el día de la esperanza cuando le
salió su lance en vacío, se cansa el alma y fatiga cuando todos sus apetitos y
cumplimientos en ellos, pues todos le causan mayor vacío y hambre.
6j. El
apetito es como el fuego, que echándole leña, crece, y luego que la consume,
por fuerza ha de desfallecer.
7. Y aun
el apetito es de peor condición de su parte; porque el fuego, acabándose la
leña, decrece; mas el apetito no decrece.
7b.
Isaías 9, 20: Declinará hacia la mano derecha, y habrá hambre, y comerá hacia
la siniestra, y no se hartará.
7c.
Porque estos no mortifican sus apetitos, justamente, cuando declinan, ven la
hartura del dulce espíritu de los que están a la diestra de Dios, la cual a
ella no se le concede.
7d.
Cuando corren hacia la siniestra, que es cumplir su apetito en alguna criatura,
no se hartan, pues, dejando lo que sólo puede satisfacer, se apacientan de lo
que les causa más hambre.
7e.
Claro está, pues, que los apetitos cansan y fatigan el alma.

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