Capítulo
7. En que se trata cómo los apetitos atormentan el alma. Pruébalo también por
comparaciones y autoridades.
1a.La
segunda manera de mal positivo que causan al lama los apetitos es que la
atormenta y afligen a manera del que está en tormento de cordeles [1. m.
Tormento que se daba atando las manos por detrás al reo o al acusado, y
colgándole por ellas de una cuerda, que pasaba por una garrucha, con la cual le
levantaban en alto, y después le dejaban caer de golpe, sin que llegase al suelo,
rae.es].
1b. Sal
118, 61: “Los lazos de los malvados me envuelven” (traducción de la Biblia
Conferencia Episcopal Española). Los cordeles de mis pecados, que son mis
apetitos, en derredor [en circuito, en contorno, rae.es] me han apretado.
1c.Y de
la misma manera que se atormenta y aflige al que desnudo se acuesta sobre
espinas y puntas, así se atormenta el alma y aflige cuando sobre sus apetitos
se recuesta.
1d. Sal
117, 12: “Rodeáronse de mí como abejas, punzándome con sus aguijones,
encendiéronse contra mí como fuego en espinas”; porque en los apetitos, que son
las espinas, crece el fuego de la angustia y del tormento.
1e. Así
como aflige y atormenta el gañán [mozo de labranza, rae.es] al buey debajo del
arado con codicia de la mies que espera, así la concupiscencia [En la moral
católica, deseo de bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de
placeres deshonestos, rae.es] aflige al alma debajo del apetito por conseguir
lo que quiere.
1f. Lo
cual se echa bien de ver en aquel apetito que tenía Dalila de saber en qué
tenía tanta fuerza Sansón.
1g. Jue
16, 16: “Y como asediase todos los días con sus palabras y le importunara
tanto, su espíritu se abatió” (trad. BCEE).
2. El
apetito tanto más tormento es para el alma cuanto él es más intenso.
2b. Ap
18, 7: “En proporción a su fasto y a su lujo, dadle tormento y duelo. Porque
ella decía en su corazón: “Estoy sentada como una reina, no soy viuda y no veré
duelo nunca” (trad. BCCE), lo que se dice en el Apocalipsis de Babilonia.
2c. De
lo cual hay figura en el libro de los Jueces (16, 21), donde se lee que aquel
fuerte Sansón, que antes era fuerte y libre y juez de Israel, cayendo en poder
de sus enemigos, le quitaron la fortaleza, y le sacaron los ojos, y le ataron a
moler una muela, adonde le atormentaron y afligieron mucho.
2d. Y
así acaece al alma donde estos enemigos de apetitos viven y vencen, que lo
primero que hacen es enflaquecer al alma y cegarla y luego la afligen y
atormentan, atándola a la muela de la concupiscencia; y los lazos con que está
asida son sus mismos apetitos.
3a. Is 55,
1-2: “Oíd, sedientos todos, acudid por agua; / venid, también los que no tenéis
trigo y comed, venid y comprad, / sin dinero y de balde, vino y leche. / ¿Por
qué gastar dinero en lo que no alimenta / y el salario en lo que no da hartura?
/ Escuchadme atentos y comeréis bien, / saborearéis platos sustanciosos” (trad.
BCEE).
3b.
Como si dijera: Todos los que tenéis sed de apetitos, venid a las aguas, y
todos los que no tenéis plata de propia voluntad y apetitos, daos priesa;
comprad de mí y comed; venid y comprad de mi vino y leche, que es paz y dulzura
espiritual, sin plata de propia voluntad, y sin darme por ello trueque alguno
del trabajo, como dais por vuestros apetitos.
4. Este
venir a la grosura es salirse de todos los gustos de criaturas, porque la
criatura atormenta y el espíritu de Dios recrea.
4b. Mt
11, 28-29: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os
aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y
humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (trad. BCCE).
4c.
Como si dijera: todos los que andáis atormentados, afligidos y cargados con la
carga de vuestros cuidados y apetitos, salid de ellos, viniendo a mí, y yo os
recrearé, y hallaréis para vuestras almas el descanso que os quitan vuestros
apetitos.
4d. Sal
37, 5: “Mis culpas sobrepasan mi cabeza, / son un peso superior a mis fuerzas”
(trad. BCCE). Y así, son pesada carga.

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