Capítulo
11. En que se prueba ser necesario para llegar a la divina unión carecer el
alma de todos los apetitos, por mínimos que sean.
1. Parece
que ha mucho que el lector desea preguntar que si es de fuerza que, para llegar
a este alto estado de perfección, ha de haber precedido mortificación total en
todos los apetitos?
2a. A esto
respondo: no todos los apetitos son tan perjudiciales como otros, ni embarazan
el alma cuando no son consentidos, ni pasan los primeros movimientos todos
aquellos en que la voluntad racional antes ni después tuvo parte.
2c. Porque
quitar estos, que es mortificarlos del todo, en esta vida es imposible, y estos
no impiden de manera que no se pueda llegar a la divina unión.
2d.
Pero todos los demás apetitos voluntarios se han de vaciar y de todos el alma de
carecer para venir a esta total unión, por mínimos que sean.
2e. La
razón es porque el estado de esta divina unión consiste en tener el alma, según
la voluntad, con tal transformación en la voluntad de Dios, en todo y por todo
su movimiento sea voluntad solamente de Dios.
3a. Para
venir el alma a unirse con Dios perfectamente por amor y voluntad, ha de
carecer primero de todo apetito de voluntad.
3b.
Prov 24, 16: El justo caerá siete veces al día y se levantará.
4a. Estas
imperfecciones habituales son: costumbre de hablar mucho, un asimientillo [adhesión,
apego o afecto, rae.es] a alguna cosa que nunca acaba de querer vencer, así como
a personas, a vestido, a libro, celda, tal manera de comida y otras conversacioncillas
y gustillos en querer gustar de las cosas, saber y oír, y otras semejantes.
4b.
Cualquiera de estas imperfecciones es tanto daño para poder crecer e ir
adelante en virtud.
4c. Si
cayese cada día en otras muchas imperfecciones y pecados veniales sueltos no le
impedirían tanto cuanto el tener el alma asimiento a alguna cosa.
4d. En
tanto que le tuviere, excusado es que pueda ir el alma adelante en perfección.
4f. Es
lástima ver algunas almas como unas ricas naos cargadas de riquezas, y obras, y
ejercicios espirituales, y virtudes, y mercedes que Dios las hace, y por no
tener ánimo para acabar con algún gustillo, o asimiento, o afición [inclinación
o atracción que se siente hacia un objeto o actividad que gustan, rae.es] nunca
van adelante, ni llegan al puerto de la perfección, que no estaba en más
quebrar aquel hilo de asimiento.
5. Harto
[mucho o abundante, rae.es] es dolerse [compadecerse el mal que alguien padece,
rae.es] que haya Dios hécholes quebrar otros cordeles más gruesos y por no
desasirse de una niñería que les dijo Dios que venciesen por amor de él, que no
es más que un hijo dejen de ir a tanto bien.
5b. Es
que no solamente no van adelante, sino que, por aquel asimiento, vuelven atrás,
perdiendo lo que en tanto tiempo con tanto trabajo han caminado y ganado.
5c. En
este camino, el no ir adelante es volver atrás, y el no ir ganando es ir
perdiendo.
5f. Mt
12, 30: El que no es conmigo es contra mí: y el que conmigo no allega derrama.
5g. El
que no tiene cuidado de remediar el vaso por un pequeño resquicio que tenga
basta para que venga a derramar todo el licor que está dentro.
5h.
Eclesiástico 19, 1: El que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco irá
cayendo.
5i.
Eclesiástico 11, 34: De una centella se aumenta el fuego.
5j. Una
imperfección basta para traer otra, y aquella otras.
5k.
Muchas personas a quien Dios hacía merced de llevar muy adelante en gran
desasimiento y libertad, y por comenzar a tomar un asimientillo de afición de
conversación y amistad, írseles por allí vaciando el espíritu y gusto de Dios y
santa soledad, caer de la alegría y entereza en los ejercicios espirituales y
no parar hasta perderlo todo.
5l. No
atajaron aquel principio de gusto y apetito sensitivo, guardándose en soledad
para Dios.
6a. En
este camino siempre se ha de caminar para llegar, lo cual es ir siempre
quitando quereres, no sustentándolos.
6b. No
se transformará el alma en Dios por una imperfección que tenga.
6c. En
la noche de la fe, el alma no tiene más de una voluntad, y está, si se embaraza
y emplea en algo no queda libre, sola y pura, como se requieren para la divina
transformación.
6a. Dios
habiéndolas él sacado del mundo, y muertoles los gigantes de sus pecados, y
acabando la multitud de enemigos ellos todavía traban amistad y alianza con la
gente menuda de imperfecciones.
7b. Enojado
nuestro Señor, les deja ir cayendo en sus apetitos de peor en peor.
8a. Josué
6, 21: Consagraron al exterminio todo lo que había dentro: hombres y mujeres, muchachos
y ancianos, vaca, ovejas y burros; todo lo pasaron a cuchillo.
8b. Le
mandó Dios que en la ciudad de Jericó destruyese cuanto en ella había, que no
dejase en ella viva, desde el hombre hasta la mujer.
8c. 1
Cor 29-31: Lo que os digo, hermanos, es que el tiempo es breve; lo que resta y
conviene es que los que tienen mujeres, sean como si no las tuviesen; y los que
lloran por las cosas de este mundo, como si no llorasen, y los que huelgan,
como si no holgasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que usan de
este mundo, como si no usasen.

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