Capítulo
3. Habla de la primera causa de esta noche, que es de la privación del apetito en
todas las coas, y da razón de por qué se llama noche.
1a. Llamamos
aquí noche a la privación del gusto en el apetito de todas las cosas.
1b. Así
como la noche no es otra cosa que la privación de luz, así también se puede
decir la mortificación del apetito para el alma, porque, privándose el alma del
gusto del apetito en todas las cosas, es quedarse como oscuras y sin nada.
2a. El alma
que hubiera negado y despedido de sí el gusto de todas las cosas, mortificando
su apetito en ellas, podremos decir que está, como de noche, a oscuras, lo cual
no es otra cosa sino el vacío en ella de todas las cosas.
3a. En
tanto que está en el cuerpo, está como el que está en una cárcel oscura, el
cual no sabe nada sino lo que alcanza a ver por las ventanas de dicha cárcel.
3b. Y
así, el alma, si no es lo que por los sentidos se comunica, que son las ventanas
de su cárcel, naturalmente por otra vía nada alcanzaría.
4a. Llamamos
esta desnudez noche para el alma, porque tratamos aquí de carecer de las cosas,
porque eso no desnuda el alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez
del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja el alma libre y vacía de
ellas.
4b. Porque
no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la dañan pues no entra en ellas,
sino la voluntad y apetito de ellas que mora en ella.

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