sábado, 9 de mayo de 2020

Capítulo 3. Privación del apetito.


Capítulo 3. Habla de la primera causa de esta noche, que es de la privación del apetito en todas las coas, y da razón de por qué se llama noche.
1a. Llamamos aquí noche a la privación del gusto en el apetito de todas las cosas.
1b. Así como la noche no es otra cosa que la privación de luz, así también se puede decir la mortificación del apetito para el alma, porque, privándose el alma del gusto del apetito en todas las cosas, es quedarse como oscuras y sin nada.
2a. El alma que hubiera negado y despedido de sí el gusto de todas las cosas, mortificando su apetito en ellas, podremos decir que está, como de noche, a oscuras, lo cual no es otra cosa sino el vacío en ella de todas las cosas.
3a. En tanto que está en el cuerpo, está como el que está en una cárcel oscura, el cual no sabe nada sino lo que alcanza a ver por las ventanas de dicha cárcel.
3b. Y así, el alma, si no es lo que por los sentidos se comunica, que son las ventanas de su cárcel, naturalmente por otra vía nada alcanzaría.
4a. Llamamos esta desnudez noche para el alma, porque tratamos aquí de carecer de las cosas, porque eso no desnuda el alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja el alma libre y vacía de ellas.
4b. Porque no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la dañan pues no entra en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que mora en ella.

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