viernes, 13 de marzo de 2026

Llama de amor viva. Canción 2, 2-3. Dios es fuego que abrasa el alma sin consumirla.

 




2a. ¡Oh cauterio suave!

2b. Este cauterio es aquí el Espíritu Santo.

2c. Como dice Moisés en el Deuteronomio: Nuestro Señor Dios es fuego consumidor (Dt 4, 24).

2d. Fuego de amor, el cual, como sea de infinita fuerza, inestimablemente puede consumir y transformar en sí el alma que tocare.

2e. A cada uno abrasa y absorbe como la halla dispuesto.

2f. A una más y a otra menos.

2g. Cuando él quiere y cómo y cuando quiere.

2h. Como él sea infinito fuego de amor, cuando él quiere toca el alma algo apretadamente.

2i. Es el ardor del alma en tan sumo grado de amor que le parece a ella que está ardiendo sobre todos los ardores del mundo.

2j. Por eso en esta junta llama a ella al Espíritu Santo cauterio.

2k. Así como en el cauterio está el fuego más intenso y vehemente y hace mayor eecto que en los demás ignitos[1].

2l. Así el acto de esta unión, por ser de tan inflamado fuego de amor más que todos los otros, por eso le llama cauterio respecto de ellos.

2m. Este divino fuego, en este caso, tiene transformada toda el alma en sí, no solamente tiene cauterio, mas toda ella está hecha un cauterio de vehemente fuego.

3a. Es cosa admirable y digna de contar que, con ser este fuego de Dios tan vehemente consumidor, que con mayor facilidad consumiría mil mundos que el fuego de acá una raspa[2] de lino.

3b. No consuma y acabe el alma en que arde de esta manera, y menos la dé pesadumbre alguna.

3c. Antes a la medida de la fuerza del amor la endiose y deleite, abrasando y ardiendo en él suavemente.

3e. Esto es así por la pureza y perfección del espíritu con que arde en el Espíritu Santo.

3f. Como acaeció en los Actos de los apóstoles (Hechos 2, 3), donde, viniendo ese fuego con grande vehemencia, abrasó a los discípulos.

3g. Los cuales, como dice san Gregorio, interiormente ardieron en amor suave.

3h. Esto es lo que da a entender la Iglesia cuando dice al mismo propósito: Vino fuego del cielo, no quemando sino resplandeciendo; no consumiendo, sino alumbrando.

3i. En estas comunicaciones, como el fin de Dios es engrandecer al alma, no la fatiga y aprieta, sino ensánchala y deléitala; no la oscurece ni enceniza como el fuego hace al carbón, sino clarifícala[3] y enriquécela, que por eso le dice ella cauterio suave.


[1] Ignito: Que tiene fuego o está encendido.

[2] Raspa: Filamento.

[3] Clarificar: Iluminar, alumbrar.

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