31a. Sintiéndose el alma a la sazón de estos
gloriosos encuentros tan al canto de salir a poseer y acabar perfectamente su
reino, en las abundancias que se ve estar enriquecida.
31b. Aquí se conoce pura y rica y llena de
virtudes y dispuesta para ello.
31c. En este estado deja Dios al alma ver su
hermosura y fíale los dones y virtudes que le ha dado.
31d. Todo se le vuelve en amor y alabanzas,
sin toque de presunción ni vanidad.
31e. No habiendo ya levadura de imperfección
que corrompa la masa.
31f. Como ve que no le falta más que romper
esta laca tela de vida natural en que se siente enredada, presa e impedida su
libertad.
31g. Con deseo de verse desatada y verse con
Cristo.
31h. Haciéndole lástima que una vida tan baja
y flaca la impida otra tan alta y fuerte pide que se rompa.
31i. Diciendo: rompe la tela de este dulce
encuentro.
32a. Llámale tela por tres cosas:
32b. La primera por la trabazón que hay entre
el espíritu y la carne.
32c. La segunda, porque divide entre Dios y
el alma.
32d. La tercera porque así como la tela no es
tan opaca y condensa que no se puede traslucir lo claro por ella, así en este
estado parece esta trabazón tan delgada la tela, por estar ya muy
espiritualizada e ilustrada y adelgazada, que no se deja de traslucir la
divinidad en ella.
32e. Como siente el alma la fortaleza de la
otra vida, echa de ver la flaqueza de estotra.
32f. Parécele mucho delgada la tela, y aun
tela de araña.
32g. Como la llama David, diciendo: Nuestros
años como la araña meditarán (Sal 89, 9).
32h. Aun es mucho menos delante del alma que
así está engrandecida.
32i. Como está puesta en el sentir de Dios
siente las cosas como Dios, delante del cual, como también dice David.
32j. Mil años son como el día de ayer que
pasó (Sal 89, 4).
32k. Y según Isaías: todas las gentes son
como si no fuesen (40, 17).
32l. Ese mismo tono tienen delante del alma.
32m. que todas las cosas le son nada, y ella
es para sus ojos nada.

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