2a. No hay que maravillar que haga Dios tan
altas y extrañas mercedes que él da en regalar.
2b. Si consideramos que es Dios y que se las
hace como Dios y con infinito amor y bondad no nos parecerá fuera de razón.
3b. Él dijo que en el que le amase vendrían
el Padre, Hijo y Espíritu Santo y harían morada en él (Jn 14, 23).
3c. Lo que cual había de ser haciéndole a él
vivir y morar en el Padre, Hijo y Espíritu Santo en vida de Dios, como da a
entender el alma en estas canciones.
3d. Aunque en las canciones que arriba declaramos [Cántico espiritual] hablamos del más
perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar, que es la
transformación en Dios.
3e. Estas canciones tratan del amor ya más
calificado y perfeccionado en este mismo estado de transformación.
3f. Aunque es verdad que lo que estas y
aquellas dicen todo es un estado de transformación, y no se puede pasar de allí
en cuanto tal.
3g. Puede con el tiempo y ejercicio
calificarse y sustanciarse mucho más el amor.
3h. Habiendo entrado el fuego en el madero,
le tenga transformado en sí y está ya unido con él.
3i. Todavía afervorándose más el fuego y
dando más tiempo en él, se pone mucho más candente e inflamado hasta centellear
fuego de sí y llamear.
4a. En este encendido grado se ha de entender
que habla el alma aquí, ya tan transformada y calificada interiormente en fuego
de amor.
4b. No solo está unida en este fuego, sino
que hace ya viva llama en ella, y ella así lo siente.
4c. Así lo dice en estas canciones con íntima
y delicada dulzura de amor, ardiendo en su llama.
4d. Encareciendo en estas canciones algunos
efectos que hace en ella.
4e. Las cuales iré declarando por el orden de
las demás.
4f. Las pondré primero juntas, y luego,
poniendo cada canción, la declararé brevemente; y después, poniendo cada verso,
lo declararé para sí.

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