5a. Y vámonos a ver en tu hermosura.
5b. Que quiere decir: hagamos de manera que,
por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos hasta vernos en tu
hermosura en la vida eterna.
5c. Que de tal manera esté yo transformada en
tu hermosura, que, siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu
hermosura, teniendo ya tu misma hermosura.
5d. Siendo la una y la del otro tu hermosura
sola, absorta yo en tu hermosura.
5e. Así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú
a mí en tu hermosura, y yo me veré a ti en tu hermosura y tú me verás a mí en
tu hermosura.
5f. Así parezca yo tu en tu hermosura, y
parezcas tú yo en tu hermosura.
5g. Y mi hermosura sea tu hermosura y tu
hermosura mi hermosura.
5h. Así, seré yo tú en tu hermosura, y serás
tú yo en tu hermosura.
5i. Porque tú misma hermosura será mi
hermosura.
5j. Así nos veremos el uno al otro en tu
hermosura.
5k. Esta es la adopción de los hijos de Dios:
que de veras dirán a Dios lo que el mismo Hijo dijo por san Juan al eterno
padre.
5l. Juan 17, 10: Todas mis cosas son tuyas y
tus cosas son mías.
5m. El por esencia, por ser Hijo natural;
nosotros por participación, por ser hijos adoptivos.
5n. Así lo dijo él, no solo por sí, que es la
cabeza, sino por todo su cuerpo místico, que es la Iglesia.
5ñ. La cual participará a la misma hermosura
del esposo en el día de su triunfo, que será cuando vea a Dios cara a cara.
5o Por eso pide aquí el alma que se vayan a ver
ella y el esposo en su hermosura.
6a. Al monte o al collado[1].
6b. Esto es, a la noticia matutina y esencial
de Dios, que es el conocimiento en el Verbo divino.
6c. El cual por su alteza es aquí significado
por el monte.
6d. Como dice Isaías provocando a que
conozcan al Hijo de Dios, diciendo:
6e. Isaías 2, 3: Venid y subamos al monte del
Señor.
6f. Isaías 2, 2: Estará aparejado[2]
el monte de la casa del Señor.
6g. Y al collado, esto es, a la noticia
vespertina de Dios, que es sabiduría de Dios en sus criaturas y obras y
ordenaciones admirables.
6h. La cual es aquí significada por el
collado.
6i. Por cuanto es más baja sabiduría que la
matutina.
6j. Pero así la vespertina como la matutina
pide aquí en el alma cuando dice: al monte y al collado.
7a. Es decir, pues, el alma al Esposo: Vámonos
a ver en tu hermoso, al monte.
7b. En decir: transfórmame y aseméjame en la
hermosura de la Sabiduría divina.
7c. Que, como decíamos, es el Verbo Hijo de
Dios.
7d. En decir: al collado, es pedirte también
que la informe en la hermosura de esta otra sabiduría menor.
7e. Que es en sus criaturas y misteriosas
obras.
7f. La cual también es hermosura del Hijo de
Dios, en que desea el alma ser ilustrada.
8a. No puede verse en la hermosura de Dios el
alma si no es transformándose en la Sabiduría de Dios, en que se ve poseer lo
de arriba y lo de abajo.
8b. A este monte y collado deseaba venir la
esposa cuando dijo:
8c. Cantar de los cantares 4, 6: Iré al monte
de la mirra y al collado del incienso.
8d. Entendiendo por el monte de la mirra la
visión clara de Dios.
8e. Por el collado del incienso la noticia en
las criaturas.
8f. La mirra en el monte es de más alta
especie que el incienso en el collado.
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