12a. Por esta espesura en que aquí el alma desea entrar, se entiende harto propiamente la espesura y multitud de los trabajos y tribulaciones en que desea esta alma entrar.
12b. Por cuanto le es sabrosísimo y
provechosísimo el padecer.
12c. El padecer le es medio para entrar más
adentro en la espesura de la deleitable sabiduría de Dios.
12d. El más puro padecer trae más íntimo y
puro entender.
12e. Por consiguiente más puro y subido
gozar, porque es de más adentro saber.
12f. Por tanto, no se contentando con
cualquiera manera de padecer, dice: Entremos más adentro en la espesura.
12g. Es a saber, hasta los aprietos de la
muerte, por ver a Dios.
12h. Deseando el profeta Job este padecer
para ver a Dios, dijo:
12f. Job 6, 8-10: ¿Quién me dará que mi
petición se cumpla, y que Dios me dé de lo que espero, y que el que me comenzó
ese me desmenuce, y desate su mano, y me acabe, y tenga yo esta consolación,
que afligiéndome con dolor me perdone.
13a. ¡Oh si se acabase ya de entender como no
se puede llegar a la espesura y sabiduría de las riquezas de Dios, si no es
entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su
consolación y deseo!
13b. ¡El alma que de veras desea sabiduría
divina, desea primero el padecer, para entrar en ella, en la espesura de la
cruz!
13c. Por eso san Pablo amonestaba a los de
Éfeso que:
13d. Efesios 3, 17-19: No desfalleciesen en
las tribulaciones, estuviesen bien fuertes y arraigados en la caridad para que pudiesen
comprender con todos los santos qué cosa sea la anchura y la longura y la altura
y la profundidad, y para saber también la supereminente caridad de la ciencia
de Cristo, para ser llenos de todo henchimiento[1]
de Dios.
13e. Efesios 3, 17-19: “Que Cristo habite por
la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de
modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto
y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo que trasciende todo
conocimiento. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios”.
13f. Para entrar en estas riquezas de su
sabiduría, la puerta es la cruz, que es angosta.
13g. Desear entrar por ella es de pocos, mas
desear los deleites a que se vienen por ella, es de muchos.
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