3a. Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos.
3b. La piedra es Cristo (1 Cor 10, 4).
3c. 1 Corintios 10, 4: “Y todos bebieron la
misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la
roca era Cristo”.
3d. Las subidas cavernas de esta piedra son
los subidos y altos y profundos misterios de la sabiduría de Dios que hay en
Cristo sobre la unión hipostática de la naturaleza humana con el verbo divino.
3e. En la respondencia que hay a esta de la
unión de los hombres a Dios.
3f. En las conveniencias de justicia y
misericordia de Dios sobre la salud del género humano en manifestación de sus
juicios.
3g. Los cuales, por ser tan altos y
profundos, bien propiamente los llama subidas cavernas.
3h.Por la alteza de los misterios subidos.
3i. Y cavernas por la hondura y profundidad
de la sabiduría de Dios en ellos.
3j. Así como las cavernas son profundas y de
muchos senos, así cada misterio de los que hay en Cristo es profundísimo en
sabiduría.
3k. Y tiene muchos senos de juicios suyos
ocultos de predestinación[1]
y presciencia[2]
en los hijos de los hombres.
4a. Que están bien escondidas.
4b. Por más misterios y maravillas que han
descubierto los santos doctores y entendido las santas almas en este estado de
vida, les quedó todo lo más por decir, y aun por entender.
4c. Y así hay mucho que ahondar en Cristo.
4d. Es como una abundante mina con muchos
senos de tesoros.
4e. Que, por más que ahonden, nunca les hallan
fin ni término, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas
acá y allá.
4f. Que, por eso, dijo san Pablo del mismo
Cristo, diciendo:
4g. Colosenses 2, 3: En Cristo moran todos
los tesoros y sabiduría escondidos.
4h. En los cuales el alma no pude entrar ni
puede llegar a ellos, si, como habemos dicho, no pasa primero por la estrechura
del padecer interior y exterior a la divina sabiduría.
4i. Aun a lo que esta vida se puede alcanzar
de estos misterios de Cristo, no se puede llegar sin haber padecido mucho y
recibido muchas mercedes intelectuales y sensitivas de Dios.
4j. Habiendo precedido mucho ejercicio
espiritual.
4k. Todas estas mercedes son más bajas que la
sabiduría de los misterios de Cristo.
4l. Todas son como disposiciones para venir a
ella.
4m. Pidiendo Moisés a Dios que le mostrase su
gloria, le respondió que no podría verla en esta vida, mas que él le mostraría
todo el bien, es a saber, que en esta vida se pueda.
4n. Éxodo 33, 20: “Y añadió: “Pero mi rostro
no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida”.
4ñ. Fue que, metiéndole en la caverna de la
piedra, que, como habemos dicho, es Cristo, le mostró sus espaldas.
4l. Fue darle conocimiento de los misterios
de la humanidad de Cristo.
5a. En estas cavernas de Cristo, desea
entrarse bien de hecho el alma.
5b. Para absorberse y transformarse y
embriagarse bien en el amor de la sabiduría de ellos, escondiéndose en el pecho
de su amado.
5c. A estos agujeros la convida él en los
cantares, diciendo:
5d. Cantar de los cantares 2, 13-14: Levántate
y date priesa, amiga mía, hermosa mía, y ven en los agujeros de la piedra y en
la caverna de la cerca.
5e. Los cuales agujeros son las cavernas que
aquí vamos diciendo. A los cuales dice luego el alma:
5f. Y allí nos entraremos.
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