martes, 11 de enero de 2022

Canción 37, 4-5. Teología desde la vida. No hay teología sin cruz, sin arrodillarse ante Cristo para orar y ante el hermano para servirle.

 


3a. Y luego a las subidas

cavernas de la piedra nos iremos.

3b. La piedra es Cristo (1 Cor 10, 4).

3c. 1 Corintios 10, 4: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo”.

3d. Las subidas cavernas de esta piedra son los subidos y altos y profundos misterios de la sabiduría de Dios que hay en Cristo sobre la unión hipostática de la naturaleza humana con el verbo divino.

3e. En la respondencia que hay a esta de la unión de los hombres a Dios.

3f. En las conveniencias de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del género humano en manifestación de sus juicios.

3g. Los cuales, por ser tan altos y profundos, bien propiamente los llama subidas cavernas.

3h.Por la alteza de los misterios subidos.

3i. Y cavernas por la hondura y profundidad de la sabiduría de Dios en ellos.

3j. Así como las cavernas son profundas y de muchos senos, así cada misterio de los que hay en Cristo es profundísimo en sabiduría.

3k. Y tiene muchos senos de juicios suyos ocultos de predestinación[1] y presciencia[2] en los hijos de los hombres.

4a. Que están bien escondidas.

4b. Por más misterios y maravillas que han descubierto los santos doctores y entendido las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir, y aun por entender.

4c. Y así hay mucho que ahondar en Cristo.

4d. Es como una abundante mina con muchos senos de tesoros.

4e. Que, por más que ahonden, nunca les hallan fin ni término, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas acá y allá.

4f. Que, por eso, dijo san Pablo del mismo Cristo, diciendo:

4g. Colosenses 2, 3: En Cristo moran todos los tesoros y sabiduría escondidos.

4h. En los cuales el alma no pude entrar ni puede llegar a ellos, si, como habemos dicho, no pasa primero por la estrechura del padecer interior y exterior a la divina sabiduría.

4i. Aun a lo que esta vida se puede alcanzar de estos misterios de Cristo, no se puede llegar sin haber padecido mucho y recibido muchas mercedes intelectuales y sensitivas de Dios.

4j. Habiendo precedido mucho ejercicio espiritual.

4k. Todas estas mercedes son más bajas que la sabiduría de los misterios de Cristo.

4l. Todas son como disposiciones para venir a ella.

4m. Pidiendo Moisés a Dios que le mostrase su gloria, le respondió que no podría verla en esta vida, mas que él le mostraría todo el bien, es a saber, que en esta vida se pueda.

4n. Éxodo 33, 20: “Y añadió: “Pero mi rostro no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida”.

4ñ. Fue que, metiéndole en la caverna de la piedra, que, como habemos dicho, es Cristo, le mostró sus espaldas.

4l. Fue darle conocimiento de los misterios de la humanidad de Cristo.

5a. En estas cavernas de Cristo, desea entrarse bien de hecho el alma.

5b. Para absorberse y transformarse y embriagarse bien en el amor de la sabiduría de ellos, escondiéndose en el pecho de su amado.

5c. A estos agujeros la convida él en los cantares, diciendo:

5d. Cantar de los cantares 2, 13-14: Levántate y date priesa, amiga mía, hermosa mía, y ven en los agujeros de la piedra y en la caverna de la cerca.

5e. Los cuales agujeros son las cavernas que aquí vamos diciendo. A los cuales dice luego el alma:

5f. Y allí nos entraremos.



[1] Predestinación: Ordenación de la voluntad divina con que desde la eternidad tiene elegidos a quienes por medio de la gracia han de lograr la gloria.

[2] Presciencia: Conocimiento de las cosas futuras.

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