lunes, 8 de noviembre de 2021

Cántico espiritual. Canción 31, 5-7. Desprendimiento total de las cosas para libremente amar a Dios en fortaleza.


 

5a. Mirástele en mi cuelo.

5b. Lo cual dice para dar a entender el alma que no solo preció[1] y estimó Dios este su amor viéndole solo, sino que también le amó viéndole fuerte.

5c. Mirar Dios es amar Dios.

5d. El considerar Dios es estimar lo que considera.

5e. Vuelve a repetir en este verso el cuelo, diciendo del cabello: Mirástele en mi cuello.

5f. Porque esa es la causa por que le amó mucho, es a saber, verle en fortaleza.

5g. Es como si dijera: amástele viéndole fuerte sin pusilanimidad ni temor, y solo sin otro amor, y volar con ligereza y fervor.

6a.Hasta aquí no había Dios mirado este cabello para prendarse de él.

6b. Porque no le había visto solo y desasido de los demás cabellos de otros amores y apetitos, aficiones y gustos, y así no volaba solo en el cuello de la fortaleza.

6c. Después que por las mortificaciones y trabajos y tentaciones y penitencias se vino a desasir y haber fuerte, de manera que ni por cualquiera fuerza ni ocasión quiebra, entonces ya le mira Dios.

6d. Y prenda y ase en él las flores y guirnaldas, pues tiene fortaleza para tenerlas asidas en el alma.

7a. Mas cuales y cómo sean estas tentaciones y trabajos, y hasta donde llegan al alma para poder venir a esta fortaleza de amor en que Dios se una con el alma.

7b. En la declaración de las cuatro tentaciones que comienzan ¡Oh llama de amor viva! Está dicho algo de ello.

7c. Por lo cual habiendo pasado esta alma, ha llegado a tal grado de amor de Dios, que bien haya merecido la divina unión.



[1] 1.Apreciar.

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