5a. Mirástele en mi cuelo.
5b. Lo cual dice para dar a entender el alma
que no solo preció[1]
y estimó Dios este su amor viéndole solo, sino que también le amó viéndole
fuerte.
5c. Mirar Dios es amar Dios.
5d. El considerar Dios es estimar lo que
considera.
5e. Vuelve a repetir en este verso el cuelo,
diciendo del cabello: Mirástele en mi cuello.
5f. Porque esa es la causa por que le amó
mucho, es a saber, verle en fortaleza.
5g. Es como si dijera: amástele viéndole
fuerte sin pusilanimidad ni temor, y solo sin otro amor, y volar con ligereza y
fervor.
6a.Hasta aquí no había Dios mirado este
cabello para prendarse de él.
6b. Porque no le había visto solo y desasido
de los demás cabellos de otros amores y apetitos, aficiones y gustos, y así no
volaba solo en el cuello de la fortaleza.
6c. Después que por las mortificaciones y
trabajos y tentaciones y penitencias se vino a desasir y haber fuerte, de
manera que ni por cualquiera fuerza ni ocasión quiebra, entonces ya le mira Dios.
6d. Y prenda y ase en él las flores y
guirnaldas, pues tiene fortaleza para tenerlas asidas en el alma.
7a. Mas cuales y cómo sean estas tentaciones
y trabajos, y hasta donde llegan al alma para poder venir a esta fortaleza de
amor en que Dios se una con el alma.
7b. En la declaración de las cuatro
tentaciones que comienzan ¡Oh llama de amor viva! Está dicho algo de ello.
7c. Por lo cual habiendo pasado esta alma, ha
llegado a tal grado de amor de Dios, que bien haya merecido la divina unión.
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