7a. Este versillo se entiende harto
propiamente de la Iglesia y de Cristo.
7b. En el cual la Iglesia, esposa suya, habla
con él, diciendo:
7c. Haremos las guirnaldas, entendiendo por
guirnaldas todas las almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia.
7d. Cada una de ellas es como una guirnalda
arreada de flores de virtudes y dones.
7e. Todas ellas juntas son una guirnalda para
la cabeza del esposo Cristo.
7f. Se puede entender por las hermosas
guirnaldas, que por otro nombre se llaman lauréolas, hechas también en Cristo y
la Iglesia, las cuales son de tres maneras:
7g. La primera, de hermosas y blancas flores de todas las vírgenes, cada una con su lauréola de virginidad.
7h. Todas ellas juntas será una lauréola para
poner en la cabeza del Esposo Cristo.
7i. La segunda lauréola, de las
resplandecientes flores de los santos.
7j. Todos juntos serán una lauréola para sobreponer
en la de las vírgenes en la cabeza de Cristo.
7k. La tercera, de los encarnados claveles de
los mártires, cada uno también con su lauréola de mártir.
7l. Todos ellos juntos serán una lauréola
para remate de la lauréola del esposo Cristo.
7m. Con las cuales tres guirnaldas estará
Cristo esposo tan hermoseado y tan gracioso[1]
de ver, que se dirá en el cielo aquello que dice la esposa en los Cantares:
7n. Cantar de los Cantares: Salid, hijas de
Sión, y mirad al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre en el día
de su desposorio y en el día de la alegría de su corazón.
7ñ. Haremos, pues, dice, estas guirnaldas.
8a. En tu amor florecidas.
8b. La flor que tienen las obras y virtudes
es la gracia y virtud que del amor de Dios tienen.
8c. Sin el cual no solamente no estarían
floridas.
8d. Todas ellas serían secas y sin valor
delante de Dios, aunque humanamente fuesen perfectas.
8e. Porque él da su gracia y amor, son las
obras floridas en su amor.

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