miércoles, 28 de julio de 2021

Cántico espiritual. Canción 24, 6. Dios eleva al alma a las altas cotas de deleite y virtud.


6a. Allende[1] de esta ordinaria satisfacción y paz, de tal manera suelen abrirse en el alma y dar olor de sí las flores de las virtudes de este huerto que decimos, que le parece al alma, y así es, estar llena de deleites de Dios.

6b. Aunque el alma está llena de virtudes en perfección no siempre las están en acto gozando.

6c. Aunque de la paz y tranquilidad que le causan se goza ordinariamente.

6d. Están en el alma en eta vida como flores en cogollo, cerradas en el huerto.

6e. Las cuales algunas veces es cosa admirable ver abrirse todas, causándolo el Espíritu santo, y dar de sí admirable olor y fragancia en mucha variedad.

6f. Acaecerá que vea el alma en sí las flores de las montañas que arriba dijimos, que son abundancia, grandeza y hermosura de Dios.

6g. Ene estas entretejidos los lirios de los valles nemorosos[2], que son descanso, refrigerio y amparo.

6h. Luego allí entrepuestas las rosas olorosas de las ínsulas extrañas, que decimos ser las extrañas noticias de Dios.

6i. También embestirla el olor de las azucenas de los ríos sonorosos, que decíamos era la grandeza de Dios, que hinche toda el alma.

6j. Entretejido allí y enlazado el delicado olor de jazmín del silbo de los aires amorosos, de que también dijimos gozaba el alma en este estado.

6k. Ni más ni menos todas las virtudes y dones que decíamos del conocimiento sosegado, y la callada música, y la soledad sonora, y la sabrosa amorosa cena.

6l. Es de tal manera el gozar y sentir estas flores juntas algunas veces el alma, que puede con harta verdad decir: Nuestro lecho florido de cuevas de leones enlazado.

6m. ¡Dichosa el alma que en esta vida mereciere gustar alguna vez el olor de estas flores divinas.



[1] Allende. 5. Además.

[2] Nemoroso: 2. Cubierto de bosques.

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