3a. Escóndete, Carillo.
3b. Como si dijera: querido esposo mío, recógete
en lo más interior de mi alma.
3c. Comunicándole a ella escondimiento,
manteniéndole tus escondidas maravillas, ajenas de todos los ojos mortales.
4a. Y mira con tu haz a las montañas.
4b. La haz de Dios es la divinidad y las
montañas son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad.
4c. Es como si dijera: embiste con tu
divinidad en mi entendimiento, dándole inteligencias divinas.
4d. Y en mi voluntad dándole y comunicándole
el divino amor.
4e. Y en mi memoria con divina posesión de
gloria.
4f. En esto pide el alma todo lo que le puede
pedir, porque no anda contentándose en conocimiento y comunicación de Dios por
las espaldas, como hizo Dios con Moisés.
4g. Éxodo 33, 23: “Después, cuando retire la
mano, podrás ver mi espalda; pero mi rostro no lo verás”.
4h.Que es conocerle por sus efectos y obras,
sino con la haz[1]
de Dios.
4i. Que es comunicación esencial de la
divinidad sin otro algún medio en el alma, por cierto contacto de ella en la
divinidad.
4j. Lo cual es cosa ajena de todo sentido y
accidentes.
4k. Es toque de sustancias desnudas, es a
saber, del alma y divinidad.
5a. Y no quieras decillo.
5b. Es a saber: y no quieras decillo como
antes, cuando las comunicaciones que en mí hacías era de manera que las decías
a los sentidos exteriores por ser cosas de que ellos eran capaces.
5c. Porque no eran tan altas y profundas que
no pudiesen ellos alcanzarlas.
5d. Mas ahora sean tan subidas y sustanciales
estas comunicaciones y tan de adentro, que no se les diga a ellos nada.
5e. Esto es, que no lo puedan ellos alcanzar
a saber.
5f. La sustancia del espíritu no puede
comunicar el sentido.
5g. No lo puedan ellos alcanzar a saber.
5h. Todo lo que comunica al sentido,
mayormente en esta vida, no puede ser puro espíritu, por no ser él capaz de
ello.
5i. Deseando el alma aquí esta comunicación
de Dios tan sustancial y esencial que no cae en sentido, pide al Esposo que no
quiera decillo.
5j. Que es como decir: sea de manera la
profundidad de este escondrijo de unión espiritual, que el sentido ni lo
acierte a decir ni a sentir.
5k. Siendo como los secretos que oyó san
Pablo, que no era lícito al hombre decillos.
5l. 2 Corintios 12, 3-4: “Y sé que ese hombre
– si en cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sabe – fue arrebatado al paraíso y oyó
palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir”.
6a. Mas mira las compañas.
6b. El mirar de Dios es amar y hacer
mercedes.
6c. Las compañas que aquí dice el alma que
mire son la multitud de virtudes y dones
y perfecciones y otras riquezas espirituales que él ha puesto en ella.
6d. Como arras y prendas y joyas de
desposada.
6e. Es como si dijera: mas antes conviértete,
Amado, a lo interior de mi alma, enamorándote del acompañamiento de riquezas
que has puesto en ella.
6f. Para que, enamorado de ella en ellas, te
escondas en ella y te detengas.
6g. Pues que es verdad que, aunque son tuyas,
ya por habérselas tú dado también son.
7a. De la que va por ínsulas extrañas y
ajenas de todos los sentidos y del común conocimiento natural.
7b. Es como si dijera, queriéndole obligar:
pues va mi alma a ti por noticias espirituales, extrañas y ajenas de los
sentidos, comunícate tú a ella también en tan interior y subido grado que sea
ajeno de todos ellos.

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