9a. Que el ciervo vulnerado.
9b. Compárase el Esposo al ciervo.
9c. Aquí por el ciervo entiende a sí mismo.
9d. La propiedad del ciervo es subirse a los
lugares altos y, cuando está herido, vase con gran prisa a buscar refrigerio a
las aguas frías y, si oye quejar a la consort3e y siente que está herida, luego
se va con ella y la regala y acaricia.
9e. Así hace ahora el Esposo, porque, viendo
la esposa herida en su amor, él también al gemido de ella viene herido de amor
de ella.
9f. En los enamorados la herida de uno es de
entrambos, y un mismo sentimiento tienen los dos.
9g. Es como si dijera: vuélvete, esposa mía,
a mí, que si llagada vas de amor de mí, yo también, como el ciervo, vengo en
esta tu llaga llagado a ti, que soy como el ciervo.
9h. Y también en asomar por lo alto que por
eso dice.
10a. Por el otero[1]
asoma[2].
10b. Por la altura de la contemplación que
tienes en ese vuelo.
10c. La contemplación es un puesto alto por
donde Dios en esta vida se comienza a comunicar al alma y mostrársele, mas no
acaba.
10d. Por eso no dice que acaba de parecer,
sino que asoma.
10e. Por altas que sean las noticias que de
Dios se le dan al alma en eseta vida, todas son como unas muy desviadas
asomadas.
10f. Síguese la tercera propiedad que
decíamos del ciervo, que es la que se contiene en el verso siguiente:
10g. Al aire de tu vuelo y fresco toma.

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